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Juan Carlos I se encontraba en Suiza celebrando el cumpleaños del rey Fuad II el día de la muerte de su cuñada, Irene de Grecia

2026-01-26 - 22:39

La princesa de Irene de Grecia fue enterrada en Grecia, su tierra, el pasado 19 de enero. El 15 se había comunicado su fallecimiento, con una capilla ardiente en el palacio de la Zarzuela, el 16, y un responso en la catedral ortodoxa de Madrid, el sábado 17. La Casa Real anunció que el rey emérito, de 88 años y cuñado de la princesa fallecida, no acudiría ni a los actos de Madrid ni al funeral de Grecia por prescripción facultativa. Los médicos le desaconsejaron que realizara un viaje dado su estado de salud. Sin embargo, se ha sabido este lunes por medio de Informalia, en una información que firma Beatriz Cortázar, que el rey emérito se encontraba el pasado 15 de enero en Suiza celebrando el 74 cumpleaños del Rey Fuad II de Egipto, que reunió a un grupo de personalidades, amigos y familiares para una celebración privada y exclusiva. En la imagen que facilita el medio citado se puede ver al rey emérito en compañía de Sheikh Khalid Al Badr Mohammed Ahmed Al-Sabah, presidente de las Federaciones Asiáticas de Juegos Acuáticos en Kuwait durante la celebración. Don Juan Carlos lleva un atuendo deportivo y parece distendido. La celebración, según la información de Informalia, tuvo lugar en Ginebra, ciudad donde vive su hija Cristina, quien sí viajó primero a España y luego a Grecia. Concretamente, el medio ofrece imágenes de El bar de Berges, un lujoso local, cuyo mobiliario coincide con la foto que se publica del rey. Juan Carlos lleva cerca de seis años viviendo en Abu Dabi y no se prevé un regreso definitivo a España. El rey emérito sí ha vuelto a nuestro país para diversas pruebas de las regatas en Sanxenso (Pontevedra) y a actos privados, como la entrega del toisón de oro a su mujer, la reina Sofía, el pasado 6 de diciembre y el 18 cumpleaños de su nieta y heredera, Leonor, en 2023. En noviembre, Juan Carlos I publicó Reconciliación, su libro de memorias que ha causado malestar en la Casa Real. En él se erige como el verdadero artífice de la transición española, habla con frialdad de su hijo Felipe, apenas cita a la reina Letizia, a la que se refiere con despego, y señala al gobierno actual como causante de su situación de exilio. Sólo habla bien de la reina Sofía y admite alguna relación extramatrimonial ocasional. No cita a Bárbara Rey ni a Corina Larsen, aunque de esta sí habla sin dar su nombre.

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