Intentan salvar 'in extremis' y con denuncias las chimeneas de la antigua térmica de Cubillos del Sil
2026-02-04 - 17:45
Es un i ntento, «casi a la desesperada», a una semana de la desaparición de los últimos símbolos del «poderío minero del carbón» en el Bierzo y en Castilla y León. La asociación Bierzo Ya pretende evitar la demolición de las dos chimeneas de la antigua térmica de Compostilla II, en Cubillos del Sil , que está programada por Endesa para el próximo jueves, día 12. Y lo ha hecho con la presentación, este miércoles, en el Palacio de Justicia de Ponferrada, de dos denuncias contra la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, a la que se exige la presentación de un informe técnico en el que se certifique que el derribo de las chimeneas no causará perjuicios para la salud. A las puertas de los juzgados, Antonio López Bouza, portavoz de Bierzo Ya ha asegurado que puede haber «elementos contaminantes y sedimentos tóxicos en el interior de las chimeneas», que podrían afectar al aire y el agua del pantano de Bárcena «que bebemos en Ponferrada y otras localidades del entorno». El colectivo ciudadano entiende que la Consejería debe disponer de ese informe y darlo a conocer públicamente. Tal y como confirmó el ayuntamiento de Cubillos del Sil en un bando municipal hace unos días, la compañía ha previsto la voladura de ambas chimeneas y del edificio de tolvas para el próximo jueves 12 de febrero a las 13 horas . El desmantelamiento ya supuso el derribo de las torres de refrigeración y una chimenea el 31 de agosto de 2023. El protocolo del día 12 establecerá un perímetro de seguridad de 400 metros, así como con el corte de vías externas, informa Ical. Tras la verificación del sistema de disparo por parte de los artilleros, a las 12:55 horas se iniciará la señalización acústica, con un tono largo de sirena, que estará sucedido por tres cortos. Hasta las 14:30 horas no se reabrirá el tráfico. Tras tener conocimiento de la voladura, la plataforma Bierzo Ya quiso mostrar su «indignación y rabia» por lo que consideraron «un acto terrorista contra el patrimonio minero» en un proceso en el que la comarca «va camino de una desaparición sin precedentes y sin hacer nada por resolverlo». Ahora, Antonio López Bouza reconoce que con esta maniobra intentan una tentativa casi a la desesperada para, al menos, aplazar la eliminación de dos «símbolos del patrimonio industrial minero». De paso, volvía a criticar a Endesa, propietaria del antiguo complejo de producción de energía, porque reprocha que ni siquiera ha valorado sus propuestas para aprovechar las estructuras de las chimeneas, de 270 y 290 metros de altura, como torres de comunicaciones o, anteriormente, como base para una gran tirolina. «Con su altura suministrarán a todo el noroeste de la península y al resto del país sin corte alguno, no siendo perjudicial para la salud en la emisión de radiaciones electromagnéticas debido a su altura», argumentaron la semana pasada en el comunicado en el que defendieron su uso como torres de comunicación. Añadieron que «las compañías de telefonía estarían de acuerdo« en hacerse con las estructuras, cuyo mantenimiento »sería ínfimo».