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Georgina y la ostentación de la frivolidad

2026-03-15 - 08:33

Las ostentaciones de riqueza funcionan en foto, pues al resto de la sociedad nos despiertan cuchicheos, conspiraciones e incluso ensoñaciones. Véase los posados en la revista Hola de Isabel Preysler, que la televisión intentó adaptar sin demasiado éxito. El motivo: la imagen estática permite al lector imaginar la felicidad a la medida de su fantasía, mientras que la cámara de vídeo delata las mentiras de la expresividad. La historia se repite en la brevedad de las redes sociales. En Instagram y en TikTok es fácil encuadrar solo aquello que quieres aparentar. Georgina Rodríguez, con más de setenta millones de seguidores, es experta en tal cometido. Aunque en sus redes no pueda ocultar que su popularidad como mujer de Cristiano Ronaldo se sostiene en la adrenalina de los alardes de nueva rica. No puede parar. Que si mira que jet privado tengo con mi nombre impreso en la tapicería de mi asiento. Por si me pierdo. Que si mira qué anillo de prometida tengo, chincha. En tu vida lucirás en dedo un pedrusco así. Su exhibición tiene un persistente punto anacrónico. Sus redes sociales son como una actualización del cuento de La Cenicienta en el siglo XXI, donde el príncipe elige a la hermana fanfarrona y no la humildad de Lucette. Como consecuencia, no nos debería extrañar que, de repente, en la galería de imágenes de millonaria incontinente de Georgina, aparezcan unos buenos posados bajo la cruz del Valle de los Caídos. En su vanagloria, ella no discrimina lugares. Solo falta que pierda un zapato de cristal descendiendo la escalinata frente al objetivo del móvil. Al estilo de los influencers que convierten en su alfombra roja el campo de concentración de Auschwitz. Se tiran sobre las vías donde desembocaban los trenes como si estuvieran en un atardecer en la playa. Maquillados como siempre, aunque un poco más despeinados para ir más a tono con la Historia. O eso creen ellos. Porque hasta cuando simulan profundidad espiritual solo transmiten trivialidad que despoja del significado hondo a lugares que se preservan para que el horror no se nos olvide y la memoria se mantenga despierta contra las perversiones de la humanidad. Georgina quizá ni sepa que Cuelgamuros fue cavado por presos políticos. Ahí están enterradas casi 34.000 personas, de las que la mayoría son víctimas republicanas. “La misa más bonita a la que he asistido”, afirma. Y ya tenemos titular todos los medios. Fíjate que hay templos en España donde vivir una eucaristía emocionante y repleta de la belleza de las huellas de nuestra cultura, pero su sabia intuición ha ido directa al sitio que mejor posiciona su ego en la controversia de la conversación pública. Por todo lo que representa: la construcción más simbólica del franquismo. Un inmenso conjunto monumental, lo es, esculpido en la montaña, que nada más llegar produce un escalofrío imponente. Porque es una gran escenografía del poder de una dictadura queriendo dejar su implacable mensaje a la eternidad. Y, al final, la escenografía va a terminar sirviendo literalmente para eso, escenografiar: ser decorado de las ínfulas de ciertos influencers. El espectáculo de la ostentación siempre les viene bien. Se apropian rápido incluso de lo que el resto de los mortales pasa de puntillas por respeto, por escrúpulo o por dignidad. La empatía cuesta más si te habitúas al individualismo del "tener es poder". Tener dinero a rebosar. Y que la gente te admire o envidie por ello. En efecto, la aparente involución de pensamientos sociales se entiende mejor parándonos a reflexionar cómo los cuentos de príncipes y princesas siguen vigentes en las redes sociales, pero con desenlace peor. El algoritmo otorga el triunfo a quienes siempre hacía perder la moraleja de la literatura infantil: los banales de codicia excitada.

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