Javier Cercas festeja 25 años de 'Soldados de Salamina': "Mi libro es mucho mejor que yo, ha tenido una vida loca"
2026-02-26 - 16:03
El escritor Javier Cercas 'cumple' 25 años, aunque en su DNI pone que alcanzará los 64 en abril (Ibahernando, Cáceres). El 1 de marzo se festejará la aparición de unas de las novelas más importantes en la narrativa española contemporánea, Soldados de Salamina, que lanzó su carrera literaria de una manera definitiva y unánimemente aplaudida y que su actual editorial, Penguin Random House, ha sacado a la calle de nuevo con ilustraciones de Raúl Lázaro y un prólogo del autor. Una edición "realmente hermosa", como la ha definido la editora Pilar Reyes. "El trabajo de Lázaro es muy manual, trabaja con fotos y recortes de prensa, nos parecía la persona perfecta para esta nueva edición, con la que pretendemos llegar a un público nuevo y joven dentro de su vigencia, que es inmensa". En su presentación a la prensa en el Café Comercial de Madrid, Cercas, protagonista estos días por ser el impulsor moral de la desclasificación de los papeles del 23F, que ya relató él en Anatomía de un instante, ha visto el libro en su nuevo traje por primera vez a la vez que los periodistas presentes. "Este libro ha tenido una vida loca", ha dicho su autor, del que no se saben cuántos ejemplares se han vendido en su cuarto de siglo de vida. "Una vez, el escritor Luis Sepúlveda me dijo que se encontró una edición pirata en Irán. Se ha traducido a muchas lenguas e incluso hay una película" (realizada por David Trueba en 2003). Soldados de Salamina, narrada en primera persona, reúne ficción, crónica histórica y personajes reales. Narra la historia del falangista Rafael Sánchez Mazas (padre del escritor Rafael Sánchez Ferlosio), que fue fusilado durante la Guerra Civil pero no murió, y a quién salvó la vida un miliciano republicano. Entendida como una forma de metaliteratura y un nuevo modo de mirar y entender la novela y la historia modernas, este libro es la madurez de Cercas, que tenía 38 años cuando se lo presentó a su primera editora, Beatriz de Moura, quien alabó el trabajo pero le previno de que solo lo leería gente mayor, melancólicos de la contienda. Tiró unos 6.000 ejemplares, que a Cercas le hicieron creerse por un momento Ernest Hemingway. "El tema de la guerra civil", aventuró Moura, "está cerrado". El éxito de un libro se debe a una conjunción azarosa entre las obsesiones de un escritor y las necesidades públicas de una sociedad Cercas no sabe todavía por qué Soldados de Salamina tuvo la repercusión que tuvo: en un año había 'barrido' fuera de nuestro país. "No se equivocó Beatriz, se equivocó la realidad. Fuera de España, el libro fue en éxito, pero aquí no. El movimiento de la memoria histórica no existía aún. El éxito inesperado de un libro se debe a una conjunción azarosa entre las obsesiones privadas de un escritor y las necesidades públicas de una sociedad. Es obvio que este libro vino a llenar una necesidad pública. Un tío republicano que salva la vida a un fascista. Me obsesioné con esa imagen. En 2001 la sociedad necesitaba recuperar su pasado, la tradición republicana. Al final del libro, Roberto Bolaño (el escritor chileno fallecido en 2003) me decía que era un canto en el sentido poético. Hay un lirismo brutal, la sociedad española tenía necesidad de recuperar eso. Se había enterrado. El pasado está aquí. De esto habla el libro, el pasado es una dimensión del presente sin el que este estaría mutilado". "Este libro ha pasado por todas las etapas. Complaciente con los fascistas, según unos, con los republicanos, según otros, ha pasado por todas las cosas. La literatura de verdad es equidistante, -dijo Cercas sobre la apropiación de ambos bandos de su temática-. Shakespeare, Cervantes... no toman partido. Como decía Orson Well, hay que darle a todos los personajes sus mejores razones. Ese es el sentido de la literatura, la literatura es lo más útil del mundo siempre y cuando se proponga no ser útil. Lo peor es decirle al lector quiénes son los malos y quiénes los buenos". El discurso de Cercas es rotundo, como su narrativa, en ese sentido. "En la vida real hay que tomar partido. Ante una violación, o ante una guerra cuando la gente está muriendo. Pero en una novela tú tienes que entender al malo. Esto lleva a todo tipo de malentendidos. Es nuestra obligación como escritores. La literatura no tiene que decirle a la gente qué pensar. No hay que escribir para tontos, los tontos que se vuelvan listos. La gente es mucho más lista de lo que se cree". Sobre la polarización que sobrevuela la sociedad, como sucedió hace 90 años, Cercas no cree que ese sentimiento se dé en la calle y recuerda dónde está de verdad el enfrentamiento. "Hay gente que intenta polarizar, en que la gente esté dividida. Trump, Cataluña cuando lo del referéndum, el Brexit... Eso sí es polarización. Pero hoy la gente no se pelea por las calles, yo no lo veo. En el parlamento sí, en los periódicos en la televisión, yo en la calle no lo veo. Hay que distinguir entre la literatura y la vida". En relación con la prosa vertida en este libro, que para algunos es ya un clásico, Cercas dice que "lo más difícil es escribir claro. Trabajo a muerte porque trabajo para que no se note". Cuando me dice alguien que no le gusta leer solo se me ocurre darle el pésame "El arte verdadero parece fácil pero no lo es. Escribir libros fáciles de leer y difíciles de leer, esa es mi obsesión. Eso es un clásico, Un libro que nunca acaba de decir lo que tiene que decir. Lo más difícil fue escribirlo. Yo no escribo, yo reescribo. Hasta que encontré el mecanismo, que es muy complejo, el de la falsa crónica. Fui descubriendo lo que quería escribir a medida que lo hacía, es una forma de placer y conocimiento, como el sexo. Cuando me dice alguien que no le gusta leer solo se me ocurre darle el pésame". En 25 años, Cercas no ha sentido la tentación de cambiar nada de su texto original. "Lo releí entero una vez, aunque nunca lo hago con mis libros, y cambié algunas palabras para la edición de Random. Siempre se hablaba de los nacionales, se llamaban a sí mismos así. En algún caso puse franquistas, más adecuado a la realidad". Pero el resumen es: "No cambiaría nada. Ese libro es mucho mejor que yo, no sé quién carajo lo escribió", bromeó al final de su presentación.