Infiltrada entre azulejos y pinceles: "Mi trabajo sirve para embellecer el mundo, no tiene un sentido práctico"
2026-03-24 - 17:20
Si echamos la vista atrás, pocas son las personas que no guardan en la memoria azulejos en las paredes de casa de sus abuelos, en patios, baños, cocina... Esa conexión con los recuerdos de infancia fue uno de los motivos por los que Constanza, ilustradora y azulejista, decidió dedicar su vida profesional a esta delicada artesanía: "La casa en la que me crié tenía el suelo lleno de azulejos y yo crecí mirando continuamente esas referencias visuales". Enfundada en su peto vaquero, rodeada de diseños propios y de libros que le sirven de inspiración, Constanza nos recibe en su lugar de trabajo para enseñarnos, paso a paso, cómo convierte sus ideas en algo tangible. Hay profesiones que merecen ser conservadas y el trabajo manual no va a pasar de moda nunca. La creación de un azulejo paso a paso El proceso comienza con el esmaltado: primero en una dirección y luego en la opuesta. Antes, hay que mezclar bien el esmalte para integrar los sedimentos que se acumulan en el fondo del recipiente. Una vez seco, llega el momento de trasladar el diseño. Constanza utiliza la técnica del estarcido, una plantilla que permite marcar el dibujo con precisión: "Ahora, con la plantilla colocada sobre el azulejo, pasas la bolsa de grafito por encima. Eso te da una guía de trabajo", explica. Antes de empezar a pintar, hay otro paso clave: las pruebas de color. El resultado final no depende solo de la mano, sino del comportamiento del material en el horno. La cantidad de agua o de óxido puede cambiar completamente el tono. El último paso lo da el calor. Daniel Perona, director de Espacio 18, el taller donde trabaja Constanza, se encarga del horno: "Los azulejos pasan por una primera cocción. Después del esmalte y el dibujo, vuelven a entrar para una segunda cocción. Y ahí ya salen las piezas con brillo, o como dicen mis hojas con 'brilli brilli'. En un mundo dominado por la celeridad y la producción en serie, la azulejería artesanal sigue apostando por el tiempo, el detalle y el rastro humano como parte del proceso. Aquí, cada pieza centa una historia... y ninguna es igual a la anterior.