Itinera, un programa piloto para mejorar la atención a los alumnos con autismo: "Hay una urgencia"
2026-02-12 - 06:55
Crear entornos educativos más amigables, accesibles y más adaptados a la manera de aprender de los alumnos con autismo, esos son los objetivos principales de Itinera, un programa piloto que se ha puesto en marcha en cuatro centros educativos de Asturias y que quiere mejorar la atención educativa de los alumnos con autismo. Con un enfoque práctico y acompañamiento especializado, esta iniciativa promueve la implementación de acciones integradas y basadas en la evidencia científica, orientadas a apoyar a los centros en su evolución hacia entornos más inclusivos, accesibles y participativos que favorezcan que el alumnado con autismo pueda aprender y participar en igualdad de condiciones junto a sus iguales. De momento, se está llevando a cabo en forma de programa piloto en tres centros de primaria (CEIP Poeta Ángel González, CEIP Enrique Alonso de Avilés y CEIP Maliayo de Villaviciosa) y un centro de secundaria, el IES Rosario Acuña de Gijón, y sólo en Asturias porque, como explica Ruth Vidriales, Directora técnica de Autismo España y responsable del proyecto, “el Principado es la primera comunidad que ha puesto en marcha un plan específico para la atención del alumnado por autismo”. A lo largo de dos cursos escolares, el presente y el siguiente, este programa se desarrollará de manera progresiva con la participación de estos cuatro centros, sus equipos docentes, las familias y cuenta con el acompañamiento del Centro Español de Autismo y Autismo España. Una vez finalizada esta fase, se identificarán aprendizajes y buenas prácticas que permitan orientar futuras acciones, facilitar la transferencia del conocimiento y apoyar el desarrollo de políticas educativas inclusivas basadas en la evidencia. ¿Por qué hay que mejorar la atención de los alumnos con autismo? Según los últimos datos del Ministerio de Educación, correspondientes en el curso 2023-2024, en España hay 91.877 estudiantes con autismo etapas no universitarias, una cifra que refleja el peso creciente de este alumnado dentro de las necesidades educativas especiales, pues desde 2011 se ha multiplicado por cuatro. Por un lado, los recursos destinados a atender a este alumnado no han crecido de la misma forma y, por otro, los centros educativos tampoco están adaptados a las necesidades de estos alumnos, ni a su forma de aprender ni en su forma de relacionarse con los demás y con el entorno, lo que pone de relieve la necesidad de impulsar estrategias y apoyos inclusivos en los centros educativos, “esta iniciativa surge por la necesidad que hay de mejorar la atención al alumnado con autismo. Es más, yo diría que hay una urgencia de mejorar la atención al alumnado con autismo en el contexto escolar”, asegura tajante Ruth Vidriales. Lo que más falta, en su opinión, son recursos especializados, “el sistema debería estar más capacitado para atender a los alumnos con autismo, que es lo que nos piden tanto las familias, como los propios alumnos y los propios profesionales, que demandan más formación, más apoyo, una mejor transición entre las etapas educativas, etc.”. La comunidad educativa está desbordada por la diversidad que hay en las aulas Esa falta de especialización provoca que muchos alumnos con autismo abandonen los estudios antes de tiempo por falta de apoyo, sobre todo cuando pasan de una etapa educativa a otra, “la comunidad educativa está desbordada por la diversidad que hay en las aulas, y para atenderlos faltan perfiles especializados, formados en autismo... que mejoren el acceso tanto a los contenidos curriculares como de las medidas de evaluación, que son demasiado estandarizadas y no están adaptadas a las características cognitivas de los alumnos con autismo”. Pero la respuesta deber ir más allá de lo curricular, tiene que abordar la inclusión en un modo más amplio, a favorecer la participación social de este alumnado, donde queda mucho trabajo por hacer “no se acaba de entender cómo afecta eso para el desarrollo del alumno, ni a nivel personas ni educativo no sentirse parte del contexto escolar. Hay muchas barreras que tienen que ver con la concienciación, con el acoso escolar... y eso afecta a su desarrollo más allá de la etapa educativa”, asegura Vidriales. Los tres ejes de Itinera El programa piloto Itinera se articula en torno a tres ejes fundamentales, que se desarrollan de forma coordinada: la formación, la accesibilidad y la participación social, todos ellos basados en la evidencia científica. En cuanto a la formación, se trata de un curso especializado dirigido a docentes y equipos de orientación con el fin de reforzar sus competencias para dar respuesta a la diversidad del alumnado con autismo. Esta formación está basada en los principios del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), ofreciendo estrategias prácticas aplicables al día a día del aula y del centro. El segundo eje, el