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Felipe VI cumple 58 años: luces y sombras de un año complejo

2026-01-30 - 11:46

Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia nació el 30 de enero de 1968 en Madrid. Su llegada colmó, tras dos hijas, los anhelos de su padre, Juan Carlos de Borbón, entonces 'aspirante' a convertirse algún día en rey de España, como pasaría en 1975, siete años después. Aquel niño rubísimo de ojos azules, como los de su madre, Sofía, estaba destinado a un trono, pero también a un camino no exento de dificultades y dudas. Ese bebé cumple este 30 de enero, 58 años. Rey desde 2024, Felipe VI llega a este cumpleaños dejando atrás un año que ha tenido blanco y grises, luces y sombras, donde lo más destacado en el apartado positivo es la simpatía que la monarquía genera al alza entre los ciudadanos. Y lo peor, el distanciamiento inamovible con su padre, Juan Carlos I, exiliado en Abu Dabi, y el terrible accidente de tren de Ademuz, sin olvidar los ecos de la tragedia de la DANA, que sembró Valencia de dolor y muerte con más de 200 víctimas. Un pesar que el rey ha compartido a pie de calle y en forma de abrazo. Las luces del rey: su complicidad con la reina, el afianzamiento de la Corona y la cohesión con sus hijas La reina Letizia: su complicidad con su mujer, la experiodista Letizia Ortiz, es uno de los activos más potentes para la corona en estos tiempos, y en particular en este año. Ella ha tenido muchos actos en solitario, en los que ha defendido un discurso integrador y social que inclina la balanza del lado de la institución. En los viajes o actos compartidos, como los funerales por la DANA y los accidentes de tren, la pareja da muestras de una complicidad sin fisuras y de atraer las simpatías de la calle. Popularidad al alza: aunque la monarquía no ha llegado a la popularidad que tuvo en años pasados, en pleno reinado de Juan Carlos I, antes de que se conocieran sus deslices económicos y sentimentales, cerca de un 60% respalda esta opción de gobierno gracias en parte a su gestión e imagen: neutralidad estudiada, pero también gestos con las grandes catástrofes de estos tiempos, como Gaza y Ucrania. Sus hijas: modélicas en lo público y en lo privado, tanto la heredera, Leonor, como su hermana, la infanta Sofía, son piezas fundamentales en la unidad familiar de los reyes. Ambos se han alejado voluntariamente del modelo que los eméritos 'legaron', con una separación conyugal de décadas y tocados por el caso Noos, que afectó a Cristina, la hermana del rey y supuso una frontera entre familia real y familia del rey. Ambas jóvenes cumplen con sus papeles institucionales y con la formación elegida, Leonor en su última etapa castrense y Sofía, en los inicios de su educación universitaria. Son un bloque compacto, que a la vez, evidencia con muchos gestos afectuosos y espontáneos que los reyes y sus hijas se quieren y apoyan, como una familia normal y corriente. Sofía cumplió en abril pasado, 18 años, otro motivo de felicidad. La reina Sofía, Toisón de Oro: En un año en el que se ha celebrado el 50 aniversario de la transición entre dictadura y democracia, los reyes presidieron un acto en el que no estuvo Juan Carlos I, que reside en Abu Dabid desde 2020, pero sí la reina Sofía, a quien el rey está íntimamente unido. De hecho, su hija la premió con el Toisón de Oro. Ella fue el referente de unos años difíciles, pero también el espejo del afecto de su hijo por una madre que ha permanecido en segundo plano para beneficiarle a él. Las sombras de Felipe: el libro 'Reconciliación', la muerte de su tía Irene y las tragedias de Valencia y Ademuz Reconciliación, las memorias de su padre: Este libro, que vio la luz en España en diciembre pasado, no sentó bien en la Zarzuela. Justificado por la necesidad de reivindicar su legado, Juan Carlos I hace un repaso de su vida personal y como monarca, en el que se erige como el artífice de la transición tras la muerte de Franco y reclama su derecho a volver de Abu Dabi por 'errores' ya pagados. Es un perdón público a la reina Sofía, que, como han demostrado infinidad de testimonios, sufrió sus continuas infidelidades (que él minimiza en el libro); muestra rencor hacia su hijo, por la frialdad con que aborda su relación, no muestra ninguna empatía con Letizia (la cita tres veces) y habla del dolor de no poder ver más a sus nietas Leonor y Sofía, de lo que 'culpa' a sus padres. Este canto a la nostalgia no ha calado en su hijo, cuyo órgano portavoz llegó a calificar de "inoportuno e innecesario" un vídeo que el emérito hizo para promocionar el libro. La muerte de su tía Irene: La princesa Irene de Grecia llevaba viviendo en la Zarzuela más de cuarenta años. Ello significó que sus sobrinos, entre ellos Felipe y Letizia, convivieron con ella largas temporadas. La tía Pecu, como era llamada en familia, era muy querida por toda la familia, por lo que su muerte, el 15 de enero, fue un golpe duro para todos, en particular para la reina Sofía, su más íntima amiga. Felipe y Letizia asistieron a todos sus funerales con evidentes muestras de tristeza. El accidente de Ademuz: Felipe y Letizia estaban en Atenas, despidiendo a Irene de Grecia, cuando dos trenes chocaron en Ademuz (Córdoba). La respuesta de los reyes fue inmediata. Visitar la zona en cuanto pisaron suelo español de nuevo. Su interés personal ha demostrado su consternación más sincera. Del mismo modo que en los funerales de Valencia por la DANA (en octubre pasado) dieron rienda suelta a su elocuente afecto.

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