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Guerra en Irán: cinco películas para entender el conflicto del régimen de los ayatolás desde dentro

2026-03-03 - 19:33

En medio de la profunda crisis que atraviesa Irán, nos asomamos a una parte fundamental de su cultura, sociedad e identidad: el cine, una poderosa vía de entrada para la lucha contra un régimen teocrático. Impermeable a las influencias del exterior, el ayatolá Jomeini no solo permaneció hasta su muerte enfocado en proteger las fronteras de su país, sino también sus símbolos. "Cuando un país quiere invadir a otro comienza por la cultura", advirtió en los primeros años de la República Islámica. La frase, repetida durante décadas, resume una idea central del régimen iraní, la importancia de entender la cultura como un territorio estratégico. "No nos da miedo el bloqueo económico ni la invasión militar, pero tememos la dependencia cultural", insistió entonces. En ese marco, el cine procedente del país se ha convertido es una poderosa arma contra el conservadurismo impuesto por los ayatolás, gracias a la mirada y a la valentía de cineastas insobornables que se las han ingeniado para radiografiarlo desde dentro. Esto ha hecho posible que, bajo ese mismo sistema que vigila, censura y castiga, haya florecido una cinematografía de una riqueza extraordinaria. Así, en medio de prohibiciones, detenciones y exilios, las películas iraníes siguen atravesando fronteras, arrasando en festivales internacionales y alcanzando incluso los premios más codiciados de la industria. La paradoja es evidente: cuanto más férreo el control, más sofisticadas y simbólicas se vuelven las historias que logran contarse. Directores perseguidos, actrices forzadas al exilio y rodajes marcados por la vigilancia estatal forman parte del contexto en el que nacen algunas de las obras más celebradas de los últimos años. La película Un simple accidente, crítica con el régimen que encarceló, torturó y prohibió filmar a su director, es un ejemplo reciente de esa tensión. El también realizador Mohammad Rasoulof, que vive actualmente en Alemania para evitar la prisión, fue nominado el pasado año para optar al Oscar a mejor película internacional por La semilla de la higuera sagrada, consolidando una vez más la potencia de una cinematografía que disfruta de muy buena salud. Así, mientras el régimen insiste en blindar la cultura frente a influencias externas, el cine iraní se ha convertido en uno de los espejos más potentes —y más incómodos— de su propia realidad. Entre la cárcel y la alfombra roja, estas obras demuestran que no se le pueden poder puertas al campo, y menos al arte. Repasamos algunas de las más representativas de los últimos años para poder asomarnos a una era que quizás esté llegando a su fin. 1. 'Un simple accidente' Un simple accidente se inscribe en ese tipo de cine que examina las grietas del sistema sin hacer demasiados aspavientos. La película ha sido señalada por su mirada crítica hacia el régimen, en un contexto especialmente delicado para su director, Jafar Panahi, quien fue encarcelado, torturado y posteriormente inhabilitado para hacer cine en su país. Dentro de este contexto, el cineasta ha conseguido hacerse fuerte, regalándonos algunas de las mejores obras de su filmografía, entre ellas este ejercicio de catarsis en el que el cineasta recuerda los meses en los que fue torturado en la cárcel. Disponible en Movistar Plus+ y Filmin. 2. 'La semilla de la higuera sagrada' El propio Rasoulof vive en Alemania para evitar regresar a prisión, una circunstancia que convierte cada nuevo estreno suyo en un acto de resistencia. Con la película La semilla de la higuera sagrada ganó en Premio Especial del Jurado y Premio FIPRESCI en el Festival de Cannes y optó a la estatuilla dorada. Rodada en la clandestinidad, la película guía al espectador hacia las consecuencias humanas de la represión, narrando la historia de un abogado a punto de convertirse en juez. Un proceso en el que descubrirá los conflictos entre sus valores y su nuevo cargo. Disponible en Movistar Plus+ y Filmin. 3. 'Mi postre favorito' El rodaje de Mi postre favorito dio lugar a que sus directores, Maryam Moghaddam y Behtash Sanaeeha, fueran condenados a dos penas de 14 meses y un año de prisión por propaganda contra la República Islámica. La obra, centrada en la soledad que experimentan las personas en la vejez, nos presentaba a una mujer que, tras años de soledad, decide abrirse a la posibilidad de conocer a alguien. Una historia conmovedora, narrada con sutileza, que fue vista como un ataque frontal al régimen, que la consideró vulgar por mostrar a una mujer cantando, bailando y... siendo feliz. Disponible en Movistar Plus+. 4. 'Critical Zone' No solo de Kiarostami o Panahi vive el cine iraní. La cinta de Ali Ahmadzadeh, un director de una generación más joven que la de sus maestros, obtuvo el premio a Mejor película en la 76o edición del Festival de Locarno. La cinta representa otra vertiente del actual cine iraní, más cercana a los márgenes urbanos y a los ambientes nocturnos, y se adentra en espacios poco visibles de la sociedad, mostrando una realidad que rara vez aparece en el discurso oficial. Su aproximación estética y temática amplía el imaginario que durante años se asoció al cine del país, captando otro tipo de audiencias. 'Critical Zone' no está disponible en streaming en nuestro país. 5. 'Nader y Simin, una separación' El caso de Nader y Simin, una separación marcó un antes y un después. La película no solo fue nominada al Oscar, sino que se alzó con la estatuilla a mejor película internacional, un hito histórico para el cine iraní. Su historia, centrada en la ruptura de un matrimonio y en las consecuencias legales y morales que se derivan de esa decisión, ofrecía un retrato complejo de la sociedad contemporánea a través de una de las películas más accesibles de la cinematografía del país. Una obra excepcional que tendió la mano a un público más masivo y que le abrió las puertas a su director Asghar Farhadi, que repitió hazaña cinco años después con El viajante. Disponible en Movistar Plus+ y Filmin.

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