Javi Moreno y su primer día como jugador del Milan: «No sabía cómo hacer para que no me vieran los calzoncillos»
2026-03-27 - 18:00
El sueño de todo futbolista es el de vestir la camiseta de la selección y representar a su país en las competiciones internacionales más importantes del mundo. Javi Moreno (Silla, 1974) puede decir con orgullo que jugó con España en cinco ocasiones. El exdelantero, ahora en los banquillos con experiencia en equipos como el Numancia, formó parte del mejor Deportivo Alavés de la historia, que alcanzó la final de la Copa de la UEFA en la temporada 2000-01. Su papel destacado en Vitoria le llevó a la Selección. Y unos meses más tarde al Milan, la primera de dos aventuras en el fútbol extranjero. Años después militó en el Bolton inglés. Sobre su etapa en el conjunto italiano ha contado una anécdota divertida en el podcast 'Offsiders' de la que el propio Javi Moreno ahora se ríe pero que, cuenta, en su día le planteó un escenario incómodo. Javi Moreno comprobó de primera mano en el vestuario del Milan en su primer día como rossonero la fama de los italianos por vestir de manera elegante. «A mí me patrocinaba Kelme», comenta Javi Moreno para poner la situación en contexto. De ese modo, «el primer día que voy a entrenar voy con mi chándal Kelme, mis zapatillas Kelme, mi chándal gris Kelme con la letra K detrás. Llegué al vestuario de los primeros, el segundo o el tercero». Poco después se dio cuenta del contraste con los que serían sus compañeros de equipo. «La taquilla que me ponen era enfrente del pasillo por donde iban entrando, así que los veía entrar de uno en uno y digo: 'me cago en diez'. Parecían que venían una boda», afirma. «Uno con traje, Costacurta venía con esmoquin y pajarita... Y yo con el chándal sentado». Aunque el momento más incómodo ocurrió a continuación con la ropa interior. «Iban con calzoncillos Dolce Gabana, Armani, Versace... y yo de jirafas», cuenta Javi Moreno sin poder evitar reírse por ello... ahora, porque en su momento tuvo que encontrar una estrategia para salir del apuro. «A ver cómo hago yo ahora para que estos no me vean, para que no vean los calzoncillos de jirafa». «Cogí, me puse de pie así y me quité el pantalón y los calzoncillos, todo a la vez. Cogí el chándal, lo puse en la taquilla, me puse la ropa y a entrenar». Al terminar el entrenamiento, Javi Moreno revela que se quedó el último para esperarse a que todos abandonaran el vestuario y, así, pudiera ponerse de nuevo sus calzoncillos peculiares. Ahora bien, «llegué a mi casa y le dije a la que era mi mujer: 'escúchame, vamos a comprar calzoncillos. Aquí los de jirafas no se llevan'», acaba Javi Moreno una anécdota que el exfutbolista recuerda con una sonrisa.