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Final explicado de 'Esa noche': qué versión es la verdad que libera de su trauma a las Arbizu

2026-03-14 - 08:03

[Este artículo contiene SPOILERS del capítulo final de 'ESA NOCHE'] Una familia tiene tantas historias como miembros. Esa noche, la nueva serie de Netflix estrenada el pasado viernes, propone un adictivo recorrido por todas las visiones posibles de la familia Arbizu. Y de sus traumas, claro. Porque antes de que Elena (Clara Galle) matase, en principio sin querer, a un hombre en sus vacaciones en República Dominicana, las hermanas Arbizu ya cargaban con toda una vida de heridas reprimidas. En el desenlace final todos esos traumas recaen sobre un solo nombre: Ane. 23 años después de la noche del asesinato, Elena sigue en prisión. Su hija, Ane, ha crecido en Barcelona alejada de ella y se ha convertido en periodista. Ane es la pieza final del puzle, la voz que pretende integrar al resto en busca de un único objetivo: la verdad. Por eso, cuando le proponen testificar para rebajar la condena de su madre, decide ponerse en la piel de un detective y viajar al lugar del crimen para diseccionar todos los traumas y fobias de su familia. Antes de analizar, por tanto, el último capítulo, conviene ponerse en el lugar de Ane y repasar todas las versiones que, capítulo a capítulo, nos ha ofrecido la serie sobre aquella noche que cambió para siempre la vida de los Arbizu. Un trauma, seis versiones La primera fue Cris (Paula Usero). La culpable de llevarlas a todas a República Dominicana. Tras pasar unas vacaciones allí, decidió quedarse a montar un refugio de perros. Pero, cuando Elena comete el asesinato, se ve obligada a abandonar su sueño para ayudarla. Después está Paula (Claudia Salas), la que más siente la carga de la familia. A aquellas desastrosas vacaciones viaja con su pareja, Luisa, con la que quería tener un hijo por inseminación artificial, pero Paula pone siempre a su familia por delante. En el centro del huracán está Elena, la más pequeña y la madre primeriza. Txiki engaña a sus hermanas y no les dice que el padre de su hija le está pidiendo dinero para renunciar a la custodia. Esa fatídica noche decide que la única manera de librarse de él es atropellándolo y fingir que ha sido un accidente. Al margen, hay dos testigos externos. Por un lado, está Luisa, la pareja de Paula que permaneció ajena a todo lo que pasó esa noche, pero que cuando llegan a Pamplona vive cómo les corroen las mentiras y empieza a sospechar. Y por otro, don Javier, el padre de las Arbizu que se entera del crimen cuando sus tres hijas son detenidas por la policía. Para evitar que entren definitivamente en prisión decide llevarse a Elena y Paula y escapar a Francia, pero antes de cruzar la frontera son detenidos por la policía. Vuelta a la herida Al empezar el último capítulo, Ane repasa todos los documentos del caso por el que su madre acabó asesinado a su padre. Sobre los titulares y los vídeos de la época, busca el sentido de su propia vida. ¿Por qué nació una niña destinada a vivir desde tan pequeña en una familia atravesada por la tragedia? ¿Dónde está el verdadero origen de todo ese dolor? Gracias a los archivos que repasa, nos enteramos de las consecuencias de la huida frustrada de don Javier a Francia. Paula perdió al niño que iba a tener y Luisa decidió al fin abandonarla porque pensaba que nunca podría salir del ciclo autodestructivo de la familia Arbizu. Don Javier comprendió que nunca había protegido a sus hijas del trauma que les dejó su madre y se condenó a sí mismo a la resignación. Y en el caso de Elena, una vez entró en prisión se desentendió por completo de su hija Ane para protegerla. Hasta que, después de 23 años, la reclama para que comparezca en su último juicio en República Dominicana y así reducir su pena. Durante todo ese tiempo, Cris ha cuidado y se ha convertido en la madre de Ane y se ofrece a acompañarla en el viaje. Allí empieza el recorrido final de Ane por todos los espacios que marcaron a la familia. Primero va a Pamplona y, frente a la fachada del piso familiar, rememora el trauma original de las Arbizu. Cuando eran pequeñas, la madre de la familia se precipitó al vacío con uno de los hijos y murieron los dos en el acto. Desde entonces don Javier se negó a aceptar el suicidio y las niñas crecieron traumatizadas con la maternidad. Al comprender de dónde nacía la sobreprotección de su madre, Ane decide por fin viajar hasta República Dominicana. 'Veritas vos liberabit' En la isla las recibe Paula, que ha dedicado sus últimos años a trabajar para pagarle a Elena los cuidados extra dentro de la cárcel. Con ella, Ane recorre los pasos de su madre y de su padre en la noche del crimen. Pero Cristina no parece contenta con la manera en la que vive su hermana: le recrimina haber perdido su vida, a su pareja, Luisa, y hasta su propio hijo, solo por proteger a Txiki. Antes del juicio, Ane se enfrenta a estas dos versiones de la familia Arbizu y, con cada uno de los personajes rompiendo la cuarta pared, el espectador también. Paula defiende a Elena, su inocencia y, de hecho, fue ella quien contactó con Ane para que testificase a su favor. Cristina, en cambio, cree que Elena tiene que seguir pagando por sus errores y señala la toxicidad del amor incondicional de los Arbizu. Ante esta encrucijada, Ane decide no ocultar nada y exponer las dos visiones en el juicio. Veritas vos liberabit, o la verdad os hará libres, es el lema de la justicia y, para ella, la única manera de encontrar esa verdad es integrar todos los ángulos de la historia. Tras su comparecencia, liberan a Elena, pero Ane ya no está ahí para recibirla. Una vez cerrada la herida, necesita desentenderse del pasado para construir un futuro. Cristina y Paula, en cambio, sí que van a recibir a Txiki. Dejan atrás la cárcel para fundirse con ella en un abrazo y a lo lejos se ve despegar el avión en el que viaja Ane. Aún existe la posibilidad de volar libre del ciclo autodestructivo de las Arbizu, incluso para las tres hermanas. Sobre el cielo se lee el título de la serie, pero ya no queda ni rastro de la oscuridad de las escenas nocturnas de los primeros capítulos. Por muy larga que sea la noche, siempre acaba amaneciendo.

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