TheSpaineTime

Hal Ebbott, entre el fin de fiesta y el fuego amigo

2026-03-23 - 11:50

'Entre amigos' —debut muy bien recibido del neoyorquino Hal Ebbott — es un libro que recuerda a muchos otros libros de muchos otros autores. Lo que —en este caso, una vez aceptados la elegancia y el escalofrío del 'déjà vu' que provoca en el lector— es una buena noticia, aunque su trama gire alrededor de esas malas nuevas que se dan y se reciben copa en mano, en una reunión de acorralados, con la más petrificada de las sonrisas. ¿Por qué? Porque esos libros que resuenan en este son libros de John Cheever, de John O'Hara, de Richard Yates, de John Updike , de James Salter, de Richard Ford, de Peter Cameron , de Stephen Dixon. Y ya se sabe o más vale saberlo antes de entrar y abandonar toda esperanza: aquí, la excelente teoría y la mala práctica de las relaciones entre hombres. Aquí Amos y Emerson quienes —desde que se encontraron durante su primer día de 'college'— son hermanos de sangre y de batalla , colegas y camaradas, cultores y cuidadores de un vínculo que sienten indestructible e inmortal hasta que la muerte los separe. Sus diferencias —Emerson es rico y guapo y tan necesitado de ser apreciado por sí mismo y no por su contexto familiar; Amos es pobre pero muy inteligente y gran trepador social— no los separan sino que, complementarias, los convierten en el más dinámico y bien aceitado de los dúos, siempre muy bien acompañados por sus respectivas y también perfectamente sincronizadas esposas (Claire y Retsy) y prole (Anna y Sophie). Sí: todo es perfecto, todos son impecables. Pero no. Porque todo cambia y todos cambian ese festivo fin de semana en regia casa de campo en el que Emerson va a cumplir cincuenta y dos años y —como en el título aquel de Joseph Heller, otro posible padrino de Ebbott— se descubre que, sí, algo ha pasado porque algo va a pasar. Pero, antes, señales inquietantes al llegar a la celebración: botella rota, auto chocado, una partida de tenis que de improviso parece mutar a duelo, conversaciones cada ves más próximas al monólogo de quien habla solo, un comentario ácido y —se nos informa— demasiados pensamientos amargos. Y —a fuego lento, mientras el día avanza hacia su hervor sin retorno— de pronto el cada vez más inestable y casi bipolar Emerson se pregunta si se atreverá a hacer eso que no sabe si es correcto hacer (pero que, claro, no está bien). Y lo hace. Y lo que hace deshace. Y es algo tremendo. Y fin de fiesta y fuego amigo y retirada. Lo del principio: uno ya estuvo aquí (algo parecido ocurre también con la recientemente publicada y muy loable ' El resto de nuestras vidas' de Benjamin Markovits ), pero agradece el haber vuelto a ser invitado. Aunque ya supiese desde hace mucho y muchos que los años luz suelen proyectar sombras largas.

Share this post: