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Kate Middleton celebra un Día de San Patricio "total green" con una única costumbre sin celebrar

2026-03-18 - 10:21

Hay algunos días en el año que Kate Middleton siempre tiene apuntados en la agenda para no perderse. Como es obvio, todos son protocolarios, como las misas de Navidad o el Trooping the Colour, pero hay otros a los que la princesa de Gales no solo asiste por obligado cumplimiento de su deber como royal, sino que genuinamente disfruta. Es el caso del Día de San Patricio, que se celebra cada 17 de marzo para conmemorar la fecha de la muerte del santo católico patrón de la isla de Irlanda. De hecho, solo ha faltado en dos ocasiones si se tiene en cuenta que en 2020 y 2021 no se celebró el desfile por el coronavirus: en 2016 y, el más recordado, en 2024. Y es que aquel año, si bien la esposa del príncipe heredero Guillermo de Inglaterra regresaría con fuerzas renovadas en 2025 y como ha hecho en 2026, se encontraba en mitad del tratamiento oncológico por el cáncer que le acababan entonces de diagnosticar. Una etapa muy difícil, en la que además también intervino la extraña forma de lidiar con el asunto por parte de la familia real británica con un gran silencio y secretismo, que le hizo tomar una decisión crucial en su vida que este martes ha puesto en práctica: reducir al mínimo el consumo de alcohol. Y esa ha sido, posiblemente, la única de las tradiciones que Kate no ha cumplido, porque en el resto de las mismas se le ha visto especialmente risueña y dispuesta porque la ocasión lo merecía. No por nada la futura reina consorte de Reino Unido es coronel honorífica de la Guardia Irlandesa, razón por la que también se le llama este importante día "Coronel Kate", un rol que se demostraba además este año en la insignia que llevaba en su solapa, una joya de la firma Cartier que pertenece al regimiento, pero que le han cedido —como ya hicieron en el pasado con la princesa Ana o la Reina Madre—. Kate Middleton ha asistido, como no podía ser de otra forma, vestida dando una importancia total al verde, el color que tiñe las calles del mundo anglosajón ese día, algo que ha combinado con un ancho cinturón negro en el que hay quien ha querido ver una curiosa referencia al atuendo con el que se suele representar a una de las figuras folclóricas más famosas de Irlanda, el duende de Leprechaun. Pero más allá de seres feéricos y la bebida, la princesa de Gales no ha faltado a ninguna de las costumbres de una jornada tan marcada. Apareciendo con una puntualidad británica a las 12 de la mañana, la madre de los príncipes George, Charlotte y Louis ha presidido el tradicional desfile en el cuartel de los Mons Barracks en Aldershot, cumpliendo inmediatamente con uno de los rituales por excelencia: la entrega y colocación de los shamrocks, los ramilletes de tréboles, el otro gran símbolo de la isla y el país irlandés, a los oficiales y guardias del regimiento, así como permitiendo poco después que uno de los altos mandos de la unidad le colocara a ella igualmente un vistoso ídem engarzado a su abrigo. Asimismo, y para no perder una costumbre de años, tampoco se ha podido olvidar de Seamus, el perro lobero irlandés, mascota del regimiento del que es la coronel, y al que ya conoce de encuentros anteriores, puesto que es otra de sus misiones el imponerle al animal su propio ramillete de tréboles, así como le hacía inmediatamente una carantoña, pues es bien conocido el amor de la princesa por todas las razas caninas —su propio hermano, James Middleton, tiene tanto un negocio perruno como un libro sobre cómo su mascota le salvó la vida—. A continuación, obviamente, el desfile, a lo que seguía el saludo y la entrega de medallas a los miembros con más años de servicio y a los condecorados por buena conducta. Tras ello, las fotografías oficiales y la celebración del Día de San Patricio con los soldados y sus familias en el comedor, donde la princesa ha escuchado las historias de los militares de la Guardia Irlandesa. Ha sido entonces, ya en un momento distendido, cuando Kate Middleton se ha saltado la costumbre que, si bien no es rígida, sí que suele estar muy arraigada. Es tradición que casi todo el mundo en Irlanda o de origen irlandés, aunque obviamente hay excepciones, beba ese día cerveza. Especialmente la negra y de la marca por excelencia, Guinness. Sin embargo, y aunque la princesa suele acabar el día invitando a una ronda y brindando con los soldados, este año ha preferido pedir un refresco. Y es que hace apenas unos días, como recuerdan desde Vanitatis, visitaba junto a su esposo el Borough Market de Londres. Y si bien Guillermo de Inglaterra probaba toda clase de sidras, Kate prefería una bebida sin alcohol, puesto que desde su tratamiento contra el cáncer ha reducido su consumo al mínimo. Un gesto que, como todo en la vida de la princesa, será analizado al detalle y a buen seguro reproducido por sus seguidores y seguidoras, como el hecho de haber recuperado del pasado un abrigo de Alexander McQueen dándole un nuevo toque este año. Todo ello, además, en un contexto en el que la familia real británica está teniendo dificultades para volver a ganarse el favor de la población, especialmente por el vínculo del expríncipe Andrés con Jeffrey Epstein.

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