Jesús G. Maestro: "Si quieres ser un 'therian', renuncia a 85.500 millones de neuronas. Ahí hablamos, o ladramos"
2026-03-01 - 18:23
No tiene redes sociales, pero desde que empezó a subir videos a YouTube, allá por 2014, reúne a miles de fanáticos en Internet. Dice no consultar la prensa a diario, porque El Quijote, escrito hace más de 400 años, le ayuda más que cualquier periódico a interpretar la realidad. No habla en nombre de ninguna ideología, filosofía o religión, sino de su conocimiento literario. Y no, bajo ningún concepto, la persona que llega a la redacción, dulce y apacible como las mariposas de su corbata, se parece en lo más mínimo al personaje que emerge cuando se encienden las cámaras. Ahora es un dragón. Esta semana, Leyendo el periódico 20minutos, Jesús Maestro (Gijón, 1967), catedrático de Literatura y Literatura Comparada. Arrancamos el repaso de las noticias en un lugar de La Mancha... Hace unas semanas, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, regaló un ejemplar de Don Quijote al gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom. Al entregárselo, le dijo: "Para enfrentarte a gigantes". Maestro piensa que este gesto "puede interpretarse de muchas maneras", pero "si algo nos enseña El Quijote, es que los gigantes no existen; existen los molinos. Y no hay nada mejor que enfrentarse a gigantes. De esa manera, el molino sigue haciendo su trabajo". "El problema del idealismo es que exige al ser humano mantener una relación equivocada con la realidad para preservar aquello que determinados grupos más o menos poderosos no quieren que el pueblo perciba", sostiene el profesor. Para él, "ir a buscar gigantes es como buscar la felicidad, es buscar un fantasma que no se encuentra". Precisamente, sobre el "timo" del mundo moderno, habla su último libro: El fracaso de la felicidad. Advierte, por otra parte, que la política es uno de los temas que "más enciendan emocionalmente" a la gente. "No sé si puede compararse a las endorfinas, pero es una hormona más, altera enormemente el estado emocional de las personas", señala. Especialmente, dice: "El varón joven está obsesionado con temas de política y geopolítica". De nuevo, la literatura como refugio: "Si en el siglo XVII, uno de los temas que más atraía a la gente era la honra, el crédito público, hoy día lo que resulta más violento a la gente es mentarle su ideología política". La política es como una hormona; altera el estado de ánimo de los ciudadanos. Industrialmente, mueve más que le futbol A su juicio, "industrialmente, la política mueve más que actividades como el futbol". También se ha convertido en un negocio y una distracción, como el opio del que hablaba Marx. "Se necesitan muchas ideologías encendidas para mantener un conflicto social. Lo que yo llamo no la rebelión de las masas, sino la gremialización de las masas. Es importante que la sociedad masificada esté organizada por gremios para que no pueda haber una solidaridad entre los ciudadanos". De vuelta al periódico, el gijonense analiza el primer Estudio sobre miedos e incertidumbres del CIS, que mostró, hace menos de dos meses, que siete de cada diez personas en España creen que hoy en día hay más razones para ser pesimistas que optimistas. "Son estados de ánimo que, si no se traducen en hechos, no significan nada", comienza. El miedo, explica, "es una relación patológica con la realidad". Y a su vez, "el miedo es un invento inglés, de la Ilustración, del Romanticismo... En el mundo antiguo, es propio de cobardes que protagonizan episodios cómicos. Las personas aguerridas se enfrentan a la adversidad. Pueden tener miedo, pero el valor es más poderoso". "Cuanto más aterrorizada esté una población, más incapaz es de vivir en condiciones normales". "Por supuesto, eso proporciona muchos beneficios a quien rentabiliza ese miedo. ¿Quién se beneficia? Hay que mirar al mercado..." Le preguntamos por la Noticia de la semana, así, con N mayúscula: los Therians. Esos jóvenes —aclaramos para quien haya vivido en una cueva durante los últimos días— que dicen sentir una conexión tan profunda con un animal concreto (un lobo o un perro) que se identifican con él a nivel psicológico o espiritual. Tanto que adoptan su movimiento, andan a cuatro patas o aullan y utilizan accesorios, como máscaras o collares. "Eso no es identificarse, eso es hacer teatro", niega. "Identificarse con un animal es mucho más complejo: el cerebro de un perro tiene 500 millones de neuronas, el de un cuervo 3 veces más. El ser humano tiene 86.000 millones. Si alguien quiere identificarse con un perro, tiene que renunciar a 84.500. Ser un animal significa convertirse esencialmente en un animal, tanto que se sabe ahora de filosofía. Una vez se haya renunciado a esas neuronas, hablamos o ladramos". Hay que decirlo: el humano es un enfermo mental... Un deficiente de primera categoría Hablando de animales, otra protagonista de la actualidad es Punch, un mono japonés huérfano de seis meses que se hizo viral al arrastrar el peluche que sus cuidadores le dieron para combatir la soledad. Maestro explica la pasión de los humanos por los animales en el siglo XXI: "Es una relación inocua, que nos resulta grata porque el ser humano, hay que decirlo, es un enfermo mental, un deficiente emocional de primera categoría. Necesita más cariño que los animales y no lo encuentra entre otros humanos". En todo caso, "no es necesario estar derrotado en la vida humana para cuidar de los animales". Tampoco es un fenómeno exclusivo del presente: "Cualquiera que lea El Quijote sabe que, mucho antes de Platero y Yo, Sancho Panza adora y cuida a su Rucio [su asno]". En el bloque de Economía, el absentismo laboral ha alcanzado niveles récord en España. De acuerdo con un estudio de la Fundación Civismo, un millón y medio de personas no acude cada día a su puesto de trabajo. Casi el doble de la media europea. Lo que afecta al 3% del PIB, más de 45.000 millones de euros. Nuestro invitado no se aventura a dilucidar las causas, pero advierte: "El trabajo no da la felicidad, da dinero. Y con el dinero podemos comprar la felicidad o no. Lo que podemos comprar es la libertad". Sin embargo, "mucha gente va a trabajar sin objetivos y así se trabaja peor. Además, muchos trabajan en condiciones de esclavitud o sin tener preparación para el rol que ocupan". Maestro comenzó en la docencia universitaria en 1994, a la edad a la que muchos reciben clase, no la imparten, y ha enseñado en España, Estados Unidos, Italia y Polonia, por lo que conoce bien a los jóvenes. Tal y como contó 20minutos, en los últimos años se está produciendo una gran rotación laboral entre la Gen Z, que abandona trabajos de oficina, tradicionalmente bien valorados, por empleos con mejores condiciones de vida. El catedrático cree que están haciendo "virtud de la necesidad", pero el motivo tras este fenómeno es que "hay personas, milenaristas y anteriormente 'boomers', que no resisten determinados trabajos". Ahora bien, apunta: "Otros dirán: tú dejas el puesto, muy bien, yo lo ocupo. Ya lo dijo Sor Juana Inés de la Cruz: 'Quien no compite, no estorba'". Al terminar el periódico, le pedimos que nos recomiende tres libros esenciales para la vida. Es generoso: "Ahí van cuatro: El Quijote (Cervantes), La Divina comedia (Dante) y La Iliada y La Odisea (Homero) y La Regenta (Leopoldo Alas)". Y deja, como siempre, una pregunta para el invitado de la próxima semana. "¿Qué no serías nunca?". ¿Qué no sería Maestro? "Un idealista [ríe]". Ni un therian. "No puedo serlo, eso sería renunciar a 85.500 millones de neuronas".