Hospitales que suenan, pintan y cuentan
2026-03-23 - 06:40
Coloridas paredes, notas musicales, jardines interiores e, incluso, obras de arte. No es raro ya encontrarse con este tipo de elementos al cruzar las puertas de un hospital. El tradicional entorno blanco o metálico que presidía con solemnidad estos centros asistenciales está dando pasos decididos hacia otro modelo que busca ser más amable frente a unas situaciones que, a menudo, pueden ser complejas o dolorosas. Así, los hospitales ponen rumbo directo a su «humanización». Sin dejar de lado lo profesional, pretenden centrarse también en el tratamiento cercano y empático y en las dimensiones psicológica y social de quienes ingresan o tienen que pasar temporadas entre sus muros porque se ha revelado como algo esencial. Fue sobre todo a raíz de la pandemia, con momentos especialmente duros, cuando se planteó dar un giro a la asistencia en este sentido. La Junta de Castilla y León dio entonces - en el año 2021- el visto bueno a lo que denominó el Plan Persona, con una hoja de ruta de 30 acciones que buscaban darle esa nueva perspectiva a las infraestructuras y a la atención a los pacientes, pero también de cara a los propios profesionales. El documento, prácticamente ya desarrollado con 29 iniciativas en marcha, ya hacía hincapié entonces en cuidar aspectos como la comunicación con los enfermos y hacer la información clínica más comprensible a sus oídos y los de su familia. Se hablaba también de primar espacios confortables, de cuidar el descanso, de la empatía y de un trato cercano como aspectos que, pese a no ser estrictamente sanitarios o clínicos, pueden ayudar y mucho a quien acude a un hospital. Desde entonces, se han multiplicado este tipo de iniciativas. Los pacientes infantiles son los principales destinatarios de gran parte de las medidas para hacer más amena y amable su estancia en el hospital. Grandes ilustraciones reinan ya desde hace tiempo en los muros de Pediatría, los uniformes del personal están plagados de dibujos o salas de juegos son ya un denominador común en muchos de hospitales. El de Salamanca ha estrenado recientemente el espacio conocido como 'El jardín de María', a iniciativa de la menor del mismo nombre que padece cáncer y a la que se concedió el Premio Castilla y León de los Valores Humanos. Un lugar, tal y como ella explicó durante la inauguración, «lleno de esperanza, color y alegría» para todos los pequeños que «pasan por momentos difíciles» y la enfermedad les lleva a estar largas temporadas en el hospital. En sus 200 metros cuadrados reina el color y los juegos en favor de la evasión de quienes pasan por allí en busca de un lugar de desconexión. Pacientes, visitas y acompañantes pueden contemplar, además, en ese mismo centro un elemento que no es común en un hospital. Un piano en el que ya se han dado varios conciertos desde el vestíbulo. Se trata de un instrumento donado por un «paciente anónimo», según detallan desde el centro asistencial, que se estrenó en octubre el pasado mes para conmemorar el 50 aniversario de las instalaciones. La intención, según apuntan, es que la música resuene en determinados momentos desde el hall y se utilice para actuaciones por parte de pacientes e, incluso de los propios profesionales. Por el momento, llevan ya cerca de una decena de actuaciones. Java, Uva y Lina ya son muy conocidas en el Hospital de Burgos. Son tres hembras de la raza labrador de siete, ocho y nueve años que suelen trabajar en proyectos terapéuticos. Este es el segundo año que participan en el programa 'Vitaminas de 4 Patas' en el centro asistencial burgalés para mejorar, sobre todo anímicamente, la estancia de menores hospitalizados. Tras varios años sondeando su puesta en marcha, fue el neuropediatra David Gabaldón el que decidió que esta iniciativa podría tener «muchos beneficios», explica Sara, responsable del proyecto por parte del centro 'Mil Encinas'. Se ha adaptado la labor que hacen los canes al hospital, con sus correspondientes