TheSpaineTime

Javier Gurruchaga:«Ya no parodio a Trump: es un retroceso a la época de Hitler y con esto no caben bromas»

2026-02-27 - 10:43

XLSemanal. ¡Felicidades! Cumplen 50 años con muy buena salud. Javier Gurruchaga. Sí, y lo celebraremos con una gira que arranca el 20 de marzo en el Circo Price de Madrid, con un guiño a las películas mudas de El gordo y el flaco, Chaplin, Buster Keaton... y habrá tartazos [ríe]. XL. ¡Clásicos del humor! J.G. Es que nuestra fórmula es muy antigua, viene de los griegos: humor, sátira, música... No usamos IA [ríe]. XL. ¿Va a mantener su parodia de Trump? J.G. ¡No! No me interesa parodiarlo nunca más: es un loco malo y cruel. Hay que echarlo cuanto antes, me repugna enormemente. Estados Unidos es hoy uno de los países más autocráticos y fascistas del mundo. Es un retroceso a la época de Hitler y con esto no caben bromas. XL. ¿Somos más exigentes para reírnos? J.G. Al contrario: nos reímos por cosas de escasa calidad y sufrimos un atontamiento general. Sin ser sociólogo del tema, creo que vamos a peor en todo: en el humor, el teatro, la música... XL. ¿Comparte la teoría de que en los años ochenta éramos más libres? J.G . Sí, hay un retroceso importante. Estamos más mirados, hay más miedo a la hora de hacer determinados chistes y bromas, y todo está supeditado a lo políticamente correcto. XL. ¿Le pasa eso también a la Mondragón? J.G. Supongo que sí, como le pasa a mucha gente que se autocensura o piensa todo dos veces más antes de hacer las cosas. XL. El suyo siempre ha sido un humor grotesco, ingenioso e irreverente. J.G. Yo lo llamo ácrata y disparatado [ríe]. Con 5 años descubrí que mis muecas y mis chistes hacían mucha gracia a mis compañeros de escuela. Desde entonces me gusta aligerar nuestra existencia, ser un 'divertidor'. XL. ¿Era un niño bueno y estudioso? J.G. Aprobaba con buenas notas, pero fallaba en urbanidad y conducta: era un poquito gamberro y sabía de mi éxito como líder en el colegio. XL. Cuando no había clases, iba con su madre a su trabajo. J.G. Sí, se la rifaban las señoras de buena familia de San Sebastián. Hacía de todo: limpiaba, fregaba, cocinaba... Yo me quedaba quietecito en la cocina y, cuando aparecía la señora de la casa, la baronesa de Las Torres, me regalaba una magdalena. XL. Era hijo único, ¿mimado? J.G. ¡Muy! Y comía fatal: no podía con el pollo ni con los pescados. Me daba repelús comer esos cadáveres. Era fan de las tortillas, los huevos y los pasteles. n

Share this post: