Industrialización, un pilar para levantar la construcción
2026-02-26 - 07:23
«Falta de mano de obra especializada», transformación digital, descarbonización, «presión regulatoria» o una sociedad «que evoluciona a un ritmo sin precedentes». Son los muchos retos que se mezclan en la argamasa del «macrosector» del hábitat. Porque sus cimientos no los sustenta sólo un pilar, sino que son varios los que lo soportan, y cada uno desde su especialidad comparten que esos «desafíos» también son «oportunidades» para levantar el futuro que ya es presente. Así quedaba de manifiesto en el II Congreso Nacional Hábitat de Vanguardia que durante dos días reunía en Valladolid a más de 300 profesionales para analizar desde distintos prismas hacia dónde se dirige el sector, formado sobre todo por pequeñas y medianas empresas. De ahí que las «alianzas» y colaboración se vean como una de las exigencias «clave» para aprovechar las «oportunidades» , porque las hay, aseguran, y especialmente para «hacer frente con éxito a los grandes retos», como es el caso de la vivienda. Un problema que se erige en «uno de los principales desafíos sociales y económicos de nuestro tiempo», advierte Estíbaliz González, presidenta de Aeice, el Cluster del Hábitat Eficiente de Castilla y León. Y en este sentido, «la industrialización puede ser una solución» tanto para avanzar en plazos de entrega como en hacer frente a otro de los grandes lastres: esa carencia de mano de obra. «Lo puede hacer atractivo para atraer a los jóvenes», señala González, con la confianza de que convenza esa nueva manera de dar forma a un edificio que ya no pasa sólo por ir, como no hace tanto, poniendo ladrillo a ladrillo y unir con cemento, sino a través de un proceso fabril. «Ser realmente fábricas» , de modo que «igual» que de una cadena de montaje a base de puertas, motores, frenos, ruedas, lunas... sale un vehículo, «lo mismo se tendrán que fabricar edificios o viviendas en una fábrica o componentes que puedan suministrar a esas empresas constructoras», puntualiza González. Y es que en el sector siguen acusando la estampida que vivieron con la explosión de la burbuja inmobiliaria a finales de 2007 tras haberse inflado en años previos y que se llevó por delante no sólo a la masa de albañiles, sino también a fontaneros, electricistas, carpinteros y hasta arquitectos, apunta la presidenta de Aeice. Entonces «quedó totalmente denostado» y «ahora nos encontramos que no tenemos oficios cuando realmente creo que es un sector que está bien pagado», defiende. Con la industrialización por la que se apuesta «creo que hará atractivo el sector para que los jóvenes se puedan incorporar» y también lo haga la mano de obra femenina, que sigue representando un pequeño porcentaje -no llegan a dos de cada diez trabajadores- en el conjunto de la construcción. «Afortunadamente, la digitalización, la domótica y la inteligencia artificial pueden cambiar esto para que el sector sea atractivo», incide González. Un sector, además, con gran demanda, pues la falta de vivienda y a precios asequibles se ha convertido «en una de las principales preocupaciones» también en el conjunto europeo. Y ahí, la industria de la edificación tiene el reto de reducir tiempos y costes. Cierto que la industrialización «es un camino que se está empezando a recorrer ahora», reconoce Estíbaliz González, pero también que «puede ser la solución» tanto a la falta de casas como a que haya quien las haga. Eso sí, siendo conscientes, puntualiza, de que «no tenemos tantas fábricas como serían necesarias», que estas plantas «tampoco se construyen de hoy para mañana» y que «deben ser realmente fábricas». «El sector necesita una transformación urgente para poder atraer talento», reconoce la presidenta de Aeice, quien apunta que «una» de las vías para lograrlo es precisamente esa industrialización, que «ya no es una ola, se está convirtiendo en un verdadero tsunami, con inversiones por parte de las administraciones públicas y con inversiones importantes en el mundo privado», reconocía en este sentido en el marco del congreso el director de Aeice, Enrique Coberos. Ya existen proyectos en esta dirección en Castilla y Léon, como la bautizada como Ciudad de la Industrialización que el Grupo Avintia levantará en el polígono industrial de Vicolozano, en Ávila capital. Un complejo para la fabricación de viviendas impulsado por esta compañía «líder y referente» que generará 300 puestos de trabajo directos «cualificados» y más de 5.000 empleos indirectos. Entre los planes de la firma, según avanzaron recientemente en la presentación, es que de allí salgan unas 5.000 viviendas modulares al año dedicadas al mercado español y buena parte de ellas al de públicas de la Junta, tras una inversión inicial de 45 millones de euros. Pero no sólo de viviendas, especialmente asequibles, se compone el sector del hábitat, en el que la sostenibilidad o la economía de la longevidad, el patrimonio o «la activación del mundo rural» también suponen otros «nichos de negocio importante» para las compañías del sector. «Hay negocio cuando las empresas se centran en lo que a priori puede ser un problema», incidía Cobreros. Pero, añadía: «La transformación del sector no se consigue de un día para otro, ni de un año para otro». Un sector «estratégico» que aglutina a actividades que van desde los recursos endógenos como la madera y la piedra, a la industria de la transformación en la que también se incluye el vidrio, el cemento o la cerámica, a los servicios auxiliares, la construcción e infraestructuras, tanto de edificación como rehabilitación, hasta la revalorización y gestión de recursos. En Aeice, que nació en 2022 como Agrupación Empresarial Innovadora, ya hay más de 150 socios unidos en favor del desarrollo de actividades que promuevan la competitividad y la transformación de la industria del hábitat y construcción eficientes mediante acciones estratégicas basadas en la colaboración y excelencia empresarial. Lo cierto es que, aseguran desde el Cluster, es un espacio «lleno de oportunidades en un momento que exige nuevas respuestas y alianzas, en el que la competitividad no se basa sólo en la tecnología, sino también en la visión, en la innovación, en el talento y en la capacidad de colaborar para avanzar». «El compromiso y la obligación la tenemos las empresas del sector para hacerlo más atractivo, porque es muy importante», recalcaba González, pues no sólo son casas, sino que de sus manos también dependen colegios, residencias de ancianos... «Y pensar que tú estas construyendo algo es bonito», valora para llamar la atención. Y «hay riesgos», sí, coincidían los profesionales del hábitat tras dos días de congreso, pero también es cierto, como apuntaba del director de Aeice, que el «entorno actual es seguro para la inversión y existe un nicho grande en los servicios turísticos y un aumento importante en el gasto en defensa, que incluye a nuestro sector». Que es más que el ladrillo. También es, por ejemplo, la biotecnología a través de la visión de la naturaleza y la traslación al mercado. Un ejemplo: cómo las bacterias y encimas «son ya una oportunidad» de negocio en el mercado y están sirviendo para depurar aguas o estabilizar suelos.