TheSpaineTime

Justicia para Kate: 'Los Bridgerton' se ha cargado a su personaje femenino más interesante

2026-03-08 - 08:43

[ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS DE LOS BRIDGERTON, TEMPORADA 4] Hay pocas trope románticas que puedan competir contra un enemies-to-lovers bien armado. Probablemente no haya ninguna. El rechazo inicial, la tensión creciente, la negación de la atracción mutua, los piques adictivos, la pasión incontrolable... Los romances que comienzan con prejuicios y discusiones no son para nada aspiracionales, pero da gusto seguirlos en las páginas y la pantalla. Los Bridgerton, en lugar de ser una excepción a la regla, la ha nutrido con su mejor pareja. Tanto los lectores de las novelas de Julia Quinn como los espectadores que se han unido a este universo en Netflix sienten predilección por la historia de amor de Anthony Bridgerton (Jonathan Bailey), ese primogénito sobreprotector y pragmático que pretendía casarse sin muchos sentimentalismos, y terminó enamorándose de la cuñada que lo sacaba de quicio. En su defensa diremos que nadie puede resistirse a Kate Sharma (Simone Ashley), otra hermana mayor con complejo de mártir, entregada a su familia y, en especial, a su hermana Edwina (Charithra Chandran). Lejos de ser el opuesto complementario de Anthony, como Sophie (Yerin Ha) lo es de Benedict (Luke Thompson), Kate ejerce de espejo de su interés amoroso: igual de cabezota, sacrificada, orgullosa, independiente, competitiva y cautivadoramente astuta que él. Así creó Netflix a la protagonista más sugestiva de Los Bridgerton, y así la ha descuidado tras su temporada. Kate Sharma, el objeto de todos nuestros deseos Anthony, a caballo en su paseo mañanero, ve a una mujer montando sola y la persigue, pero ella lo ignora. La joven salta intrépida sobre unos matorrales mientras el primero de los Bridgerton frena y observa la proeza, maravillado. Ella, desde una colina, le devuelve una mirada desafiante. Ellos no lo saben, pero acaban de dar comienzo a la historia de amor más anhelante de Los Bridgerton. Si bien en las páginas de Quinn Kate ya sobresalía como el personaje femenino con más personalidad gracias a su carácter fuerte y una determinación a prueba del atractivo de cualquier Bridgerton, su homóloga televisiva elevó todas esas cualidades y entregó lo que el fenómeno inclusivo de Netflix necesitaba: una heroína racializada, fuerte, valiente, desafiante, la otra cara de la moneda de la dócil y complaciente Daphne Bridgerton (Phoebe Dynevor) que lideró la entrega previa. Llegó como una fuerza de la naturaleza, intrépida y salvaje a lomos de un caballo, la mejor advertencia de la que se nos venía, a nosotros, espectadores, pero sobre todo a ese Anthony que se quedó pasmado con ella. Simone Ashley, por su parte, logró lo inconcebible e igualó la energía irresistible de Jonathan Bailey. Fue el objeto de todos los deseos, nuestros y de Anthony, una contrincante a la altura de cualquier Bridgerton en el juego del mallo (Pall Mall en inglés), el vértice del triángulo que alteró al caballero a quien su padre había criado para actuar con honor, tanto que este acabó cayendo a un lago. Y, encima, nos trajo al perrito Newton. Cuanto más recordamos la temporada 2 más nos escandaliza lo que ha pasado con el personaje en la entrega 4, centrada en Benedict y Sophie. Kate se ha dejado ver en el episodio 6 y en la escena postcréditos, pero sus intervenciones, además de ser absurdamente cortas y escasas, parecían pertenecer a otro personaje. Ella, que revolucionó la Regencia londinense más que Eloise (Claudia Jessie), es ahora una Daphne encorsetada. Kate Sharma merecía mucho más en 'Los Bridgerton 4' Kate llegó a Londres sin la más mínima intención de casarse. Solo quería asegurarse de que su hermana pequeña, Edwina, encontrara un amor a su altura y volver a India. Sin embargo, un atractivo vizconde y su familia numerosa alteraron sus planes y, teniendo en cuenta que ese vizconde es Jonathan Bailey, no podemos culparla por el cambio de planes, solo alabarla por su buen gusto. Tras muchos encontronazos, una clara falta de disposición inicial a entenderse, una conveniente picadura de abeja, una