Interrogantes en los casos de supuesto acoso y agresiones sexuales en la policía
2026-03-03 - 05:53
La información de la querella contra el DAO de la Policía Nacional por supuesta agresión sexual y su dimisión inmediata del cargo ha caído como una bomba no solo en la Policía —mandos, agentes, sindicatos policiales—, sino en el conjunto de la sociedad. A los pocos días, se conoció otra denuncia por acoso laboral y sexual a una subordinada de un comisario destinado en la Embajada española en India. La Policía, que vela por la protección de nuestros derechos y libertades, queda señalada por el comportamiento de su más alto representante y por otro mando superior; las más de trece mil mujeres policías, quedan impactadas por el calvario vivido por sus compañeras y lo que ello representa, y caen sombras de sospecha, ante la opinión pública, sobre el colectivo de hombres policías. En muy poco tiempo, el esfuerzo de años en incorporar en condiciones de igualdad a las mujeres a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ha quedado opacado y desvirtuado. Es inevitable preguntarse cómo es posible que casos de tanta relevancia pasaran inadvertidos; que las mujeres policías, cuya misión es proteger a los ciudadanos, tengan de facto tan poca protección para sí mismas y cómo pueden ocurrir todavía hoy, en un cuerpo de seguridad del Estado, estos comportamientos patriarcales sin que nadie perciba el abuso de poder y se pueda parar a tiempo. También llama la atención que excelentes perfiles en el equipo de Interior no estén en la conversación pública, justo cuando es más necesario que ejerzan su función ante la sociedad. ¿De qué sirve, por ejemplo, tener una mujer al frente de la Secretaría de Estado de Seguridad, que es experta y anterior Secretaria de Estado de Igualdad, si en unos casos que afectan a derechos fundamentales de la igualdad de mujeres policías, no sale a explicar? ¿Quién abre una barrera, un muro, un foso entre lo que ocurre en el Ministerio y los responsables que están al frente, para dar el necesario apoyo público a todas las mujeres en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad? Y mientras tanto, se piden directamente dimisiones por elevación, antes que explicaciones concretas de la situación. Las grabaciones realizadas y el testimonio de las dos mujeres policía afectadas en los casos que hemos conocido, ponen de manifiesto el horror, la crudeza y el alcance de los supuestos casos de acoso y agresión sexual con el agravante de abuso de poder denunciados, pero también dejan bien claro la valentía de estas mujeres que han sacrificado su seguridad personal para dar prueba de los hechos y que ahora necesitan apoyo y protección. En el caso que implica al DAO de Policía, la denunciante no confió en el protocolo interno, lo cual debe ser motivo de análisis y se han tramitado otros 26 casos por acoso sexual en los últimos tres años, que exigen un cuidadoso estudio y resolución. En 2026, cuando se cumplen cuarenta y siete años del ingreso de la mujer en Policía Nacional y treinta y ocho años en Fuerzas Armadas y Guardia Civil, en lugar de celebrar aniversarios, desgraciadamente todavía tenemos que hacer frente a casos de agresiones sexuales, abuso de poder y acoso laboral. Algo que pone de manifiesto hasta qué punto late agazapado el riesgo de involución en el derecho a la igualdad y que hay que mejorar constantemente los protocolos internos. En la actual situación, todos los caminos llevan al nombramiento de una mujer comisaria principal para DAO de la Policía Nacional. La cuestión es: ¿se busca una mujer al frente como estrategia de maquillaje o como la mejor opción para resolver la situación? Sería un error hacerlo como decisión reactiva de emergencia, para acabar siendo una mujer más sumergida en la larga sombra del Ministerio del Interior, porque urgen otras formas que dignifiquen el mando y, sobre todo, recuperar la confianza de los ciudadanos. Es insoportable la aparente impunidad, la apatía y la lentitud con la que se combaten en España casos contra la corrupción, en sentido amplio, el machismo en las organizaciones y la violencia de género, hasta que la justicia entra en acción. Confiemos en que el Gobierno haya tomado nota del plus de ejemplaridad que se requiere y haya rapidez y solvencia en la investigación interna encargada por el Ministro del Interior. Hay que llegar hasta el final en estos graves casos conocidos, por las 13.247 mujeres policías nacionales de este país y porque es una exigencia de la sociedad.