Fidel Gómez, cura rural: «La gente piensa que ser sacerdote en un pueblo es tranquilo, pero a veces no sabes cómo vas a llegar a todo»
2026-03-05 - 11:03
La fe cristiana puede vivirse de diferentes maneras, como acudiendo a misa los domingos, leyendo el Evangelio a diario o ayudando en tu parroquia más cercana, entre otros muchos actos. Los fieles o cristianos laicos deciden cómo comprometerse con la religión, si quieren o si pueden implicarse más o menos en ello, ya sea de manera tanto espiritual como física. Sin embargo, en el caso de los cristianos que se han dado a la vida consagrada, es decir, monas y curas, suelen existir muchas más responsabilidades y actividades ligadas a la fe, ya que dedican su vida a ello. Como en toda comunidad, en el caso de los curas, los diferentes papeles se reparten pero, en líneas generales, entre las principales actividades de un sacerdote están dar misa, administrar Sacramentos, gestionar la parroquia, enseñar religión o llevar a cabo diversas tareas sociales, entre muchas otras. Desempeñar todas estas funciones puede ser más o menos complejo dependiento, en gran parte, del tipo de comunidad en la que se encuentre el religioso y también del lugar en el que viva y los fieles que haya en la ciudad, barrio o pueblo. Para arrojar luz sobre cómo es el día a día de un cura, concretamente de un cura rural que se encarga de diferentes zonas en las que suele haber despoblación pero que siguen practicando su fe, el padre Fidel Gómez comparte en TikTok parte de sus jornadas. En uno de sus últimos vídeos, el sacerdote ha querido mostrar uno de sus días, de lo más ajetreado, demostrando que ocupar su papel en la España rural no es algo tan calmado como muchos podrían imaginar: «La gente piensa que ser sacerdote en un pueblo es tranquilo, pero a veces no sabes cómo vas a llegar a todo», comenzaba diciendo Fidel en su vídeo. «Me paso todo el día en el coche de un lado para otro» cuenta, mientras enseña cómo se encarga del papeleo en la oficina, va a un primer pueblo donde da Eucaristía y muestra que la iglesia va a haber obras, después debe acudir al Obispado de Cuenca y luego hacer unas compras para una parroquia. Cambios de megafonía en la parroquia, prueba de micrófonos, llamadas y sin comer, reuniones para solucionar otros asuntos como la gestión para decidir cómo pintar la iglesia. De nuevo Fidel tuvo que dar otra misa y «cuando he salido tenía clases de guitarra y por lo menos, para desestresar un poco y para ver si podemos hacer algo en la iglesia, ahí ponemos mucho empeño», seguía explicando. Para finalizar, el cura acudió a ver a gente enferma. Con esta muestra del trabajo que lleva a cabo, muchos han comentado en esta red social para dar reconocimiento a su trabajo, mientras otros han querido destacar, desde su propia experiencia, que viven situaciones similares por falta de religiosos: «Yo soy cura de un pueblo muy pequeño, más bien de dos porque tengo dos pueblecitos a mi cargo por la falta de sacerdotes que hay. Y no tengo tiempo apra nada, pero muy feliz de poder estar para todos. Es cierto, hay mucho trabajo. Ánimos padre» escribía un usuario.