boda fallida con dos hermanas y la mejor declaración de amor jamás hecha, Anthony y Kate comieron perdices al final de la temporada 2. Nos reencontramos con ellos en la tercera entrega, justo a tiempo para verlos partir hacia India con un nuevo heredero en el vientre mientras los sentimientos de Colin (Luke Newton) por Penelope (Nicola Coughlan) se transformaban. La cuarta temporada comienza con el servicio cuchicheando sobre el nacimiento del próximo vizconde, Edmund, en el país de origen de su madre y la Parte 2 por fin trae al matrimonio y su recién nacido de regreso a Inglaterra. Anthony (y su favorecedora barba) aparece poco, pero lo hace con la fuerza de un tornado y el complejo de cabecilla de los Bridgerton intacto, echando un rapapolvo a Benedict por arriesgar la reputación familiar al enamorarse de una criada. Sin embargo, la vida de casada y la maternidad han cambiado a Kate hasta tal punto que ya casi ni la reconocemos. Sus intervenciones, aún más escasas que las de su marido, distan mucho de las de la mujer fuerte y con un pensamiento propio que conocimos. Tras su primera escena junto a Anthony y Edmund en Aubrey Hall, la vemos días después en la casa Bridgerton compartiendo té y confidencias con las mujeres de la familia. La conversación gira en torno al inesperado regreso de Cressida (Jessica Madsen), nueva Lady Penwood, después de sus fechorías en la temporada pasada. "Sé que la nueva Lady Penwood fue muy cruel en el pasado, pero ¿no merece toda joven una oportunidad de reformarse? No me gustaría imaginarme lo que me sucedería si solo me juzgaran por los errores que cometí en mi juventud", dice Kate. Cuando se entera de que Cressida bañó en alcohol a Penelope, puntualiza: "Me callo. Puede que me haya ablandado desde que soy madre". Tenemos que esperar hasta la escena postcréditos del último episodio para su siguiente línea de guion. Anthony espera junto a Benedict en el altar y las mujeres Bridgerton, sentadas frente a ellos, conversan. Kate pregunta: "¿Qué boda creéis que será la próxima?". El foco pasa a Eloise y Francesca (Hannah Dodd), las protagonistas de las dos próximas temporadas. Así, en sus breves apariciones en la temporada 4, los diálogos de Kate se han limitado a mencionar la maternidad y el mercado matrimonial. No hay nada de malo en que la vizcondesa opine y se suma a esas charlas que, inevitablemente, acaparan la trama. El problema es que esas son sus únicas aportaciones en una temporada especialmente incisiva y realista, que reflexiona por fin sobre el clasismo y se atreve a abordar el luto en toda su crudeza. No hay ni rastro de la Kate indómita y locuaz, esa que no eludía la confrontación ni las conversaciones difíciles. Esta versión de Kate es etérea, complaciente, absurdamente vacía en sus palabras, casi ridícula. Los Bridgerton tiende a edulcorar la vida matrimonial de todos sus protagonistas después de que coman perdices al final de sus respectivas temporadas. No hay conflicto, pero muchas veces es a costa de la personalidad e identidad de sus personajes, que se desdibujan, rozan la invisibilidad. Lo hemos visto con Colin, que en esta tercera entrega tiene un único cometido: besar el suelo por donde su mujer pisa (que muy bien), y ya. El caso de Kate es especialmente alarmante al tratarse de una mujer con carácter y astucia reducida prácticamente a esposa florero. Aún más si tenemos en cuenta que Anthony, pese a estar enamoradísimo, sigue siendo el mismo hermano mayor algo petulante, que confunde responsabilidad con meter las narices donde no lo llaman. Sí, es encantador, dulce, más romántico, aunque también el mismo hombre tozudo, intransigente y exigente; una versión madura pero reconocible de Anthony. En cambio, ¿dónde está la Kate intrépida que saltó unos matorrales a caballo, dejando a su futuro marido ojiplático? ¿Qué ha pasado con esa mente confabuladora que lanzó lejos la bola de su 'enemigo' durante el juego del mallo? ¿Dónde se ha ido la ruina de la existencia de Anthony y el objeto de todos sus deseos? Esté donde esté, esperamos que vuelva pronto porque merece mucho más. Además, eso de dar consejos vitales se le da mucho mejor que a su esposo.

Share this post: