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Japón impulsa su crecimiento a costa de encender las alarmas en los mercados de deuda

2026-01-26 - 06:09

Las últimas jornadas han sido un curso acelerado de tensión para los mercados de deuda. Los bonos japoneses a 40 años han llegado a superar esta semana el 4,2% de rentabilidad, el nivel más alto desde su creación en 2007. Según Afonso Borges, analista de renta fija en Julius Baer, los bonos japoneses están absorbiendo flujos récord este mes, mientras que los del Tesoro estadounidense se han mantenido estables. Ese desajuste en el movimiento de los dos países "está detrás de la tensión en los mercados de deuda", explica. De hecho, esa referencia ha dejado de ser irrelevante. Si Japón, la tercera mayor economía del mundo, empieza a asumir costes de financiación propios de una economía en tensión, el resto del mercado toma nota. Al mismo tiempo, el bono a diez años se mantiene en zona de máximos de los últimos 18 años, por encima del 2,25%. Esa combinación de tramos largos rompiendo niveles y el banco central sin intervenir de inmediato hace que el mercado desconfíe de la estabilidad fiscal de Japón o empiece a asumir que el ciclo de subidas será más profundo. En los dos casos, el impacto se contagia. Los movimientos se sienten fuera de Japón El índice MOVE, que mide la volatilidad en la renta fija estadounidense, repuntó más de un 9%. El oro, que no suele moverse con los datos macro japoneses, ha subido un 7% hasta máximos históricos en cinco sesiones. Y el bono estadounidense a diez años volvió a superar en algunas jornadas el 4,3%. Y no ha sido por Groenlandia. Todos esos movimientos se explican mirando a Tokio. La presión se ha ido acumulando en las últimas semanas. La subida de tipos del Banco de Japón (BoJ) en diciembre, la primera en tres décadas, no fue recibida con inquietud inmediata. Lo que ha cambiado ahora es la velocidad con la que se están ajustando los rendimientos de los bonos japoneses de largo plazo. Y eso significa que la salida de la política monetaria ultraexpansiva ya no es teórica. Está en marcha. Sin margen para intervenir en plena campaña electoral Al mismo tiempo, los mercados empezaron a asumir que el BoJ no tiene margen político para frenar la subida de rendimientos. El Gobierno, inmerso en una convocatoria electoral anticipada, necesita mostrar crecimiento. La primera ministra Sanae Takaichi ha convertido la estabilidad económica en un eje de campaña. Sin embargo, forzar al banco central a endurecer el mensaje sería incompatible con ese objetivo. Mientras tanto, la decisión del BoJ de mantener los tipos en el 0,75% el pasado viernes ha conseguido enfriar parte del movimiento. No por inesperada, sino por lo que sugiere. La institución mejora sus previsiones de crecimiento, eleva el PIB real estimado para el ejercicio fiscal en curso del 0,7% al 0,9% y para el siguiente al 1%. El problema es que no da nuevas señales de presión monetaria. Y el mensaje que el mercado lee es que hay una pausa, no una corrección del rumbo. Axel Botte, de Ostrum AM, destaca que el repunte de los rendimientos japoneses se está viendo alimentado por el estímulo fiscal anunciado por el Gobierno. Señala que el bono a diez años supera el 2,2% y que, pese a las insinuaciones de una posible intervención en el yen, actualmente en 158 frente al dólar, el mercado mantiene su escepticismo. En su opinión, cualquier actuación del BoJ sería probablemente “unilateral y con escaso margen de éxito”. El ajuste ha coincidido, además, con una recogida de beneficios en bolsa. El Nikkei 225 había subido más de un 8% en las primeras siete sesiones del año. El Takaichi trade, como se conoce en el mercado al rally vinculado a la actual primera ministra, ha encontrado resistencia cuando el mercado ha empezado a asumir que las condiciones financieras ya no seguirán tan laxas como en 2025. Japón deja de ser refugio Fuera de Japón, la lectura ha sido inmediata. Si la deuda japonesa, con una ratio de deuda pública sobre PIB superior al 250%, empieza a moverse como un activo de riesgo, ningún emisor queda fuera del radar. Y como los rendimientos también han repuntado en Estados Unidos, esto ha añadido más presión al dólar y ha reforzado el papel del oro como cobertura. En ese contexto, los inversores han prestado más atención a los datos macro de Japón de lo que es habitual. El BoJ mantiene su previsión de inflación en el 2,7% pero advirtió de la debilidad en las exportaciones y la producción industrial. También señala el efecto negativo de los aranceles estadounidenses sobre ciertos sectores. De momento, los ajustes técnicos aún no se han trasladado a las primas de riesgo. Pero el mercado de derivados sí muestra mayor cobertura. La demanda de protección frente a repuntes de tipos en yenes ha crecido. También los seguros frente a caídas en el Nikkei. En Tokio, la lectura institucional ha sido de contención. El Gobierno se ha limitado a valorar positivamente la revisión al alza del crecimiento, sin pronunciarse sobre la evolución de los bonos. El foco sigue puesto en las elecciones del 8 de febrero. Una victoria clara de Takaichi podría reforzar el mandato económico actual y reducir presión sobre el BoJ. Pero también consolidaría una política fiscal que sigue dependiendo del endeudamiento. Según Hiroshi Yamada, gestor de renta fija en Nomura AM, lo que más preocupa no es el nivel actual de los tipos, sino el ángulo de la curva. "No hemos visto una inclinación de la curva tan rápida desde 2015. Y eso obliga a revisar todas las coberturas de duración larga, especialmente en dólares", explica. Esos ajustes, aunque invisibles para el público general, ya están en marcha.

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