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Infiltrada en el oficio de la arboricultura: colgada de una cuerda a 10 metros

2026-02-26 - 17:53

La arboricultura es conocida como la disciplina dedicada al cuidado, al mantenimiento y a la correcta gestión de los árboles, especialmente cuando conviven con el entorno urbano. Desde luego, esta es una profesión que vamos a entender mucho mejor si nos metemos en la piel de uno de sus trabajadores, por eso hoy nos infiltramos en este oficio y somos una arborista más. Valladolid nos abre sus puertas y Txuri Arboricultura, el pequeño negocio creado por Iñaki López, será nuestro guía durante la jornada. Junto a David y Fito, especialistas en poda y tala en altura, me enseñan un oficio que se ejerce a varios metros del suelo. Después de tomar un buen trozo de ensaimada vallisoletana, llega el momento de desplegar el material.Arnés bien ajustado. Dos bloqueadores: croll en el pecho, pantín en el pie. Mosquetones y un zigzag que me permitirá ascender y descender con mayor seguridad. Nada es accesorio, cada pieza juega un papel concreto. Las cuerdas son las grandes amigas de esta profesión. Eso sí, Iñaki insiste en que, a diferencia de las cuerdas de escalada deportiva, que son mecánicas, "aquí trabajamos con cuerdas estáticas o semiestáticas. No trabajamos con factor de caída si no con la cuerda siempre en tensión". Con todo listo, comienzo el ascenso. A pesar del frío, a los pocos minutos ya estoy sudando con cada pequeño avance que consigo en vertical. El pantín se ha convertido en mi mejor aliado porque crea la sensación de estar subiendo por una escalera invisible. Aunque alcanzo varios metros de altura, sigo con una adrenalina en el cuerpo que me mantiene rígida hasta que Iñaki me saca del bucle: "¡Suéltate. Sin miedo!". Obedezco. Y, ahora sí, por fin, me relajo para comprobar que todo lo que llevo encima está haciendo su función para quedarme flotando en el aire con una sensación de seguridad. Si cuidamos la salud del árbol, paralelamente damos seguridad al entorno Ya en el punto de trabajo, mientras Iñaki corta las ramas seleccionadas y mantiene la comunicación constante con David desde el suelo, compruebo que esto no va de cortar por cortar, sino de conseguir el equilibrio en el árbol. "Muchas podas en parques vienen por quejas vecinales. Eso es lo que conocemos como poda social, y no es buena para el árbol", señala Iñaki. La presión por "limpiar" o cortar más ramas puede terminar debilitando su estructura. Para él, el objetivo es claro: "Si cuidamos la salud del árbol, damos seguridad al entorno. Un árbol sano no rompe ramas ni crece descontrolado". Al bajar y volver a pisar tierra firme, entiendo algo en lo que no había reparado hasta hoy: la tala es la última opción. La arboricultura no es mutilar ni improvisar. Es técnica, planificación y respeto.

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