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Jubilados en pie de guerra en Bilbao: «Nos han prohibido jugar al bingo por querer lucrarnos»

2026-03-18 - 16:00

Hace una semana la Ertzaintza prohibía jugar al bingo con dinero en un centro de mayores de Bilbao. Tenía lugar en la casa del jubilado de Santutxu y la medida llegaba bajo posible multa de hasta 60.000 euros. Andrea Rusiñol, reportera del programa de Joaquín Prat 'El Tiempo Justo' (Telecinco), se ha desplazado hasta el complejo para hablar con los usuarios del mismo, que han compartido cómo se sintieron en ese momento y de qué forma reciben el hecho de que se esté barajando «la prohibición de jugar al banco con dinero en estos sitios», han explicado en el programa. El debate va a llegar al Parlamento vasco. Iluminada Rosa, la presidenta del Hogar del Jubilado Bonaparte, donde tuvo lugar el origen de este conflicto, ha sido clara al referirse a lo que supondría que en el Parlamento siguiera adelante la idea de no dejar este tipo de prácticas en lugares como Bonaparte. «El 26 es el pleno y no queremos que suceda eso. Piensan que queremos lucrarnos, cuando las partidas las jugamos a 20 céntimos. En todo caso, si quieren, pues podemos pasar a 10 céntimos, no se, pero que nos dejen jugar», ha referido ante la atenta mirada de sus compañeros y amigos, mientras jugaban en ese momento al bingo. Este acto de 'rebeldía', tal y como lo han etiquetado desde el programa de Joaquín Prat –«rebelión de jubilados»–, no sería así bien recibido por ninguna de estas personas, ni por ellos ni por los otros centros donde también se dinamizan los momentos de ocio poniendo en marcha actividades como esta. «Por un euro estamos entretenidas toda la tarde. Si nos quitan eso, nos quitan lo mejor. Si ganáramos mucho dinero pues lo vería bien, pero es que para nada, no es nada», ha dicho otra usuaria de este centro de mayores Bonaparte de Santuxtu, en Bilbao. La presidenta del Hogar del Jubilado, Iluminada, ha comentado, en alusión a la Ertxaintxa, que «solo han venido a este centro porque tenemos dos salas de juego cerca, una abajo y otra arriba, y dicen que ha bajado mucho la gente, que ya no van, pero cómo vamos nosotros, con la pensión que tenemos, a gastarnos 300 o 400 euros en esos sitios», ha sentenciado la entrevistada. Tanto ella como sus amigas y compañeros esperan que no llegue la sangre al río y que les permitan continuar con estos momentos de ocio y diversión sin ambición ni perjuicio alguno.

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