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'Gatos y vino serán tu destino', del estereotipo a la elección de las solteras

2026-02-06 - 12:46

Tengo una amiga cuya cuenta personal de Instagram está protagonizada por sus gatos. Y es así porque su vida analógica, no solo la digital, también gira en torno al bienestar de sus dos felinos: que estén bien alimentados, sanos, acompañados y entretenidos. Pocas personas conozco que respeten tanto el rato de juegos como ella. Nadie dudaría de que sus 'bebés' peludos son una de las mayores fuentes de felicidad de su vida. Y, sin embargo, vivir con gatos todavía se esgrime como una condena para las mujeres. O al menos, en el plano digital en forma de un sinfín de comentarios o tuits. De hecho, una de las frases que más leemos en redes sociales es "gatos y vino serán tu destino". Una especie de pronóstico final y lapidario que se lanza hacia mujeres a las que, de alguna manera, se les quiere hacer saber que van a quedarse solas, con la única compañía de sus mascotas. Desde que se construyó la idea de la brujería, que una mujer estuviera muy apegada a los gatos se veía como una señal inequívoca de su relación con el demonio. Han pasado siglos desde entonces, pero la percepción ha sabido actualizarse. Sin embargo ¿cuánto de cierto hay en que ese final es algo demoledor en la actualidad y no una suerte inmensa? Pienso en mi amiga y sé que podría vivir sin muchas cosas: sin pareja, sin gimnasio, sin comer bocadillo de lomo, pero sin sus mininos no. Y lo cierto es que el panorama gatuno cada vez parece más atractivo para las mujeres solteras. De hecho, en un momento en el que muchas no quieren estar en pareja, vivir en compañía de animales es una decisión que incide directamente en la mejora de su salud mental y emocional. Si para quienes dictan su veredicto en forma de comentario, terminar con gatos parece como algo inevitable (y, sobre todo, funesto) para las que no comparten su ideología, desde el otro lado no se vive como una condena, más bien como una opción de futuro deseable. De hecho no son pocos los estudios que hablan no solo del 'efecto' positivo de las mascotas, sino también de por qué los gatos conectan en mayor profundidad con las mujeres. ¿Menos novios y más gatos? Con el clima generalizado de heteropesimismo, estar en pareja, al menos en pareja heterosexual, va cuesta abajo y sin frenos. Se encuentra en plena crisis reputacional. Por no hablar de que todavía las que tenemos un novio tan involucrado como nosotras mismas, en las tareas que deben ser compartidas, no somos mayoría. Una convivencia es, en muchas ocasiones, sinónimo de discusiones y frustraciones. Nosotras seguimos dedicando 40 minutos más al día a la limpieza y ellos 24 menos que cuando viven solos. Y la carga doméstica es solo un ejemplo. Llevar el peso de la gestión de la agenda social, la organización de los viajes, recordar los cumpleaños o ser su única fuente de apoyo emocional también se convierte en cargas invisibles y un desgaste en las relaciones heterosexuales. Compartimos piso en pareja muy alejadas de ese ideal del amor romántico que nos vendieron. Frente a este contexto, la alternativa felina adelanta por la derecha. Un estudio de 2025 publicado en Social Indicators Research llegó a la conclusión de que tener una mascota mejora el bienestar y la satisfacción vital de manera tan significativa como estar casada o mantener una vida social activa. Según los investigadores, la presencia de una mascota puede ofrecer apoyo diario, compañía emocional y una fuente estable de interacción afectiva. Y si afinamos el tiro y hablamos de los gatos, en concreto, la conexión es todavía más interesante. Según investigaciones recogidas por DVM360, los gatos se sienten más cómodos, tranquilos y cercanos con las mujeres que con los hombres. Apuntan teorías como que la voz femenina es más suave y calmada o que nuestra forma de acariciar es más delicada, lo que favorecería un vínculo más estrecho. Además, las mujeres también pasan más tiempo interactuando con sus gatos y cubriendo sus necesidades básicas (que se lo digan a mi amiga), lo que reforzaría la confianza y el apego hacia ellas. De hecho, es una conexión afectiva tan fuerte la que se crea con las mascotas, que no está exenta de riesgos. El aumento de casos de violencia vicaria donde los animales son utilizados para hacer daño a sus humanas, evidencia hasta qué punto son una parte central de nuestra vida. Y es una realidad que exige una protección legal específica, debo añadir. Así que, como conclusión, a lo mejor toca preocuparnos menos por encontrar pareja y más por la cláusula del contrato de alquiler que dice que se aceptan animales en el piso. A los estudios me remito de que compartir la vida con ellos no es una sentencia. Fijándonos en el impacto positivo en la calidad de vida de las mujeres que comparten su hogar con animales, es una de las mejores decisiones que podemos tomar.

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