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Harry y Meghan regresarán a Australia, un viaje que lo cambió todo en sus vidas

2026-03-10 - 10:43

En muchas ocasiones se suele citar aquel viaje que hicieron a Botsuana, que literalmente se podría decir que fue su segunda cita, para realizar un safari, como uno de los puntos de giro más importantes en la vida amorosa del matrimonio formado por el príncipe Harry y Meghan Markle. Al fin y al cabo, su relación con el continente africano, que volverían a visitar en más ocasiones, tanto de manera oficial como parte de la familia real británica como más tarde, después del conocido como Sussexit, está más que documentada incluso por el propio hijo de Carlos III de Inglaterra en su propia autobiografía. Pero hay otro viaje que también supuso un momento clave en sus vidas: Australia. Y, por ello, los duques de Sussex van a regresar. En mitad de una cantidad incesante de polémicas y controversias dentro de los Windsor, que hacen, por ejemplo, que su ausencia en el Día de la Commonwealth no sea siquiera comentada puesto que, no solo se da por hecho, sino que hay otros nombres no invitados que requieren más atención, como es el caso del expríncipe y exduque de York, Andrés Mountbatten-Windsor, Harry y Meghan han decidido volver a una tierra que marcó una inflexión en su vida conyugal y a la que hacía casi ocho años que no repetían. Lo han confirmado tanto desde la prensa australiana como desde la británica: el príncipe y la activista tienen previsto viajar al continente oceánico a mediados del próximo abril, aunque en este caso lo harán para participar en diversos encuentros privado, siendo la mayoría de los agendados, por ahora, de carácter empresarial y filantrópico, las dos grandes facetas actuales de la popular pareja. Tal y como ha dado a conocer un portavoz de la familia, su itinerario incluye visitas a Sídney y Melbourne, si bien los detalles de dichas paradas se irán conociendo poco a poco conforme se acerquen las fechas ya marcadas en rojo en el calendario. ¿Y por qué es tan importante ese destino? Hay que remontarse para ello a 2018. En concreto, a la segunda quincena de aquel octubre, cuando la pareja, en su primera gran gira oficial como matrimonio y siendo parte activa de la familia real, visita, además de Australia, Fiji, Tonga y Nueva Zelanda. Estaban, por así decirlo, en el apogeo de su popularidad en Buckingham Palace, pues su boda había tenido lugar hacía apenas unos meses y, por si fuera poco, anuncian a su llegada a Sídney que están esperando su primer hijo. Era, básicamente, de ensueño. Y sin embargo, de muy diversas formas, han dado a conocer que aquellos tiempos, nunca mejor dicho, paradisíacos, eran de todo menos fáciles para ellos. Y que vivirlos pudo ser una de las grandes razones de su posterior huida del ala monárquica. Meghan Markle, en un momento dado del documental conjunto que hicieron para Netflix, reconoció que sintió una enorme presión por tener que estar constantemente en una exposición mediática cuando todavía no le había dado tiempo a adaptarse a su nuevo rol en la familia real. Y además esperando un bebé. Ella llegaría a hablar abiertamente sobre su estado emocional y le daría incluso las gracias a un periodista, Tom Bradby, que le preguntó por su estado emocional en 2019, durante el documental televisivo Harry & Meghan: An African Journey. "Gracias por preguntarlo, porque casi nadie me ha preguntado si estoy bien. Y cualquier mujer, especialmente cuando está embarazada, es muy vulnerable", dijo. Fue en aquel viaje y lo que le siguió que el príncipe, como él mismo ha declarado desde entonces varias veces, se dio cuenta de que el acoso de los medios estaba haciendo mella en su esposa, lo que acabó siendo crucial para la decisión que tomarían a principios de 2020 de abandonar sus funciones dentro de la familia real. Asimismo, aquella gira fue tratada en la entrevista que le concedieron a Oprah Winfrey en 2021. "Mi padre, mi hermano, Kate y el resto de la familia fueron muy acogedores al principio... Pero todo cambió después del tour por Australia", aseguró el príncipe, que no dudó en añadir que los 15 días en Oceanía supusieron "la primera vez que la familia vio lo increíble que era Meghan en el trabajo". Y, en lugar de felicitarla, lo que ocurrió en su opinión es que se reactivaron viejas dinámicas dentro de la monarquía para que Meghan no opacase ni al entonces heredero, el príncipe Carlos, ni a Kate Middleton. Además, Meghan le confesó a la presentadora que si bien ese tipo de viajes parecen unas vacaciones, al no tener nada de libertad y estar todo agendado al milímetro, son más bien lo contrario. "Las giras se ven muy bonitas en las fotos, parecen llenas de energía... Y todo eso puede ser verdad, pero también son realmente agotadoras. Acabas completamente exhausta", comentó la duquesa, para quien aquella quincena y lo que vino después fue la gota que colmó el vaso. Porque se dio cuenta, como refrendó su marido, de que la institución no estaba siquiera protegiendo a una mujer embarazada como se debía esperar. Y tomaron la conocida decisión. Así que este viaje a Australia parece, de alguna forma para ellos, cerrar un círculo. Y quién sabe si también una forma de volver a acercarse a la familia real, ahora que están en horas tan bajas.

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