Indra cae en bolsa ante la presión del Gobierno a Escribano para que abandone la presidencia
2026-03-19 - 08:30
Indra arranca la sesión con una caída superior al 2,7% en bolsa, hasta los 55 euros por acción después de que el Gobierno, que controla el 28% de la compañía a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), haya pedido la salida del presidente del grupo, Ángel Escribano, antes de continuar la fusión con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), de la que es propietario junto a su hermano Javier. El Ejecutivo se pronuncia públicamente después de meses de especulaciones y confirma su descontento con la gobernanza de la compañía de defensa. El organismo encabezado por Belén Gualda remarcó anoche en un comunicado que la operación no debe ser concebida "como instrumento para resolver el conflicto de interés, ni debe verse influida por el mismo". Moncloa puso hace un año a Escribano al frente de la cotizada y ahora piden su dimisión para seguir adelante con esta operación, a la que ven encaje estratégico. En este sentido, aspiran a que la salida de Escribano se produzca antes del próximo miércoles, coincidiendo con la celebración de la junta de acccionistas. El empresario ha defendido en todo momento que se mantiene "totalmente" al margen de la operación EM&E, dado que el proyecto se gestó antes de su llegada a la cúpula. La decisión en cambio no afectaría a José Vicente de los Mozos, actual consejero delegado. Escribano, que obtuvo el respaldo del 98,49% de los accionistas el pasado junio, cuenta con el respaldo de algunos fondos de inversión con presencia en el capital de la empresa como Amber o Thrid Point, que ya se expresó al respecto solicitando que la operación con su compañía familiar siguiera en marcha. La caída experimentada reduce la revalorización anual de Indra a poco más del 15%. Este valor corrigió el pasado martes más de un 4% ante los rumores que apuntaban a la tensión entre Moncloa y el directivo. La confirmación de los mismos se ceba de nuevo con Indra en la apertura. Los analistas destacan que el mercado suele valorar negativamente la injerencia política en las empresas.