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«Guerras entre institutos»: alerta en Inglaterra ante la promoción en redes de agresiones entre estudiantes

2026-03-07 - 12:23

En los últimos días circulan cada vez más en los teléfonos móviles de los adolescentes británicos carteles digitales, en muchos casos generados mediante herramientas de inteligencia artificial, que dividen a los institutos de secundaria en dos bandos, rojo y azul, y anuncian enfrentamientos programados en los alrededores de los centros educativos. Los mensajes circulan a través de plataformas como TikTok o Snapchat y establecen una suerte de competición informal en la que los participantes supuestamente obtienen «puntos» por agredir a los estudiantes de los centros «rivales». En algunos de esos contenidos aparecen imágenes de objetos cotidianos convertidos en instrumentos de agresión, como compases de dibujo, así como cuchillos y fuegos artificiales. Las autoridades policiales británicas, los equipos directivos de numerosos centros educativos y las familias han reaccionado con inquietud ante la expansión de este fenómeno, bautizado en las redes sociales como «school wars» («guerra de institutos»). Aunque no se han reportado heridos en relación con esta campaña digital, la alarma por su alcance ha sido suficiente para activar protocolos de vigilancia en varias regiones del país y para situar la conversación sobre la influencia de las redes sociales en la conducta adolescente nuevamente en el centro del debate público. En muchas localidades, entre ellas South Yorkshire o Essex, la policía ha aumentado las patrullas en las inmediaciones de los centros educativos después de recibir un número creciente de avisos de padres, docentes y vecinos preocupados por la posible materialización de estos encuentros. Un portavoz del cuerpo confirmó que mantienen un intenso seguimiento de la actividad digital relacionada con el fenómeno. En la capital británica también se han desplegado más policías cerca de los centros educativos así como de las estaciones del metro cercanas. Y en algunos distritos, como en Greenwich, se han desplegado órdenes de dispersión que permiten a los agentes policiales disolver concentraciones de jóvenes cuando existe riesgo de altercados. Además, la Policía Metropolitana confirmó la detención, esta semana, de un adolescente de 15 años y de un hombre de unos 20 bajo sospecha de haber «alentado o facilitado la comisión de un delito» mediante publicaciones relacionadas con estas «guerras escolares». Ambos fueron puestos en libertad bajo fianza mientras continúa la investigación. Las publicaciones plantean enfrentamientos entre colegios concretos, organizados, según fuentes policiales, bajo una lógica similar a la de los videojuegos . Algunos mensajes animan explícitamente a los jóvenes a «ser violentos» o sugieren recompensas simbólicas según el grado del ataque a un rival. Así, se gana una determinada cantidad de puntos por perseguir a alguien, por golpearlo, por herirlo con objetos punzocortantes o por grabar las agresiones con el móvil. Aunque el origen del fenómeno resulta difícil de establecer, las autoridades sitúan su aparición a finales de febrero en Londres, desde donde se ha extendido hacia otras zonas del país. Algunas publicaciones anuncian encuentros con nombres geográficos, como por ejemplo la «guerra del norte de Londres», donde se enumeran los centros educativos que integrarían cada bando. La respuesta institucional no se limita a la vigilancia policial. Muchos centros han remitido cartas a las familias con recomendaciones dirigidas tanto a los alumnos como a los propios padres, entre ellas, según cartas a las que ha tenido acceso ABC, ir directamente del hogar al instituto, y viceversa, sin detenerse por el camino, y no comentar o compartir publicaciones relacionadas con la tendencia. En Doncaster, un instituto ha ido más allá al pedir a sus estudiantes que eviten llevar el uniforme escolar al salir del colegio , con el objetivo de reducir la posibilidad de ser identificados por alumnos de otros centros en los desplazamientos de regreso a casa. A pesar del clima de inquietud, que ha llevado a algunas familias a no enviar a sus hijos a los centros, las autoridades aseguran que no hay evidencia de que, de momento, los enfrentamientos anunciados se hayan producido realmente. Sin embargo, la preocupación institucional responde a la experiencia acumulada en los últimos años respecto a la rapidez con la que determinadas dinámicas digitales o retos virales pueden traducirse en comportamientos colectivos. Pepe Di'Iasio, secretario general de la Association of School and College Leaders, organización que representa a directores de centros educativos, declaró que «no pasa ni una semana sin que ocurra algo espantoso en las redes sociales» y «este es el último ejemplo del entorno de salvaje oeste que impera en estas plataformas». Desde el Gobierno también se ha expresado preocupación por la propagación de estos mensajes. La responsable de Ciencia, Innovación y Tecnología, Liz Kendall, calificó el contenido como «profundamente preocupante» y añadió que «incitar a la violencia animando a los menores a llevar cuchillos al centro educativo es ilegal» y pidió a las plataformas que «actúen para frenar estas publicaciones aberrantes».

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