de la accesibilidad escolar, no solo está basada en los espacios físicos, sino que es entendida de una manera mucho más amplia, “el objetivo es que en los centros sepan cómo hacer que un espacio sea más compresible para los alumnos con autismo, para que sepan cómo señalizarlo y cómo controlar la estimulación sensorial del entorno, pero también que promuevan la participación social”, explica Ruth Vidriales. En esta fase piloto, los centros realizan un análisis participativo del grado de inclusión educativa del que parten, “a través de una herramienta que hemos desarrollado, cada centro hace una autoevaluación para ver cómo de favorecedor es el centro e identificar barreras, fortalezas y oportunidades de mejora de sus entornos. Tras ver esta evaluación, el equipo que estamos acompañando en el programa elaboramos un plan y vamos haciendo el seguimiento”. La idea es mejorar las capacidades de los adultos responsables del entorno en el que se mueven los alumnos Desde Autismo España, insisten mucho en el tema la participación social, que constituye el tercer eje de este programa piloto. Con este eje el objetivo es apoyar a los centros en la promoción de interacciones sociales positivas, con especial atención a los tiempos no estructurados, como recreos, excursiones o comedores. Como insiste Vidriales, “la idea es mejorar las capacidades de las personas adultas responsables del entorno en el que se mueven los alumnos (ya sean profesores, monitores de comedor, etc.) para incrementar la participación social de los alumnos con autismo, para evitar que esté aislado, que no participe en las actividades de los demás... Se trata de enseñar a estos adultos a identificar los elementos del entorno que ayudan o impiden que participe y mejorarlo”. A través de intervenciones basadas en la evidencia, se busca reducir situaciones de aislamiento y mejorar el clima escolar, beneficiando a todo el alumnado. En este eje se incluye la adaptación del programa Remaking Recess, una intervención psicosocial desarrollada por la red internacional AIR-B. Se trata de un programa muy protocolizado, ya validado en Estados Unidos que se ha adaptado al contexto español. En cada uno de estos ejes, desde el Centro Español de Autismo trabajan y acompañan semana a semana a los centros y ven cómo van incorporando las estrategias, cómo modificar lo que no funciona y los van adaptando a las particularidades de cada centro. 'Exportarlo' más allá de Asturias La labor de Autismo España y el Centro Español de Autismo en este programa es, por un lado, aportar el conocimiento, las herramientas iniciales y, por otro, acompañar durante estos 18 meses, “hacemos un acompañamiento especializado, tanto en la implementación como en el seguimiento. Proveemos la formación y hacemos un trabajo conjunto con los centros, resolvemos dudas, adaptamos...”, explica. La idea, puesto que se trata de un programa piloto, es testarlo, crear conocimiento y compartirlo para que pueda exportarse más allá de Asturias. Desde Autismo España saben que las herramientas propuestas funcionan porque ya tienen evidencia, “los cursos llevamos tres años impartiéndolos y hemos formado a más de 40.000 profesores, y lo hemos puesto a disposición del Ministerio para que lo ofrezcan a las comunidades, las medidas de accesibilidad se han trabajado con un grupo de expertos en la materia se puede adaptar a distintos tipos de centros y el de participación social lleva muchos años probado con eficacia en Estados Unidos”. Aun así, tienen que ver si estas herramientas funcionan en otros contextos y cómo pueden adaptarse a cada comunidad y a cada centro, “queremos evidenciar que el programa funciona, que genera cambios positivos y que los resultados son lo suficientemente relevantes como para que sea transferible y asumible por los centros educativos y las administraciones. Con esta experiencia, queremos tener un programa de referencia que las administraciones públicas puedan llevar a otros espacios, centros, comunidades autónomas...”, aseguran Ruth Vidriales. Asturias ha sido la primera porque es la única que tiene un plan específico para el alumnado con autismo, pero desde la Confederación afirman que hay otras comunidades que ya les han expresado su inquietud por mejorar la atención educativa de los alumnos con autismo, “es una necesidad evidente en todas ellas, por eso, aunque el pilotaje se va a hacer en Asturias, pero esperamos que a lo largo de este año se traduzca en algo concreto para que todas las comunidades que quieran puedan solicitar el apoyo que ha solicitado Asturias”. El programa llevas apenas unas semanas, pero, de momento, la valoración es muy positiva, y “la disposición de los centros no puede ser mejor. Están especialmente motivados y convencidos de poder llevarlo adelante, pero es cierto que en españa hay contextos educativos muy diversos, 17 comunidades con 17 políticas... y todo eso habrá que ir depurándolo en cada caso y adaptarse a cada contexto”.