Jon Rahm se queda colgado en el desempate
2026-03-22 - 14:30
Después de haber recuperado la senda ganadora esta temporada en Hong Kong, ahora la vista de Jon Rahm está centrada en volver a conseguir un grande. De los dos que tiene, el Masters de Augusta es el que más le satisface y, al celebrarse a primeros de abril, conviene afinar la puesta a punto cuanto antes. El vasco ha demostrado en este inicio de año estar a un alto nivel competitivo (un título, dos segundos puestos y un quinto fue su prestación inicial en la liga árabe) y el torneo de esta semana en Sudáfrica iba a marcar el punto exacto de su preparación. Y demostró estar al más alto nivel, ya que se movió por el campo de Steyn City como un auténtico campeón, dominando el escenario y concluyendo las tres primeras rondas con un solo 'bogey' en su casillero. Esto le permitió salir a la última vuelta a dos golpes de Bryson DeChambeau (vencedor la semana anterior en Singapur), con la intención de ponerle las cosas lo más difíciles posible al estadounidense. Y vaya si lo hizo. En su línea de ser una apisonadora, fue sembrando dudas en su oponente a medida que le rebajaba golpes en su casillero. La primera vuelta la pasó con cuatro de menos, pero lo mejor llegó en el siguiente agujero: jugó un perfecto par 5 en solo tres impactos. Después de un 'driver' prodigioso al centro de la calle, la dejó con el hierro a metro y medio para sellar un 'eagle' con absoluta confianza. Mientras tanto, DeChambeau se estancaba en un -26 total que ya no sería capaz de mover en toda la segunda vuelta, y de esto se aprovechó el vizcaíno, que, con dos 'birdies' más en el 14 y en el 16, forzó un desempate en el que todo parecía ir a su favor. La salida del 'playoff' volvió a dejarla en el centro de la calle, mientras que el californiano se iba a una zona embarrada de la izquierda. Se benefició de un dropaje sin penalidad y fue entonces cuando enganchó el tiro del torneo, dejándola a cuatro metros de la bandera, con opciones de 'eagle'. Esto presionó al de Barrica, que la tiró a la arena y ahí ya supo que se le acababa de ir el triunfo. Lo importante, no obstante, fue la sensación competitiva que mostró Rahm durante toda la semana (con -7 y -8 para rematarlo) y los buenos augurios que deja de cara a volver a enfundarse la chaqueta verde.