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'Fallout' (Prime Video): ¿nos encontramos ante la mejor adaptación de un videojuego en televisión?

2026-02-05 - 06:15

Cuando leas esto, la segunda temporada de Fallout ya habrá estrenado su octavo y último episodio. Y, aunque el show de Prime Video no sea propiamente un fenómeno de masas, podemos decir que estos ocho capítulos han igualado (o superado) a los de una primera etapa que nos pareció estupenda de por sí. Los buenos resultados del show, además, no solo derivan de su interés o de su buena factura técnica, aunque también. Estamos hablando de una de las mejores adaptaciones de un videojuego a la TV, por no decir la mejor, sobre todo si tenemos en cuenta que parte de premisas más difíciles que otras aspirantes al título. ¿En qué nos basamos para decir esto? Pues en multitud de factores que no caben en un solo párrafo, ni en dos: a continuación los expondremos para que cada uno saque sus conclusiones. Como diría Lucy McLean (Ella Purnell), "vamos al lío". 'Fallout': El desafío del mundo abierto (y radiactivo) Aunque comparar esté feo, explicar por qué Fallout nos está gustando tanto requiere observarla en paralelo a otras dos series que también adaptan videojuegos, y que han recibido elogios por parte del público y la crítica. Hablamos de Arcane (Netflix) y, cómo no, de The Last of Us (HBO). Aquí es cuando vemos que la serie de Prime lo ha tenido difícil. Porque, en su formato original, las desventuras de Joel y Ellie eran ya un trabajo narrativo con protagonistas claros. Y, aunque Arcane partiese de League of Legends, un programa multijugador donde la trama es algo secundario, aprovechó su elenco de personajes para construir en torno a algunos de ellos una historia emocionante. Frente a estos dos ejemplos, ¿qué ha tenido Fallout? Pues nada... y todo, según se mire. Desde sus orígenes en 1997, las entregas de la saga postapocalíptica se han caracterizado por un desarrollo que ofrece muchas posibilidades al jugador y, sobre todo, una ambientación detallada con espacio para la violencia, el humor negro, la sátira social o el terror puro y duro, según el camino que uno elija. Los responsables de la serie (Jonathan Nolan y Lisa Joy como productores, Geneva Robertson-Dworet y Graham Wagner en el rol de showrunners), así como sus directores, guionistas y demás currantes, pueden apuntarse el mérito de aprovechar su materia prima. Porque, si los juegos les ofrecían un mundo, ellos no solo han conseguido que aguante la transición de lo interactivo al relato en tercera persona, sino también poblarlo con figuras que nos importan. 'Fallout': ¿Qué representan Lucy, Max y el Necrófago? Aunque los créditos de la serie no se tomen la molestia de mencionarlos, varios creadores de la saga Fallout se han molestado en opinar sobre la serie. Algunos de ellos, como Chris Avellone y John Deiley, han sido bastante negativos con ella. Pero Tim Cain, el productor que puso los juegos en marcha, sí está a favor de la adaptación, y sus razones merecen un comentario. Los elogios de Cain van más allá de las escenas de tiroteos o el diseño de producción: en su opinión, los protagonistas de 'Fallout' traducen la experiencia jugable a la historia. ¿Qué quiere decir con esto? Pues que tanto Lucy como Maximus (Aaron Moten) y nuestro querido Necrófago (ese Walton Goggins al que ya tardan en darle un Emmy) podrían ser otros tantos alter egos de un jugador que se adentra en el Yermo. El rol de Lucy dentro de este esquema se pilla rápido: desde el primer Fallout, es tradición que el protagonista empiece saliendo de un refugio. Maximus, a su vez, representa a quienes se alían con una facción (la Hermandad del Acero, en este caso) y siguen su línea argumental. Por último, el Necrófago cumple el papel de jugón veterano que sabe abrirse paso como una apisonadora y no se entretiene con filosofías. Será por eso que nos cae tan bien... Quizás Jonathan Nolan y Graham Wagner, dos gamers con muchas horas de Fallout a sus espaldas, ha tenido que ver en esto. La cuestión es que esos tres prismas (la sed de gloria, la mala uva y la conmovedora creencia en que las cosas se arreglan hablando) nos presentan el Yermo como algo más que un conjunto de tópicos o de opciones para negociar o pegar tiros. Si no fuera por estos tres antihéroes, y por los trabajos de sus intérpretes, la serie hubiera sido un fracaso. 'Fallout': ¿Cuál es el mayor atractivo de la serie? Dejando de lado a los protagonistas, Fallout proporciona algunos motivos más para cubrirla de flores. Sin ir más lejos, esa recreación de El bueno, el feo y el malo (con Lucy como Clint Eastwood y el Necrófago como Eli Wallach) que vimos en el primer capítulo de esta temporada nos recuerda que, además de fijarse en los juegos, la serie también tiene presentes las referencias que los inspiraron, entre ellas el spaghetti western o la ciencia ficción de serie B. Pero estos méritos y otros, como ese empleo de la música que tanto jolgorio nos ha dado o la brillantez de secundarios como Kyle McLachlan, deben quedarse al margen cuando toca hablar de la mayor razón de todas para engancharse a la serie: su habilidad para conectar con el presente de sus espectadores. Escenas como la reunión de CEOs de la primera temporada, o los tristes intentos de Cooper Howard por evitar una guerra (apelando justo a aquellos que más interés tienen en provocarla), resultan de lo más pertinentes en una época como la nuestra. Algo que sorprende, tratándose de un relato apocalíptico centrado en la codicia, la estupidez y la cortedad de miras... o quizás no tanto. Está claro que Fallout no es una serie perfecta, ni tampoco un trabajo hecho por amor al arte: la existencia de la serie se debe al interés de Prime y Bethesda Softworks por sacar tajada de una propiedad intelectual. Aun así, la buena impresión que nos deja demuestra, no la madurez de los videojuegos como arte, sino más bien que la TV puede sacarles partido si se acerca a ellos con respeto y curiosidad. Alcemos nuestras Nuka-Colas para celebrar esa buena nueva.

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