Iñaki 'Uoho': «Ahora estoy sintiendo las mismas cosas que cuando conocí a Robe»
2026-02-27 - 03:13
La primera guitarra que Iñaki 'Uoho' Antón grabó para Extremoduro fue un solo en 'Los tengo todos', una canción de '¿Dónde están mis amigos?' (1993) en la que Roberto Iniesta se vanagloriaba de haberse quedado a gusto cometiendo los siete pecados capitales. «Yo estaba grabando con Platero y Tú en el mismo estudio, Robe me pidió un solo y le dije que sí», recuerda el músico bilbaíno. «Lo que pasa es que luego se me olvidó (risas). Nosotros terminamos el disco, y cuando nos fuimos a celebrarlo de pronto me vino a la cabeza, ¡el solo de Extremoduro! Volví corriendo al estudio, enchufé un ampli y dos micros, y... ¡uauaua! Es curioso, pero así fue». Tres años más tarde, tras la imponente travesura de 'Pedrá', Iñaki tocó por primera vez como miembro de pleno derecho del grupo en 'Agila', el álbum que marcó el antes y el después en su carrera , y que este 23-F ha cumplido treinta años. «Qué disgusto, ¡treinta años!», bromea el guitarrista. «Me vienen todos los recuerdos, quiénes éramos, lo que hacíamos, lo que comíamos, cómo grabábamos... Treinta años, Dios mío...». Iñaki asegura que él nunca tuvo la intención de entrar en Extremoduro, «pero Robe me quería a mí, me iba a buscar, y como a cabezota no le ganaba nadie, me convenció para tocar con ellos en algunos conciertos». Él no se sabía las canciones, «pero a Robe le daba igual, decía «da igual, tú toca», y cuando me quise dar cuenta estaba arreglando un disco y ya estaba metido en el núcleo de esa galaxia que era Extremoduro», recuerda con voz susurrante. «Lo primero que me encontré allí fue un amigo con el que encajaba. Nos llevábamos de puta madre, hacíamos música, él me permitía hacer cosas raras con sus canciones, y fueron muchísimos años que, como experiencia vital, sólo puedo describir como algo enorme. Encontré a un hermano». En 2015 Robe arrancó su carrera en solitario, y 'Uoho' retomó la banda paralela que había formado diez años antes, Inconscientes. En 2019 se anunció el fin de Extremoduro y se planeó una gira de despedida, pero al estallar la pandemia empezaron las turbulencias. Los conciertos del adiós tuvieron que aplazarse tantas veces que Robe terminó hartándose y cortó por lo sano en contra de la opinión de Iñaki, que era partidario de esperar lo que hiciera falta. «Acabamos de morros», dice el guitarrista, que en ese momento no podía imaginar el viacrucis que le esperaba. A pesar de estar vacunado, al contagiarse contrajo un covid persistente que lo dejó hecho trizas . Sufrió tantas crisis respiratorias y de cansancio extremo que pasó casi dos años prácticamente postrado en cama, hasta que por fin pudo recomponerse lo suficiente como volver al tajo para componer y grabar el primer disco de Rebrote , el nuevo grupo que ha montado con Miguel Colino al bajo, José Ignacio Cantera a la batería (ex miembros de Extremoduro) y el vocalista gaditano Jaime Moreno, un tipo que le está haciendo «sentir las mismas cosas que cuando conocí a Robe», asegura. «Nos presentó un colega del gremio, y empezamos a tirarnos pildoritas por mail. El trabajo ha sido en gran parte a distancia, aunque luego yo subí a Bilbao y él bajó a Cádiz, y en total ha llevado dos años en los que nos han pasado más cosas que en siete vidas», explica Moreno, un cantante de voz tersa y cristalina con un rango vocal amplísimo. Muy distinto a Robe, pero a su manera igualmente eficaz para defender un álbum de rock progresivo que incluye canciones de hasta nueve minutos, ¿un acto de rebeldía? «No y sí», responde 'Uoho'. «Nosotros dejamos crecer las canciones como nos dio la gana, y cuando veíamos que algunas duraban siete, nueve minutos, decíamos «¿que ahora todo tiene que ir rápido? ¿que el estribillo tiene que entrar antes de los primeros treinta segundos? Que les den. El que quiera escuchar música, que nos escuche. Y el que no quiera escuchar música, que se vaya a TikTok». Cuando lanzamos al aire la pregunta de si los éxitos del pasado pesan, o por el contrario estimulan, a Moreno le brota la vena gaditana más dicharachera. «Esta pregunta es para ti, yo no tengo éxitos en mi pasado colega», espeta a su compañero. «Por un lado pesan, porque hay que controlar que...», contesta Iñaki repensando lo que va a decir. «Tengo claro que si algo suena a mí, que si es lo que me sale, no me importa. Pero tengo que evitar repetirme, usar el mismo 'lick' (un fraseo o patrón de guitarra) o la misma idea que haya empleado antes. Es como cuando había censura, ¿o aún la hay? (risas) Había que trabajar más la imaginación para que lo que aparenta ser una contra, acabe siendo un pro. ¿Que hay algo que recuerda a Platero, o a Extremo? ¡Pues claro! Lo raro sería que no». Cuando ya tenían todo listo para el lanzamiento, Iñaki fue ingresado para someterse a una operación de corazón que ya estaba programada. Y entonces recibió una llamada que a día de hoy sigue siendo incapaz de digerir. « La muerte de Robe me pilló de sorpresa» , confiesa con gesto de abismal desazón. «Como estábamos enfurruñados, me enteré en el hospital. Y no me lo podía creer, porque encima yo estaba con anestesias, flipando... Fue como «¿pero esto qué es?». Todavía no me lo creo. Me cuesta mucho hablar de él en pasado, me sale natural referirme a él en presente. Vamos a hablar de otra cosa, por favor....». Al margen del susto cardíaco y las mil y un recaídas en los problemas del covid persistente que ha sufrido en los últimos dos años, Iñaki tuvo que aplazar esta entrevista varias veces por distintas intervenciones quirúrgicas de urgencia, primero un neumotórax y luego una piedra en el riñón que le dio la barrila más de la cuenta. Como si la vida quisiese jugarle una broma macabra con el nombre Rebrote. Pero en 'Un brote', la canción que abrió la lata de la composición del repertorio, se repite el grito «¡Yo no estoy enfermo, yo no estoy enfermo, solo es un brote de rock'n'roll!», y ahora Iñaki parece estar en plena forma para la gira que arranca este 10 de marzo en la sala But de Madrid, y que recorrerá todo el país durante todo este año en el que muchos suspiran por que se organice un gran concierto de homenaje a Robe. «¿Que si yo sería partidario de hacerlo? Para responder a esto tengo que imaginarme qué pensaría Robe», se plantea el fiel escudero. «Por un lado, creo que le gustaría. Pero por el otro, seguro que nos diría «¡iros todos a tomar por culo!»».