Harald V de Noruega regresa a su país tras su ingreso en Tenerife por la crítica situación de la monarquía
2026-03-09 - 11:13
No es ninguna sorpresa que la casa real de Noruega, hoy por hoy, no puede prescindir de su rey. Al menos, a nivel de imagen pública. Porque la monarquía está sufriendo unos descensos en el número de apoyos dentro de la población que prácticamente no se habían visto en muchos, muchísimos años, con un aumento en apenas meses de la idea de una república, que ha pasado de un apoyo del 17% al 28% en el lapso entre las dos últimas encuestas sobre el papel actual de la familia real. Unos datos que, obviamente, hacen temblar al rey Harald V de Noruega, que ha de pensar qué será de la institución cuando él ya no esté. De hecho, a sus 89 años, su último percance de salud hizo saltar las alarmas en el país escandinavo. Todo comenzó el pasado 24 de febrero. En mitad de varias controversias y momentos angustiosos para el pueblo noruego en lo que respecta a su modelo de estado, el soberano decidía pasar unas vacaciones privadas junto a su esposa, Sonia de Noruega, en nuestro país, precisamente. En concreto, en Tenerife. Y fue allí donde hubo de ser ingresado de urgencia en un centro hospitalario, donde los médicos determinaron que no abandonaría la isla canaria hasta nueva orden. Era un momento complicado, porque por un lado había quienes querían que el monarca se recuperase con la mayor prontitud al tiempo que algunos se preguntaban si era el mejor momento para hacer un viaje privado para descansar con todo lo que hay en juego para la institución, con el juicio a Marius Borg todavía en curso —con durísimos testimonios en su contra, como el de la exnovia que afirmó que llegó a intentar estrangularla— y la princesa Mette-Marit siendo el blanco de las dianas de las críticas tanto por su crianza del joven como por su aparición en multitud de ocasiones en los archivos del caso de Jeffrey Epstein, con el que mantenía una amistad. Así que al rey Harald, a pesar de su edad o de su reciente problema de salud, no le ha quedado otra que, a día de hoy, estar preparando ya su próxima aparición oficial, casi sin tiempo para recuperarse. "Su Majestad el Rey y Su Majestad la Reina regresarán hoy a Noruega, tal y como está previsto, desde su estancia privada en Tenerife", rezaba el comunicado que lanzaba la casa real este pasado sábado sobre el futuro inmediato de los monarcas. El matrimonio, además, no viajaría solo en el avión privado que les devolvía a su tierra, sino que irían acompañados en todo momento por su médico personal. Es decir, que tal y como recibió el alta hospitalaria, esa misma noche, a las 21 horas, hora local, aterrizaba en Oslo y eran conducidos a palacio para descansar y ponerse inmediatamente en marcha. Porque así continuaba el comunicado oficial, afirmando que Harald V se encontraba "bien" y que tenía "previsto reanudar su trabajo la próxima semana". Una vuelta al trabajo que comienza este mismo lunes, dado que ha de preparar al milímetro su siguiente acto oficial, que tendrá lugar, según su agenda, este jueves 12 de marzo, y en el que multitud de miradas estarán puestas en él. Específicamente, en su piel. Porque fue el médico que viajó hasta Tenerife el que llevó la situación a la calma dando a conocer a la población noruega que el estado del rey era "bueno" y que estaba "respondiendo bien al tratamiento". Uno que no había de asustar a sus seguidores, dado que lo que padecía era una infección cutánea en sus piernas. No había que preocuparse más de lo debido, por tanto, a pesar de las casi nueve décadas de vida del monarca, sino darle algo de tiempo y tener paciencia, como incidía el facultativo a la hora de hablar del alta. Un alta que ya ha llegado y que supone un alivio para la familia real y, en especial, para su segundo hijo, el príncipe heredero Haakon —la primogénita, la princesa Marta Luisa, no reinará debido a que cuando nació todavía estaba vigente en el país la ley sálica— quien ha estado ejerciendo la regencia de la casa real durante la ausencia de sus padres hasta este pasado domingo en mitad de un temporal del noticias, con Marius enfrentándose a 16 años de prisión, que es lo que pide la Fiscalía, y con Mette-Marit todavía sin haber dado explicaciones por su relación con el magnate y pedófilo, a pesar de que afirmó que lo haría pronto. Un momento por tanto crucial en la historia de la institución monárquica del país escandinavo, que puede ver cómo el hijo de una princesa —es importante incidir en que, en términos oficiales, Marius Borg no pertenece a la familia real noruega— acaba entre rejas, dado que está acusado de 38 cargos, entre ellos cuatro por violación, con la propia princesa consorte heredera sin el apoyo popular teniendo que dar explicaciones por su relación con un proxeneta, tratante de menores y abusador de mujeres, y con un rey con achaques de salud que pueden precipitar una jubilación (aunque él siempre ha declarado que jamás abdicará) o un cambio pronto en el trono en mitad de un auge del movimiento republicano. Cada paso para la casa real es, a todos los efectos, crítico y determinante.