Julia Moreno, psicóloga: «Los hombres se suicidan tres veces más que las mujeres, y casi nunca piden ayuda»
2026-02-01 - 18:15
Históricamente el llanto masculino ha sido visto como signo de debilidad, y aunque esta idea empieza a cuestionarse, el tabú sigue muy vivo. Los datos apuntan en esa dirección: los hombres por lo general piden menos ayuda psicológica, además de que presentan tasas de suicidio hasta tres veces superiores a las de las mujeres. Sobre este tema ha hablado recientemente Julia Moreno, psicóloga que comparte contenidos sobre bienestar emocional en redes sociales. En uno de los vídeos más recientes de su cuenta de Instagram, relata una escena vivida en consulta con un paciente que, según explica, resume a la perfección ese mandato silencioso. Moreno cuenta que el paciente, al intentar explicar cómo se sentía, verbalizó una idea que llevaba años arrastrando: «Los hombres de alto valor no lloran. Y si lo hacen, están mostrando debilidad. El hombre tiene que ser el fuerte». Justo después de decirlo, explica la psicóloga, el paciente rompió a llorar. Según explica Moreno en el vídeo, el sufrimiento emocional de los hombres es uno de los grandes silencios de nuestra época. «Casi nunca se aborda la pregunta de raíz: por qué no lloran. Prestemos atención a los datos, los hombres se suicidan hasta tres veces más que las mujeres y, aun así, son los que menos acuden a consulta o piden ayuda psicológica. ¿No nos chirría un poco?», plantea. Las cifras también se disparan cuando se habla de consumo de sustancias. Según explica Moreno, los hombres presentan casi el doble de trastornos relacionados con el alcohol y las drogas que las mujeres. Para ella, la raíz es la misma: socialmente no está aceptado que los hombres hablen entre ellos de lo que sienten. No han sido educados para orientarse en su mundo interno, para identificar qué les pasa o poner nombre a sus emociones. En ese contexto aparece el modelo del hombre que siempre «resuelve». Ese perfil que, ante un conflicto, intenta solucionarlo rápido en lugar de escuchar o validar lo que siente el otro. «Mientras que las mujeres estamos sometidas a una presión estética constante, los hombres tienen que cuidar su apariencia emocional», explica la psicóloga. Moreno recuerda que los hombres también cargan con inseguridades, con problemas de autoestima, con el estrés, el éxito, la relación con sus padres, la necesidad de sentirse queridos o el miedo a no estar a la altura. El problema, concluye, es que las emociones que se tapan no desaparecen: «salen transformadas en síntomas, adicciones o en ira, la emoción socialmente más permitida».