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"Hodio" la guerra

2026-03-16 - 05:23

Valencia está en su semana grande, en Fallas. En su plaza del Ayuntamiento hay un gigantesco Chaplin, de 20 metros de altura, que en vez de su tradicional bastón y peculiar traje, viste uniforme militar y porta un fusil. En su base puede leerse «Hope», esperanza. Los artistas falleros han elegido la película de 1918 ¡Armas al hombro! para hacernos recordar que mientras en la capital del Turia suenan petardos y charangas, en el mundo redoblan tambores de guerra. Coincide este hermoso Chaplin con un «¡No a la guerra!» que el Gobierno de Pedro Sánchez ha recuperado de la época de Zapatero; coincide con la herramienta contra el odio (Hodio) que el Gobierno ha presentado para combatir a todos aquellos que utilizan las redes para difamar, insultar y señalar; coincide con un Donald Trump desatado e, ironías del destino, coincide con la muerte de Jünger Habermas, el filósofo de la razón comunicativa de la Escuela de Fráncfort, interesado en la esfera pública y la democracia. Mientras miro el enorme Chaplin valenciano pienso en la guerra en Oriente Medio, de la que parece que solo preocupan los efectos negativos que va a tener en nuestros bolsillos; pienso en el Gobierno de los muros, más interesado en enfrentar y señalar al adversario que en entenderse con él; pienso en su «No a la guerra» y su «Hodio» como nueva forma de hacer partidismo; pienso también en Habermas, que en su diálogo con Joseph Ratzinger, posterior Benedicto XVI, reconoció que la religión ocupa un necesario lugar en las democracias por los principios morales que la razón por sí sola no ha podido instaurar (no sé qué pensará sobre este último extremo doña Silvia Abril). El Chaplin valenciano compartirá la misma suerte del fuego que el resto de monumentos falleros. Triste alegoría de los tiempos que corren.

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