TheSpaineTime

Hacienda y el arte

2026-03-13 - 05:13

El domingo cerró sus puertas la 45 edición de ARCO, que reunió a 211 galerías de una treintena de países. El balance vuelve a arrojar cifras espectaculares de asistencia y negocio, unas cuentas a las que hay que sumar las de las ferias y exposiciones satélites organizadas a rebufo de ARCO. No es asunto menor, la conjunción de muestras convierte cada año esa semana del arte en Madrid en el mayor foco de atracción de marchantes, coleccionistas y expertos de toda Europa. Ni París ni Londres ni Berlín ni capital europea alguna logra reunir una conjunción de muestras con tanto atractivo artístico y tirón comercial como lo que aquí acontece desde 1982. Ese año la reputada galerista Juana de Aizpuru ideó e impulsó la primera edición de ARCO en el contexto de la llamada “movida madrileña” y la transición política española con el objetivo de incorporar a nuestro país a los circuitos internacionales de arte contemporáneo. Aquel primer día de feria en los recintos de Ifema, donde hoy se alzan las cuatro torres de Castellana, se produjo una avalancha de 15.000 personas hambrientas de arte. Ese apetito desde entonces no ha hecho sino aumentar y toda muestra artística que se presenta en Madrid tiene garantizada una exitosa respuesta por parte del público nacional e internacional. ARCO y los galeristas españoles son hoy un referente mundial en el mercado del arte y como poco merecen por parte de las administraciones un respeto que no parecen profesarles. A principios de febrero más de 200 galerías de arte de toda España cerraron sus puertas durante cinco días para protestar por el IVA del 21% que Hacienda aplica a la venta de obras. Esa tasa estaba en el 8% hasta que Cristóbal Montoro, aquel ministro que usó la Agencia Tributaria contra los periodistas y la gente del cine, el mismo a quien ahora se investiga por usar presuntamente el BOE para favorecer a empresas afines a su despacho, en 2012 decidió incrementarla al 21% para la venta de obras de arte. Un auténtico lastre para un sector que mueve cerca de 500 millones de euros en España y que podría mover mucho más al ocupar la séptima posición en el mercado mundial de no ser por el injusto agravio comparativo que padecen nuestros galeristas con respecto a sus vecinos europeos. Desde la reforma de Montoro tenemos el IVA más alto de Europa, donde se mueve entre el 3 y el 8%. Una desventaja en la competencia que conduce a los coleccionistas y compradores en general a inclinarse por adquirir las obras en galerías de otros países donde la factura baja considerablemente por el IVA reducido. Esa tasa del 21% estimula además el manejo de dinero en B lo que a la postre es un pésimo negocio para la Hacienda pública. Los Ministerios de Hacienda y Cultura deberían rectificar aquella injusta reforma fiscal de 2012 en lo que al arte se refiere. Si la razón que pesa para mantener semejante agravio tiene un fondo ideológico por considerar que la adquisición de obras de arte es un reducto elitista reservado a los muy ricos resulta poco acertado, como señala Jordi Pascual, uno de los grandes galeristas españoles experto en el mercado internacional. Que la venta de las obras más valiosas tenga lógicamente mayor proyección pública no quiere decir que no haya un gran movimiento de piezas menos renombradas o de artistas noveles cuyo comercio es necesario estimular. Lo elitista es dificultar el acceso a las clases populares a la compra de obras de arte y considerar el trabajo de nuestros creadores como un lujo. Bajar el IVA no supone una merma recaudatoria significativa para el fisco y, en cambio, es vital para el sector. Ya están tardando.

Share this post: