Extender Almaraz es frenar las renovables: por qué mantener el cierre de las nucleares
2026-01-27 - 10:29
¿Cuánta nueva generación renovable se dejaría de agregar en España en los próximos diez años, en caso de prolongar la vida de las centrales nucleares existentes? Esta es una pregunta que parece haber pasado desapercibida en el debate público originado por la propuesta de extender la vida de los reactores de Almaraz, pero que resulta tan relevante como otras cuestiones más visibles del dilema, como el coste de la electricidad o la seguridad de suministro. En la actualidad, España se sitúa en una posición privilegiada para completar su transición energética hacia un sistema eléctrico renovable y descarbonizado, con la consolidación del interés inversor y las redes de suministro necesarias para aprovechar el excelente potencial renovable español de manera eficaz. El papel que jugaría la reclamada extensión nuclear en el futuro de las renovables en España se debe analizar seriamente, ya que estas tecnologías compiten entre sí por abastecer la demanda eléctrica nacional, y la nuclear tiende a desplazar la generación solar y eólica en la adjudicación del mix eléctrico. Con el objetivo de desvelar a cuánto despliegue renovable se renunciará si se abandona el calendario de cierre nuclear pactado actualmente, la Fundación Renovables acaba de publicar el informe Más renovables y menos nuclear. El análisis realizado se basa en las proyecciones nacionales de despliegue renovable y de crecimiento de la demanda eléctrica a futuro. A partir de estos datos se han elaborado los escenarios que han permitido contestar a la cuestión planteada: En el escenario de extensión nuclear, aproximadamente 350,8 TWh de generación renovable se perderían por saturación de la demanda entre 2028 y 2035, lo que equivale a más del triple de lo que se perdería si las nucleares se cerraran tal cual está pactado y previsto. Para apreciar la magnitud de estos valores, se puede tomar como referencia el consumo eléctrico total en España en 2025, que fue de 256 TWh. Es decir, el impacto sería igual a "tirar" más electricidad, toda ella limpia, de la que se consume en España al año. Sumado a este dato, se deduce que extender la vida de los reactores nucleares españoles aplaza el reemplazo nuclear por renovable a un futuro incierto, haciéndolo más complejo y costoso. Posponer la instalación de nueva potencia solar y eólica debido a una extensión nuclear implica perder la inercia de inversión de la que hoy se dispone en España para estas tecnologías. Además, se renunciaría a las redes de suministro y economías de escala que se han logrado gracias al interés en el crecimiento renovable de los últimos años. Asimismo, resulta evidente que la pérdida de generación nuclear estimada, según el calendario de cierre vigente, se compensa ampliamente con el despliegue renovable previsto. Incluso sin aumentar el ritmo de instalación renovable actual, no sería necesario recurrir a combustibles fósiles para compensar este cierre nuclear escalonado, lo que desmiente el bulo de que un cierre nuclear requeriría un mayor consumo de gas. Por lo tanto, la situación a nivel nacional a corto o medio plazo no será de escasez de generación, pudiéndose prescindir gradualmente del aporte nuclear. Por otro lado, la preocupación por garantizar la estabilidad del sistema eléctrico desencadenada por el apagón de abril de 2025 ha sido aprovechada por el sector nuclear para proyectar una imagen de robustez y seguridad que las renovables no pueden proporcionar. Sin embargo, las propias compañías eléctricas han reconocido que, por razones de diseño y seguridad, la nuclear es incapaz de realizar el control dinámico de tensión necesario para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico, a diferencia de las renovables. Además, los datos revelan que el cierre gradual de las nucleares no pondrá en riesgo la seguridad de suministro ni la capacidad de autoabastecimiento eléctrico a nivel nacional, contando con un significativo despliegue de almacenamiento energético -ya en auge actualmente- que respalde la generación renovable a lo largo de la próxima década. Finalmente, aunque el efecto limitante de la nuclear sobre la nueva renovable se amortigua considerando un rápido crecimiento de la demanda eléctrica nacional, no se puede dar por hecho que este escenario suceda. Además, un crecimiento desmedido de la demanda no es un efecto deseable para la descarbonización y la eficiencia del sistema eléctrico a no ser que suponga la electrificación de actividades actualmente basadas en la quema de combustibles fósiles. En definitiva, extender la generación nuclear en el mix eléctrico nacional no sólo entorpece la descarbonización, flexibilidad y estabilidad del sistema eléctrico español, sino que además truncaría el ritmo de despliegue renovable actual. Lejos de reducir nuestro consumo de gas fósil, la prolongación nuclear reduce la generación renovable. Progresar de forma efectiva en los objetivos energéticos marcados a nivel nacional requiere una apuesta clara y simultánea por incrementar la generación renovable y reducir la nuclear.