Fernando Rivas: «La rodilla ha ido poniendo un poco de sensatez: es la decisión correcta»
2026-03-26 - 15:20
Atiende Fernando Rivas a ABC apenas unos minutos después de que Carolina Marín anunciara su retirada. El entrenador sabía, claro, que esta decisión iba a llegar más pronto que tarde. De hecho, admite Rivas que el equipo la puso sobre la mesa muy poco tiempo después de que sufriera la lesión en el pabellón parisino de La Chapelle. «Sí, lo sabía, esta decisión ha sido todo un proceso. El equipo lo tenía muy claro desde la lesión. Con la tristeza que toca, pero la vida estaba dando señales desde hacía tiempo. Es la decisión correcta y más justa para los años que le quedan». Desde aquel 4 de agosto de 2024, el futuro estaba escrito. «Justo después de París, hicimos una videollamada porque yo estaba en Francia y estábamos cada uno en un sitio. Le explicamos lo que podía pasarle si continuaba. Carlos, el fisio, le dijo que si el menisco seguía dañándose habría que ponerle una prótesis. Y ella no lo quiso escuchar. Aunque en esa reunión tomó algo de conciencia, decidió continuar. Y no lo entiendo», prosigue Rivas. Lo explica así el entrenador: «Tuvimos que dejar de entrenar porque la rodilla le impedía hacer cosas de la vida diaria. Y le dolía durmiendo o caminando o estando en el sofá. Al final, la rodilla ha ido poniendo un poco de sensatez, y con la ayuda del equipo y de María (psicóloga), ha ido entendiendo que lo mejor que podía hacer era retirarse con aquel partido de París». Un partido en el que tenían la medalla en la mano, como confiesa también Rivas: «La mejor manera de haberse retirado era ganando los Juegos Olímpicos. Y estaba preparado para hacerlo. Había sido un proceso muy duro, pero visteis cómo llegaba. Estaba tan visualizado y tan preparado que incluso yo mismo me tenía que frenar en las semifinales porque me veía ganando la final. Conozco bien a Carolina, cuando conecta todas las piezas sé que gana. Y la manera en la que se despide no es justa, como les pasa a otros deportistas, pero deja esa imagen en París, donde todos decían que sabían que iba a ganar. Ahora siempre quedará la duda». Para él llega por fin la decisión adecuada, la que debía haber llegado quizá antes, pero tenía que ser Marín quien lo aceptara: «Carolina lo quiso volver a intentar con el riesgo que le dijimos que asumía, pero se ha dado cuenta de que hay cosas más importantes que un partido de bádminton. Ha tomado conciencia de la vida que tiene por delante, cómo puede ser de una y cómo de otra manera. Ha tomado la decisión correcta». El entrenador, que llevó a aquella Marín de 14 años del IES La Orden hacia lo imposible, está satisfecho con lo que ha decidido su pupila, a quien ha visto crecer y convertirse en la mejor jugador de bádminton del mundo, pero también una profesional de 32 años que lo dio todo por este deporte: Más allá de los resultados, que creo que ninguna europea podrá superarlos, Carolina deja muchas cosas. Creo que en una sociedad en la que el esfuerzo cada vez está menos valorado, Carolina es un ejemplo a la hora de mostrar resiliencia. Ahora está todo al alcance de la mano y a la primera dificultad los jóvenes abandonan, pero Carolina muestra que hay que buscar alternativas, hay que persistir. Eso ha sido uno de sus éxitos, porque ella ha tenido muchas dificultades, con las lesiones y con los entrenamientos con los que queríamos gestionar y crear un carácter y un temperamento. Y en eso ha sido, sin duda, una superdotada». ¿Volverá a haber otra Carolina Marín? «No, no la habrá», sentencia Rivas.