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Javier Mendoza, el extremeño con Asperger que sueña con Eurovisión: "Trabajar en televisión me ha cambiado la vida"

2026-02-18 - 06:53

Desde que en 2013, el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de referencia) decidió incluir el síndrome de Asperger dentro del TEA (Trastorno del Espectro del Autismo), los psiquiatras ya no lo diagnostican y la etiqueta, oficialmente, ha desaparecido. Sin embargo, son muchas las personas diagnosticadas antes de esta fecha que se siguen identificando con ella y que aprovechan la fecha en la que antes se celebraba su día mundial -el 18 de febrero- para reivindicar y visibilizar su condición. Y es que, aunque las personas con Asperger no tengan dificultades de lenguaje ni discapacidad intelectual, sí se siguen encontrando con barreras que impiden su plena inclusión y un desarrollo vital pleno. Javier Mendoza es una de esas personas a las que les gusta reivindicar este día, “siempre he sentido que era diferente, incluso he llegado a pensar '¿qué hago y aquí?’. Por eso me gusta reivindicarlo, porque me gusta identificarme como Asperger, porque fue primer el diagnóstico que me dieron y para reivindicar nuestro espacio, para visibilizar”, explica. A nivel cognitivo, Javier, que vive en Montijo (Badajoz), nunca ha tenido problema. De hecho, habla con la soltura y corrección de una persona que se dedica a los medios de comunicación, como es su caso. Con 26 años, ha terminado el doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual, está estudiado un master en Periodismo multimedia y que, actualmente, trabaja en el programa ‘Escúchame!’, del Canal Extremadura, dedicado a la discapacidad. Pero él siempre insiste en que llegar hasta aquí no ha sido un camino de rosas, “el primer diagnóstico que recibí fue el de macrocefalia benigna, pues nací con una cabeza un poco más grande de los normal, y con 7 ya les dieron a mis padres el diagnóstico de Asperger”, recuerda. Incluso desde antes, él ya no notaba que no encajaba, que le costaba mucho relacionarme con los compañeros, y tenía problemas tremendos de sensibilidad acústica. Por suerte, y a diferencia de lo que como sí le ocurre a 7 de cada 10 niños o adolescentes con Asperger, no sufrió acoso escolar, “siempre he contado con el respeto de compañeros y profesores, y sé que es soy un afortunado porque sé el porcentaje de personas con Asperger que sufre bullying es muy elevado. Los acosadores nos ven como un blanco perfecto y van a por ellos y ellas, porque no quiero olvidarme de ellas, que, aunque sigan estando un poco invisibilizadas, hay muchas y sufren el doble que nosotros precisamente por ser mujeres”, asegura. No sufrió acoso, pero no se sentía integrado y no lograba tener muchos amigos, “a día de hoy, sigo teniendo muy pocos, pero entonces era peor. Recuerdo una vez en Nochevieja en la que se vino mi madre a una discoteca conmigo porque no tenía nadie con quien ir. Y se pasa mal, las personas con síndrome de Asperger sufrimos mucho con el tema de la falta de relaciones sociales, porque no es que no nos queramos relacionar, sino que no sabemos cómo hacerlo, y si a eso unimos la mala imagen que se sigue dando de nosotros...”. Las personas con síndrome de Asperger sufrimos mucho con la falta de relaciones sociales. No es no queramos relacionarnos, es que no sabemos cómo hacerlo La comunicación: su gran pasión Desde pequeño, a Javier siempre le ha encantado todo lo que tiene que ver con los medios de comunicación, “mis padres siempre me cuentan que aprendí a leer viendo Pasapalabra”, recuerda. A la hora de estudiar, también lo tuvo claro, “en la pandemia empecé a hacer algo de comunicación en redes sociales y comencé a hacer el doble grado de periodismo y comunicación audiovisual. Llevo ya cinco años dedicándome al apasionante mundo de la comunicación y tengo claro que es mi pasión”. Para conseguir llegar hasta aquí, ha contado con la ayuda el servicio de ayuda a la discapacidad de la Universidad y la Fundación ONCE, que acaba de concederle una beca para el master que está haciendo, “los estudiantes con discapacidad sin becas no podemos hacer nada”, asegura. Pero más importante aún han sido sus terapeutas, “de pequeño, debido a mi sensibilidad auditiva, no soportaba un micrófono y a día de hoy trabajo con uno. Y ha sido gracias a todo el trabajo que he hecho con mis psicoterapeutas. Quiero poner esto en valor porque para mí las terapias han sido imprescindibles, como lo son para el desarrollo personal y profesional de cualquier persona con discapacidad. Tanto mi esfuerzo como el de mi entorno más cercano está empezando a ser reconocido”, dice agradecido, “si en la actualidad estoy trabajando en televisión es gracias a eso, y tengo que decir que trabajar en televisión me ha cambiado la vida”. Entre sus referentes se encuentran nada menos que personalidades del mundo de la comunicación como Ramón García, Jordi Hurtado, Jordi Évole, Pepa Bueno o Roberto Leal y, a la hora de soñar, no se queda corto, “uno de mis sueños es presentar Eurovisión, o un informativo, algo de entretenimiento, radio, crear contenido en las redes... me gustan muchas cosas, pero para conseguirlo, aún tengo que aprender mucho, empezar desde la base...”, reconoce. A nivel personal, también tiene aspiraciones, sobre todo a nivel social, porque, aunque tiene más amigos para salir, sigue teniendo problemas para relacionarme, “aunque prefiero tener pocos amigos que de verdad me entiendan que muchos y que te desprecien, como me ha pasado otras veces”. También trabaja día a día para poder ser cada vez más independiente, “yo siempre he asumido muy bien mi condición de persona con discapacidad, pero me inspiro mucho en un deportista de mi tierra, Guillermo Gracia, cuyo lema es ‘Mi capacidad es mayor que mi discapacidad’, y siempre quiero demostrar que tengo más capacidades que límites". Para mejorar, ahora mismo va a un terapeuta ocupacional que le está ayudando a ser más independiente, "ayer me enseñó a cocinar macarrones y me salieron buenísimos...", dice orgulloso, "y es que, aunque sean grandes los obstáculos, yo nunca me rindo y, si los precios de la vivienda me lo permiten algún día, no desisto en mi empeñó a poder ser algún día independiente, ni en ser alguien importante en el mundo de la comunicación”, dice con orgullo. Para el día mundial del síndrome de Asperger también tiene sueños, pero, sobre todo, reivindicaciones, como que se deje de tratar el Asperger o el autismo en general como una enfermedad, y que se traten mejor estas y otras discapacidades en los medios de comunicación, “hice mi TFG sobre el tema del periodismo y la discapacidad en Extremadura y vi cómo se aborda. Si hubiera más periodistas con discapacidad en los medios de comunicación, seguramente cambiaría la percepción informativa de la discapacidad, por eso me gustaría reivindicar que, cuando se informe de nosotros, se hable de nosotros, se cuente con nosotros y, si es posible, que nos fichen. Y no solo para hablar de discapacidad, sino que podemos hacer otras cosas. Se debería apreciar más la diversidad humana en todos los ámbitos”.

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