Hammershøi y Anders Zorn: dos miradas nórdicas
2026-03-06 - 11:43
El Museo Thyssen-Bornemisza, en colaboración con la Kunsthaus de Zúrich, presenta 'El ojo que escucha', la primera gran retrospectiva en España de Vilhelm Hammershøi (Copenhague, 1864-1916), un pintor muy singular, que en las últimas décadas ha ido alcanzado justo prestigio internacional, si bien es todavía muy poco conocido en nuestro país. Debo reconocer la grata sorpresa que me ha supuesto, dada la escasa información previa sobre este espléndido y personal autor , y estoy seguro de que esta muestra servirá para subsanar, al menos en parte, ese desconocimiento. Desde muy joven, Hammershøi manifestará un gran interés por el arte, formándose en la Academia Real de Bellas Artes de Dinamarca, en Copenhague . Su sintaxis pictórica se caracteriza fundamentalmente por una elegante mesura narrativa, el empleo de una reducida, aunque rica, gama de grises, matizada por notas blancas y ocres, y una poética capacidad para captar los diferentes matices de una luz, a la vez fría y envolvente . El registro temático que ocupó la mayor parte de su obra nos remite a una representación de escenas de interior, casi siempre sus propias viviendas, con frecuencia vacías, muy minimalistas y austeros, en ocasiones habitados por tenues y enigmáticas figuras femeninas en actitudes meditativas, muchas veces de espalda, que inevitablemente nos remiten al gran Friedrich . Esos ambientes de luz silenciosa le relacionan con cierto simbolismo así como la esencia de un Vermeer o un Whistler. Junto a ello, produjo paisajes urbanos y retratos que participan igualmente de esos rasgos íntimos, pausados y silenciosos. En ese sentido, encuentro muy acertado el título de la exposición que, con un guiño sinestésico, nos muestra y demuestra que nuestra mirada no solo nos alimenta visualmente sino que además nos ofrece experiencias sensoriales que permiten ver el sonido del silencio , desde la calma, la quietud y la introspección. Este proyecto expositivo acoge casi un centenar de obras entre pinturas y dibujos, algunas de ellas obras muy emblemáticas, que incluyen sus célebres interiores de Strandgade y los paisajes urbanos de Copenhague. Del mismo modo, se exploran los vínculos entre la pintura de Hammershøi y otras disciplinas artísticas, como la música y la literatura, poniendo de relieve esa dimensión sensorial y meditativa de su trabajo. Es relevante destacar cómo su reconocimiento internacional ha ido creciendo paulatinamente, ejerciendo asimismo, pese a su personal y solitario estilo, una notable influencia en otros artistas contemporáneos interesados en el minimalismo y en la representación del silencio. Por su parte, la Fundación Mapfre de Madrid acoge 'Anders Zorn. Recorrer el mundo, recordar la tierra' , una propuesta expositiva sobre este pintor, grabador y escultor sueco, nacido en 1860 en Mora, y fallecido en Estocolmo en 1920. Zorn, quien por cierto mantuvo una notable relación con España, fue un artista que disfrutó de un gran prestigio y una enorme proyección internacional entre finales del siglo XIX y principios del XX por su excelente dominio de la luz y su habilidad para capturar, en ambientes íntimos y en paisajes naturales, el carácter esencial de sus modelos. Destacó fundamentalmente por su destreza técnica con la acuarela y el óleo, y por una paleta muy personal , basada en cuatro colores: blanco, negro, rojo y amarillo ocre, que le permitió conseguir un amplio registro de tonos y atmósferas en sus trabajos. La temática de estas obras, que reflejan un equilibrio entre tradición y modernidad, con una notable sensibilidad para expresar la luz, las texturas y calidades, y el movimiento, incluye una gran presencia del retrato, género que dominó, sobre todo representando a la alta sociedad europea y americana , paisajes y escenas de la vida rural y cotidiana en Suecia e igualmente desnudos femeninos y motivos acuáticos que capturó magistralmente. Quizás, como una peculiar paradoja, encuentro que esta excelsa habilidad técnica puede lastrar en cierto modo la esencia de su obra, que, debo admitir, no me llega a emocionar, aunque sí admiro su pericia. La muestra es una completa monográfica , con una extensa selección de pinturas, acuarelas y obra impresa, desde sus primeras manifestaciones con la acuarela, hasta sus conocidos óleos y grabados, que suponen la posibilidad de conocer con amplitud la producción artística de Anders Zorn, y comprobar su papel de nexo entre la tradición nórdica y los movimientos internacionales de su época.