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Irán vuelve a atacar una base europea en Oriente Medio y España decide reubicar a sus fuerzas especiales en Irak

2026-03-15 - 23:43

La guerra en Oriente Medio ha entrado ya en su tercera semana de ataques cruzados entre EEUU, Israel e Irán, que han puesto al estrecho de Ormuz en el centro de la disputa. Este "deterioro de la situación de seguridad" en la región ha llevado a España a reubicar temporalmente a los militares del Grupo de Operaciones Especiales destacado en Irak "ante la imposibilidad de continuar desarrollando los cometidos asignados". Todos los efectivos españoles "ya se encuentran en lugares seguros", ha indicado el Ministerio de Defensa en un comunicado difundido este domingo, y "a la espera de la evolución de la situación". España cuenta con 300 miembros de las Fuerzas Armadas desplegados en Irak en dos operaciones: la Operación Resolución Inherente, que desde 2014 lleva a cabo la coalición internacional contra Estado Islámico y en la que se encuentra el Grupo de Operaciones Especiales ahora reubicado, y la Misión de la OTAN en Irak (NMI, por sus siglas en inglés) en la que está previsto que un general español tome el mando en junio. Además, participa en la Unidad de Protección de Fuerzas y el Elemento de Apoyo Nacional en Irak, dos grupos organizados por la OTAN a petición de las autoridades iraquíes. Desde el inicio de la guerra, las bases militares se han convertido en el blanco de los ataques iraníes, y en la última semana se han incrementado e incluso han salpicado a contingentes europeos. La última afectada ha sido la base Alí al Salem de Kuwait, que acoge militares estadounidenses e italianos, y que este domingo ha recibido el impacto de un dron sobre un centro de control de drones de Italia. "En el momento del ataque, todo el personal se encontraba a salvo e ileso", ha confirmado el jefe del Estado Mayor de la Defensa de Italia, el general Luciano Portolano. Se trata del cuarto ataque a una base europea en este conflicto, tras los impactos a la base británica de Akrotiri en Chipre y a dos bases —una italiana y otra francesa— en Irak. Además de dirigir sus misiles y drones contra bases militares, la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) ha usado por primera vez este domingo el misil balístico de combustible sólido Sejil en una nueva oleada de bombardeos sobre centros de gestión aérea, industrias militares y concentraciones de tropas de Israel. Este proyectil estratégico tiene un alcance de hasta 2.000 kilómetros, pesa 23 toneladas y permite lanzamientos rápidos desde plataformas móviles. Israel, por su parte, ha emprendido una nueva ola de bombardeos a gran escala en el oeste de Irán, donde su ejército ha asegurado haber completado una serie de ataques contra cuarteles generales de la Guardia Revolucionaria y de las Fuerzas Basij iraníes en la ciudad de Hamadán. En el Líbano, los ataques israelíes contra las milicias de Hezbolá se han intensificado entre temores de que se pueda sumar a ello una invasión terrestre a gran escala. El último recuento oficial de las autoridades sanitarias libanesas apunta a 850 muertos, más de 2.000 heridos y cerca de un millón de desplazados, según las cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La situación en el estrecho de Ormuz, el enclave energético estratégico controlado por Irán, por donde pasaba aproximadamente un 20% del petróleo mundial y gran parte de minerales estratégicos, se ha convertido este fin de semana en un asunto prioritario para el presidente estadounidense, Donald Trump. Después de bombardear objetivos militares en la isla iraní de Kharg, centro de la industria petrolera de la República Islámica, el mandatario ha propuesto una misión naval internacional para mantener "abierto y seguro" este paso. "Esperemos que China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros países afectados por esta restricción artificial envíen barcos a la zona", manifestó Trump. Según The Wall Street Journal, EEUU prevé anunciar esta próxima semana que varios países han acordado formar una coalición para escoltar buques a través del estrecho de Ormuz. Sin embargo, ningún país se ha manifestado por ahora a favor de formar parte de dicha coalición, e incluso algunos como Francia o Alemania han declinado públicamente formar parte de ella. "La postura de Francia no ha cambiado: defensiva y de protección", aseguró el Ministerio de Exteriores galo en redes sociales al reiterar que el grupo de ataque liderado por el portaaviones 'Charles de Gaulle' "permanecerá en el Mediterráneo Oriental" sin intención de desplazarse a aguas próximas al estrecho. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, también ha sido muy tajante al respecto: "No participaremos en la confrontación", dijo en una entrevista con la radiotelevisión pública ARD. El fin del conflicto no se vislumbra en el horizonte, e Israel ya ha avanzado que la guerra contra Irán podría prolongarse, al menos, otras tres semanas. "Estamos preparados, en coordinación con nuestros aliados estadounidenses, con planes que se extenderán al menos hasta la festividad judía de la Pascua (que comienza el 1 de abril) , dentro de unas tres semanas. Y tenemos planes más ambiciosos que abarcan incluso tres semanas más", ha afirmado el general de brigada Effie Defrin en una entrevista a la cadena CNN. En este sentido, el portavoz israelí ha dejado claro que ellos "no trabajan con un cronómetro ni con un calendario, sino para lograr sus objetivos", y aún "tenemos miles de objetivos por delante", concluye. Mientras tanto, las especulaciones en torno a la salud del nuevo líder, Mojtaba Jamenei, no han dejado de crecer. No hay ni rastro del clérigo desde que fue elegido líder supremo de Irán hace una semana, y su ausencia pública alimenta los rumores de si resultó herido en el ataque de Estados Unidos e Israel que puso fin a la vida de su padre —su antecesor en el cargo, Alí Jamenei—, su mujer y un hijo el 28 de febrero pasado, el primer día de la guerra. A ello hay que sumar las últimas informaciones publicadas por la cadena estadounidense CBS, que revelan que el fallecido Alí Jamenei no confiaba en su hijo para asumir el cargo. En un informe que la CIA le hizo llegar a Trump y a su círculo de confianza, el anciano líder religioso consideraba a su hijo Mojtaba, el segundo de los seis que tenía, "poco inteligente y no capacitado para ser líder".

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