Final explicado de 'El caballero de los Siete Reinos': la decisión que marca el futuro
2026-02-23 - 13:43
[Este artículo contiene spoilers del episodio 1x06 de 'EL CABALLERO DE LOS SIETE REINOS'] Volvemos por última vez a las tierras de Poniente (esto es, hasta verano, cuando ¡al fin! tendremos nueva temporada de La casa del dragón), para acompañar a ser Duncan (Peter Claffey) en su duelo. Casi nos arrepentimos de haber estado esperando con tantas ansias ver sus habilidades encima de un caballo si no fuese porque, aunque no supiésemos que era Baelor (Bertie Carvel) quien iba a morir, sabíamos que nadie sale ileso en una batalla de Juego de tronos. A George R. R. Martin le gusta hacernos sufrir y, sin embargo, los que esperasen un episodio final tan épico como los de las últimas dos semanas se habrán quedado con ganas de más. Pero ser Duncan necesitaba un respiro y, recordemos, El caballero de los Siete Reinos destaca por su humor, así que ya tocaba, también, volver a sonreír un poquito, algo que siempre le podemos confiar a ser Arlan del Árbol de la Moneda. El último capítulo de esta primera parte de la serie ha sido, como su nombre La Mañana indica, la calma después de la tormenta y la salida del sol tras una dura noche. Deseosos de salir ya de estas justas y ver a ser Duncan y Egg (Dexter Sol Ansell) descubrir mundo como caballero y escudero, resumimos, por última vez, la entrega de esta semana. A la mañana siguiente Es la mañana tras el Juicio a Siete y ser Duncan está de luto. Tras ganar el enfrentamiento contra los Targaryen, el caballero llora la muerte de Baelor, a quien esperaba, por su bondad, poder servir tras su victoria. Sin embargo, la muerte de este le deja sin un lugar al que ir. Pero, ¿es merecida la pena hacia el Targaryen? ¿Cómo de bueno habría sido si hubiese llegado a ser rey? El último episodio de la temporada gira entorno a las pequeñas decisiones que lo cambian todo, para bien o para mal. Y así lo deja entrever el personaje de Lyonel (Daniel Ings) cuando, cansado de oír a su compañero por el que ha luchado lamentarse por la muerte de un Targaryen, afirma que no se debe confundir bondad con comodidad pues, mientras él daba su vida por ser Duncan, Baelor luchaba contra quienes le habían jurado lealtad y, por lo tanto, en completa ventaja respecto al resto. ¿Por qué, pues, fue él quien perdió la vida? "Los dioses no favorecen a los tramposos", dice el Baratheon sobre el triste destino del futuro rey. Algo que solo hace a Duncan preguntarse por qué, entonces, los dioses le favorecen a él, a lo que su amigo le contesta que, en realidad, se mofan de él antes de la guerra que se avecina. Con la oferta denegada de su amigo -quien considera a ser Duncan un hermano- de ir con él a Bastión de Tormentas, nuestro protagonista vuelve a ser un caballero errante, sin lugar al que ir ni mujer que lo acompañe -no como Raymund Fossaway (Shaun Thomas), el recientemente nombrado caballero al que no solo descubrimos como marido, ¡sino como futuro padre!-, hasta que Maekar (Sam Spruell) lo manda llamar. ¿Vale más un pie que la vida de un príncipe? Con la muerte de su hermano, Maekar se ha convertido en el nuevo heredero al Trono de Hierro. Lamentándose por la muerte que él mismo causó con su maza, admite frente a ser Duncan ser consciente de que su reinado estará siempre perseguido por la sombra de su hermano y ese gobierno que ya nunca existirá pero que, en boca e imaginación de todos, siempre habría sido mejor de lo que él podrá hacer jamás, haga lo que haga. Carcomidos ambos por las consecuencias del Juicio a Siete, uno por haber perdido a un futuro rey bondadoso y otro por haber asesinado a su hermano y haber condenado su propio reinado, ser Duncan carga con toda la culpa, pero no sin admitir cierta superstición por el destino y volver a ese tema central del episodio sobre los actos y decisiones que pueden alterar el futuro de todas las tierras. Con ser Arlan del Árbol de la Moneda siempre presente en su mente, ser Duncan no puede evitar preguntarse: ¿Vale más el pie que le habrían cortado de no haber hecho el juicio que la vida de un príncipe? ¿Será necesario, en un futuro, que él cuente con ambos pies, incluso más que que el reino cuente con su príncipe? Y, aunque, como siempre, no se pueda saber qué habría pasado, lo que nosotros, espectadores, sí sabemos, es que no se habría convertido en el caballero de los Siete Reinos sin él. El futuro de un Targaryen ¿Cuál es el destino, pues, de los Targaryen de hace 100 años tras la pérdida de Baelor? Durante su conversación con ser Duncan, Maekar afirma que pretende enviar a Aerion (Finn Bennett) al Este, a las Ciudades Libres, mientras que Aegon, su último hijo, ha expresado su determinación de servir como escudero únicamente a ser Duncan. Dispuesto a llevar a cabo los deseos de su hijo, el recientemente nombrado futuro rey ofrece al caballero un sitio en Refugio Estival para acabar de formarse junto con su maestro de arras y con Egg como escudero, todo ello si accede a jurarle lealtad. No obstante, ser Duncan no quiere saber nada de los príncipes y opta por rechazar la oferta, aunque eso signifique perder a Egg. El cambio de opinión llega tras una charla con el otro hermano Targaryen, Daeron (Henry Ashton), quien le cuenta que Aerion no siempre fue el loco sediento de sangre que es ahora, sino que, de pequeño, fue un niño alegre al que le gustaba pescar. Consciente de que su decisión puede alterar la vida de Egg, Duncan decide aceptar al niño como escudero, pero solo como caballero errante para alejarlo de la locura de los Targaryen, a lo que Maekar se opone firmemente. La primera temporada de El caballero de los Siete Reinos finaliza cuando Egg aparece antes de que ser Duncan parta -y tras haber regalado este el caballo de ser Arlan a Raymun-. Confirmando que su padre ha cambiado de opinión y quiere que sea el escudero de ser Duncan -algo que hemos discernido como falso tan pronto como ha abierto la boca-, ambos parten dejando atrás las justas y a ser Arlan, y abriendo el camino a ser Duncan para convertirse en el caballero de los Siete Reinos. ¿O eran nueve en realidad?