Italia al poder: victoria de Antonelli y podio de Ferrari con Hamilton
2026-03-15 - 09:13
Suena con vigor el 'Fratelli d'Italia' en Shanghai porque los italianos son los protagonistas. Veinte años después de la última victoria de Italia en la F1 (Fisichella, con el Renault azul), Kimi Antonelli llora después de la carrera, emocionado, sensible, auténtico, al alzar los brazos por su triunfo. Es su primer éxito en la F1 con 19 años, un canterano que modeló Toto Wolff, el jefe de Mercedes. Italia vibra en un día pletórico: Hamilton, que está de vuelta y encendido, logra su primer podio con Ferrari, la selección nacional de un país. Carlos Sainz extrae un podio de enorme mérito, teniendo en cuenta las carencias de su bólido, el Williams con sobrepeso. Es noveno, dos puntos, en una carrera con siete abandonos, cifra alta y que incluye a Fernando Alonso, solo 33 vueltas con el Aston Martin , y Max Verstappen, quien también sufre en este inicio de año. La nueva Fórmula 1 depara situaciones surrealistas que rozan lo inverosímil. Es tal la complejidad de los nuevos coches con la normativa en vigor que la previa del Gran Premio de China ya fue noticia mucho antes de que se diese la salida a la carrera. Cuatro coches, cuatro pilotos, cuatro escuderías que se han desplazado hasta China, con el coste que eso supone, la gestión de ilusiones y demás, no tomaron la salida en el circuito de Shanghai. El equipo campeón el año pasado, McLaren, ganador de los títulos de pilotos y constructores, no concursó por diversos problemas en sus monoplazas. Ni Norris ni Piastri pudieron salir a la pista, un pequeño Waterloo para la escudería de Woking, lo nunca visto, y más disgusto para Piastri. El australiano no pudo disputar la primera carrera en Melbourne y tampoco lo hizo en Shanghai. Dos carreras, dos banquillos para Piastri. Tampoco participó el compañero de Carlos Sainz en Williams, Alexander Albon. Es un coche que acumula un retraso exagerado de kilómetros, de entrenamiento y de conocimientos, y en China lo pagó con otra mala noticia. Abandono antes de empezar. El cuarto fue el brasileño Gabriel Bortoleto, ocupante de un coche en auge que ha sorprendido al mundo, Audi. Los coches alemanes montan sus propios motores y se habían mostrado hasta la fecha como una excepción a la regla: un debutante que no descubría dramas, sino parabienes. Buenas clasificaciones, entrenamientos e incluso puntos (Bortoleto fue noveno en Australia). Tampoco salió en Shanghai. Con cuatro pilotos menos en la parrilla, una pista despejada y cero esperanzas en mantenerse a flote, Fernando Alonso volvió a realizar una salida estupenda. Del puesto 19 al 9. Una maravilla con fecha de caducidad. El Aston Martin es patético con el motor Honda y su déficit de potencia (se calcula en 40 Kms./h. en la recta) y rápidamente el asturiano perdió posiciones hasta bajar al pozo. En las últimas plazas aguantó Alonso como si fuera una sesión de entrenamientos, en dura competencia por el farolillo rojo con los Cadillac de 'Checo' Pérez y Bottas. La historia duró 33 vueltas y la retirada se produjo de una manera extraña: cambió ruedas el asturiano y por las vibraciones que producía el motor, abandonó a la vuelta siguiente. Fueron 37 giros en Australia y 33 en China. El motor Honda no aguanta más, como tampoco parece que vaya a aguantar la paciencia de Alonso en un coche con el que aspiraba en los días de optimismo a ganar alguna carrera esta temporada. La carrera fue más entretenida que el fiasco de los megajulios, las baterías y los adelantamientos artificiales en Melbourne. En gran medida se debió a la fiereza y ambición de los pilotos de Ferrari, Hamilton y Leclerc. Ambos lucharon como titanes en el cuerpo a cuerpo durante algunas vueltas electrizantes en las que pareció más pugna de pilotos que de coches. El protagonismo fue para Italia. Ferrari encendido y protagonista, de nuevo en la cima, y Kimi Antonelli fuera de concurso con el Mercedes, vencedor veinte años después del último italiano, Giancarlo Fisichella con un Renault en 2006. Fue una carrera sólida de Antonelli, un chaval de 19 años al que su padre le puso de nombre Andrea Kimi en recuero de su ídolo Raikkonen. El italiano mantuvo a raya a los Ferrari, siempre poderosos en la salida, se escapó en el primer tramo y pudo ganar la carrera, pese a cometer un error de juventud cuando faltaban tres giros que casi le cuesta el triunfo. En el foco invisible, apenas se le vio en las imágenes de la realización, Carlos Sainz consiguió dos puntos de muchísimo mérito y una novena plaza que le debe saber a gloria teniendo en cuenta las adversidades que plantea el Williams, el sobrepeso del coche, su falta de prestaciones y velocidad. Sainz no hizo un solo fallo, optimizó la tarde en China y se aprovechó de los siete abandonos, incluido el de Verstappen, que no levanta cabeza con el Red Bull. Sainz aguantó el empuje final de Franco Colapinto para aportar un halo de esperanza a la escudería británica, que no pudo participar con Albon pero que se llevó una potente recompensa con los puntos de Sainz.