medidas de «higiene, protección y seguridad», porque en muchas ocasiones se trata de niños «inmunodeprimidos». En el inicio, mediante una campaña de crowfounding y la colaboración solidaria de una empresa burgalesa, acudían cada quince días, pero este curso es aproximadamente una vez al mes, manteniendo la vinculación con la compañía. «Es como meter un trocito del exterior en el hospital», cuenta Sara. La idea es prestar un servicio de «acompañamiento», con actividades «pedagógicas», pero también a «nivel emocional» y «lúdicas». El resultado es que esperan a los animales «con mucha ilusión», les permiten «volver a ser niños» y los canes «ayudan mucho» para rebajar los «niveles de tensión y estrés», reconoce. Y es que «tiene mucho beneficio emocional. No solo para los pequeños, sino también para las familias», comenta. «Es una relación muy bonita», argumenta porque, incluso ayudan a los pequeños a afrontar «situaciones de estrés y miedo» y circunstancias que para ellos son muy difíciles, como recibir un pinchazo o colocarles una vía. No es común ver obras de Goya fuera de los museos, pero el arte del pintor aragonés puede contemplarse ahora en los pasillos del Hospital de Segovia. A través de la Fundación Cultura en Vena, que defiende las bondades que el arte puede tener en el bienestar y la salud, se han trasladado un conjunto de reproducciones de cuadros del Museo del Prado cedidas para su itinerancia por diferentes centros sanitarios. Dieciocho escenas campestres, costumbristas o con niños como protagonistas ocupan diferentes salas desde urgencias a salas de espera u hospitalización. Son una selección de los trabajos que el artista pintó para la Real Fábrica de Tapices, encargados por Carlos III para decorar las paredes del palacio. Los colores reinan también en determinados espacios de este hospital, ya que hace un tiempo cuentan con piezas del museo segoviano Esteban Vicente, con el que han desarrollado un proyecto de colorterapia. 'Ponte Guapa' es el programa que hace ya varios años -desde 2018- puso en marcha el Hospital Río Hortega de Valladolid. Comenzó trabajando en clases de maquillaje y autocuidado con mujeres enfermas de cáncer y hoy ya se ha extendido a los «pacientes oncológicos en general» con talleres para «cuidados de la piel» de las posibles lesiones dermatológicas en los tratamientos y la higiene facial. Pero, además, «es un momento de encuentro entre ellos», en el que pueden hablar, también «de autocuidado de la imagen y de acompañamiento», explica Rebeca Pérez, supervisora del Hospital de Día. «Hace un año se incorporaron también los hombres, que van por separado porque normalmente las necesidades son distintas y la aceptación de estos talleres es muy buena». Cada mes y medio celebran una sesión entre quienes son o han sido pacientes de este mismo hospital y gracias a la colaboración de la Fundación Estampa y la AECC. A través de esta iniciativa, las mujeres, por ejemplo, «aprenden a maquillarse, a dibujarse las cejas y consejos para mejorar su imagen». El resultado inmediato es que la «autoestima» se eleva «muchísimo», reconoce Pérez, quien asegura también que a las propias enfermeras, que antes sí asistían a las sesiones, les ha servido «mucho» para «aprender» cómo se sienten estos pacientes. Mientras, en el Hospital de León han decidido apostar por el valor terapéutico del cuento. Así, desde el Servicio de Medicina Preventiva usan la palabra en sesiones de cuentacuentos dirigidas sobre todo a los pacientes pediátricos y a sus familiares. El objetivo, recuerdan, va desde motivar, hacer reflexionar o simplemente entretener, hasta facilitar la transmisión de valores o mensajes preventivos. Fue el médico Manuel Cortés, que ya había utilizado los cuentos en diferentes colectivos, como alumnos de Enseñanzas Medias, mayores institucionalizados e incluso personal militar durante el desarrollo de misiones de paz, quien propuso usarlo en su día a día asistencial en un proyecto que ya les ha valido varios premios.