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Kevin Costner tenía una escena en esta película nominada al Oscar, pero decidieron eliminarla

2026-03-09 - 06:03

Hay dos películas en la vida de todo actor de éxito: la que lo empujó al estrellato, y la que pudo empujarlo al estrellato con anterioridad. En el caso de Kevin Costner, el largometraje que hizo de él una leyenda fue Los intocables de Elliot Ness. Sin embargo, antes de protagonizarla, Costner rodó una escena para Reencuentro (1983), película que puede verse en España gracias a Movistar Plus+. Si no recuerdas a Kevin Costner en este largometraje tres veces nominado al Oscar (a mejor película, mejor guion original y con Glenn Close como perenne candidata a la estatuilla), es porque la escena no pasó el corte final. Kevin Costner, en consecuencia, debió esperar un par de años más para que en su manos cayese un título como Silverado, en el que tuvo el espacio suficiente como para que la industria supiese que aquel 1’84 estaba hecho para brillar. ¿Por qué eliminaron a Kevin Costner de 'Reencuentro'? Con una banda sonora portentosa en la que se encuentran las voces de los Rolling Stones y Aretha Franklin, Reencuentro lo tenía todo para cautivar a la audiencia. Especialmente, a aquellos espectadores a los que los 90 le recordaban que ya no eran jóvenes y que sus sueños de adolescencia se habían disipado en un videoclub. Protagonizada por William Hurt, Kevin Kline, Tom Berenger, Glenn Close y Jeff Goldblum, Reencuentro reúne a varios amigos que llevaban muchos años sin verse. Su amistad es lo único que los une entre sí, y también con lo que fueron. La reunión se produce debido a un acontecimiento tan luctuoso como instrumentalmente eficaz: el entierro de uno de los miembros de la pandilla, al cual nunca se le ve el rostro. En el montaje original, este amigo era Kevin Costner y tenía una secuencia, en un flash-back, en el que los distintos amigos de la pandilla pasaban un rato con él durante una cena de Acción de Gracias, como reveló Jeff Goldblum. Sin embargo, el director optó por eliminar del metraje a Costner (que entonces no era Costner, sino simplemente un hombre alto, rubio y atractivo) para que cada espectador pudiera imaginarse a su personaje a su manera. ¿Se parecería a algún amigo con el que habían perdido el contacto años atrás? ¿Cómo se comportaría en una fiesta? ¿Había motivos para recordarlo con tanto cariño? La decisión es, en el fondo, perfecta, aunque seguramente a Kevin Costner le habría gustado dejarse ver uno segundos en pantalla.

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