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Harry, el inesperado salvavidas de Sarah Ferguson: sin hogar y durmiendo en el sofá de una amiga

2026-03-19 - 04:00

Que Sarah Ferguson está pasando el peor momento de su vida no lo puede negar nadie. Sin residencia fija, con las puertas de la alta sociedad cerrándose una tras otra y con sus hijas apartadas de la primera línea institucional, la que fuera una de las figuras que más simpatía generaba de la Familia Real británica está pagando caro su vinculación con Jeffrey Epstein. Hoy quedan lejos esas imágenes en las que era invitada a galas, cenas benéficas y protagonizaba portadas de revista. Ahora, según los medios ingleses, Sarah Ferguson ha pedido alojamiento en casa de una amiga mientras sus hijas, la Princesa Beatriz de York y la Princesa Eugenia de York , sufren las consecuencias de sus padres y han sido apartadas de las carreras de Royal Ascot y de otros actos clave del calendario real. Esta decisión, según diversas fuentes, habría sido por petición del Príncipe Guillermo, decidido a blindar la institución ante cualquier sombra y dispuesto a sacrificar a cualquiera que sea necesario. Fergie lo ha perdido prácticamente todo: su hogar, su estabilidad, su círculo social e incluso la relativa tranquilidad que había construido junto a su exmarido, con quien seguía conviviendo pese a llevar décadas divorciados. La salida de la residencia en Windsor marcó un antes y un después. Desde entonces, todo ha ido cuesta abajo. Su intento de reinventarse en Nueva York, ciudad donde durante años fue una habitual del circuito social, tampoco ha funcionado. Según fuentes cercanas, Ferguson llamó a varias puertas, entre ellas la de Priscilla Presley. La respuesta fue tan educada como demoledora: «No es el momento». «Mucha gente le tiene cariño», asegura una fuente próxima. «Pero ahora mismo, asociarse con alguien vinculado, aunque sea indirectamente, a Epstein no es una buena decisión». A esos niveles, donde la reputación es moneda de cambio, el aislamiento puede ser fulminante. Mientras tanto, el golpe institucional ha sido claro. Según el Mail on Sunday, Beatriz y Eugenia no solo han sido excluidas del palco real de Ascot, sino también de la tradicional procesión de carruajes y de otros compromisos públicos. Una forma elegante de marcar distancias con ellas. Beatriz, dicen, ha encajado la decisión con dificultad. Eugenia, más directa, habría protagonizado tensiones con su padre. Y la pregunta sigue resonando con fuerza: ¿es justo que las hijas paguen por los errores del padre? En medio de este oscuro escenario, el Príncipe Harry, el eterno díscolo, el que decidió romper con la institución, habría tendido la mano a sus primas, con las que mantiene una magnífica relación. Desde Montecito, donde vive junto a Meghan Markle, las habría invitado a pasar tiempo con ellos. Harry sabe muy bien lo que significa quedarse fuera del sistema y ser señalado. Y, según fuentes cercanas, su intención es ofrecer refugio a quienes ahora ocupan ese lugar. Mientras el Príncipe Guillermo protege la corona, Harry, que renunció a ella, actúa ahora como anfitrión de su familia. Mientras, siguen circulando rumores sobre un posible acercamiento con Carlos III, aunque, por ahora, todo son especulaciones y después de este movimiento de Harry, habrá que esperar a ver la reacción de su padre.

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