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Guardiola afronta la primera sesión de investidura y fía su futuro a que avance el diálogo con Vox

2026-03-03 - 05:43

Este martes tendrá lugar la primera sesión de investidura en Extremadura tras más de dos meses desde que las urnas emitieran un veredicto. La candidata popular y presidenta en funciones de la Junta, María Guardiola, encara la jornada con escasas opciones de salir investida tras semanas de acusaciones y reproches entre la baronesa popular y los dirigentes de Vox. No obstante, la implicación de Génova en las negociaciones parece que ha surtido efecto y ha logrado reconducir las conversaciones entre ambas formaciones, por lo que lo verdaderamente importante de la primera sesión de investidura será que el crono empezará a correr este martes para que las conversaciones entre PP y Vox lleguen a buen puerto y no condenen a Extremadura a una repetición electoral. Aunque ambas formaciones insisten que el diálogo sigue abierto y están dispuestas a entenderse, el líder de Vox disipó rápido las dudas y acabó con las esperanzas que podían apuntar a que las conversaciones hubiesen fructificado ya. Santiago Abascal alejó la posibilidad de que Guardiola fuera elegida esta semana. "Es difícil, cuando se ha torpedeado un acuerdo durante todas estas semanas, llegar a un acuerdo de última hora”, dijo en declaraciones a los medios de comunicación, descartando la intención de correr para cerrar un pacto in extremis. “No hay que precipitarse en los acuerdos. Lo importante es que sean firmes y que haya garantías de cumplimiento”, recalcó, recordando la experiencia fallida de coalición en la legislatura pasada. Al ser preguntada por estas palabras, la vicesecretaria de Política Social y Salud del PP, Carmen Fúnez, se mostró más optimista y afirmó que los populares están "esperanzados" de llegar a un acuerdo, al mismo tiempo que se encuentran "absolutamente activos" en la negociación con los de Abascal. "No vamos a parar de trabajar ni de negociar", ha aseverado la dirigente popular, asegurando que ni los extremeños ni los aragoneses "quieren bloqueo, sino gobiernos fuertes y estables". Sobre el estado de las negociaciones, tras unas primeras semanas en las que parecía que las conversaciones se mantenían a través de los medios de comunicación —y no en una mesa de negociación, tal y como denunció la propia Fúnez hace un par de semanas—, ambas direcciones han decidido imponer la ley del silencio y no dar detalles de los diferentes contactos que está habiendo entre las dos formaciones. Aun así, lo cierto es que fuentes populares sostienen que no han visto una exigencia explícita de entrar a formar parte de los gobiernos autonómicos. "Estamos muy lejos de hablar de consejerías, ahora estamos más en el qué que en el quién", inciden en Génova. “No es tan importante llegar a un plazo concreto como que haya una voluntad de diálogo y de llegar a acuerdos sin el ruido mediático que lo estaba dificultando previamente”, insistió Abascal, en referencia a los desencuentros y las acusaciones cruzadas entre ambas formaciones a lo largo de las últimas semanas. Tras tomar el guante de Guardiola y aceptar la posibilidad de entrar en un Gobierno de coalición con los populares, Vox dio por paralizadas las negociaciones a finales de enero, un mes después de las elecciones, al no ver en sus interlocutores intención de aceptar “cambios políticos” de calado. Los de Abascal insistieron entonces en exigir consejerías “con presupuestos” y capacidad efectiva de desarrollar sus prioridades políticas. Más de un mes después, las tornas han cambiado. Tras una conversación mantenida entre Alberto Núñez Feijóo y Abascal para reconducir la situación, Vox anunció el ‘reinicio’ de las conversaciones la semana pasada. Para los de Abascal, la prioridad está ahora en cerrar primero un plan de gobierno con medidas concretas, antes de pasar a hablar de cargos en un eventual Gobierno de coalición. Con esta lógica se muestran convencidos de poder llegar a un acuerdo con el PP en Extremadura, y así lo remarcó este lunes el propio líder de Vox. “Sea cual sea el resultado de la investidura, nuestra voluntad de construir una alternativa sigue firme”, aseguró, en un tono conciliador que contrastaba con el empleado hace una semana para rechazar el documento marco planteado por los populares para encauzar las negociaciones. Con todo ello, los 11 escaños de Vox en la Asamblea de Extremadura son claves para un PP que en las elecciones del pasado 21 de diciembre se quedó a cuatro asientos de la mayoría absoluta, necesaria para que Guardiola repita a la primera como presidenta de la Junta. Esa primera votación se producirá el miércoles. Si no sale adelante, los diputados autonómicos volverán a votar 48 horas después —el viernes—. En ese segundo intento, a Guardiola le bastaría con conseguir una mayoría simple —más síes que noes—, aunque la opción de la abstención no gusta a los de Abascal, por lo que todo parece indicar que si no hay un pacto explícito para esa fecha, también sería fallido. No obstante, si también fracasara esa segunda votación, la presidenta en funciones podría volver a probar suerte en un nuevo debate de investidura a lo largo de los próximos dos meses, cuando vence el plazo para evitar una repetición electoral. La fecha límite para que Guardiola se ponga de acuerdo con Bambú será el próximo 3 de mayo, curiosamente el mismo día que también finaliza el plazo en Aragón para que haya un Ejecutivo regional. Una comunidad que este martes constituirá sus Cortes y que dispondrá de menos tiempo para que Jorge Azcón se entienda con Vox, a pesar de que las relaciones en el territorio aragonés parecen más afinadas que en Extremadura. En este sentido, desde la dirección nacional del PP mantienen que se siguen manteniendo conversaciones en ambas comunidades, aunque admiten que no perciben "una prisa excesiva" por parte de Vox para firmar un acuerdo. Eso sí, reconocen que los equipos trabajan en la misma línea: "un buen acuerdo antes que un acuerdo rápido".

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