Freelander regresa 12 años después reinventado y podría cambiar el futuro próximo de Land Rover
2026-03-25 - 19:10
Jaguar Land Rover atraviesa una de las etapas más delicadas de su historia reciente. La compañía británica, ahora bajo el paraguas del grupo indio Tata, busca redefinir su futuro en plena transición hacia la electrificación y con una profunda reestructuración de su estrategia de producto. En ese contexto, el regreso de un nombre histórico no es casual: forma parte de un plan mucho más amplio para recuperar volumen y reposicionar la marca en un mercado cada vez más competitivo. Y con esto en mente, la marca ha decidido traer de vuelta el Freelander. Aunque no sin sorpresas. El Freelander original fue uno de los modelos clave en la evolución de Land Rover. Lanzado en 1997 y comercializado durante casi dos décadas, hasta su desaparición en 2014, marcó el paso de la marca hacia los SUV más orientados al lujo sin renunciar a una mínima capacidad fuera del asfalto. Ahora, ese mismo nombre volverá, pero completamente reinventado y con un papel muy diferente. Freelander, como Defender, Range Rover o Discovery Todo apunta a que el nuevo Freelander no será simplemente un modelo más dentro de la gama, sino el punto de partida de una nueva submarca dentro del universo Land Rover, junto a Defender, Discovery y Range Rover. La presentación oficial está prevista para el próximo 31 de marzo, fecha en la que se desvelarán los primeros detalles de un proyecto desarrollado en colaboración directa con el gigante chino Chery, socio industrial de Jaguar Land Rover desde 2012. El nuevo SUV será, además, uno de los proyectos más ambiciosos de esta alianza. Las primeras informaciones apuntan a un modelo de gran tamaño, con una longitud cercana a los 5,1 metros y una configuración inicial de seis plazas repartidas en tres filas de asientos, aunque no se descarta que en Europa se ofrezca también con siete plazas. Su diseño mantendría una imagen robusta y aventurera, con guiños al Freelander original, pero adaptada a la nueva identidad estética de la marca. Donde realmente se percibe el cambio es en la parte técnica. El nuevo Freelander llegará con una gama completamente electrificada, que incluirá versiones híbridas enchufables, eléctricas puras e incluso variantes de autonomía extendida. Todo ello sobre una plataforma desarrollada por Chery y ya utilizada en algunos de sus proyectos más recientes, como Omoda o Jaecoo, lo que confirma hasta qué punto la industria china está pasando de ser competidora a convertirse en socio estratégico para los fabricantes europeos. China será, de hecho, el primer mercado en el que se comercialice el modelo. La producción se llevará a cabo allí mismo y los concesionarios estarán gestionados por la propia Chery, con la intención de posicionarlo por debajo de las líneas más exclusivas de Land Rover y hacerlo accesible a un público más amplio. Aun así, desde la dirección de la marca no descartan una expansión global si la acogida es positiva. El regreso del Freelander no es sólo una operación de nostalgia. Es, en realidad, un movimiento estratégico que refleja cómo está cambiando el equilibrio del sector del automóvil y hasta qué punto incluso los fabricantes más tradicionales necesitan reinventarse para sobrevivir.