Kevin Williamson: "Neve Campbell me llamó y me pidió que dirigiera 'Scream 7"
2026-02-26 - 06:13
A sus 60 años, Kevin Williamson se ha convertido en una de las figuras más aclamadas del cine de terror. El norteamericano es responsable de la creación de Scream -titulada originalmente como Scary Movie-, que se convirtió en el slasher por antonomasia de finales de los 90, pero también de Sé lo que hicisteis el último verano, que escribió incluso antes y no pudo rodar hasta que alcanzó las mieles del éxito. Previamente, Williamson, quien estudió guion en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), ya había concebido durante su época de estudiante su única película como director, Secuestrando a la Srta. Tingle. Un filme que pudo llevar a cabo finalmente en 1999 y que contó con Katie Holmes, Helen Mirren y Marisa Coughlan. 30 años después de Scream y con títulos de terror a sus espaldas como The Faculty y La maldición (Cursed), así como en su papel como creador de Dawson crece y Crónicas vampíricas, el norteamericano dirige el segundo largometraje de su filmografía, Scream 7. Como creador de Ghostface, Williamson participaba en todas las entregas de la saga, primero como guionista y después como productor, además de en la serie derivada. Su retorno a la franquicia en 2022 se produjo repleto de dudas ante la ausencia de Wes Craven, director de las cuatro primeras películas, así como su gran amigo y mentor, quien fallecía en 2015. Neve Campbell le llamó para ser director de 'Scream 7' A pesar de que Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett (Noche de bodas) dirigieron la quinta y la sexta entrega, ambos cedieron la dirección de la séptima a Christopher Landon (Feliz día de tu muerte). Tras el despido de Melissa Barrera por su conflicto con la productora Spyglass -por sus comentarios en apoyo a Palestina- y la salida de los actores Jenna Ortega y Skeet Ulrich, Williamson salvaba la producción. Esto ocurría después que Neve Campbell le pidiera que fuera el realizador de la nueva entrega. "Cuando trajeron de vuelta la franquicia con Scream 5, yo no quería formar parte de ella. Después me convencieron y me lo pasé genial. Llegó la sexta película y me lo pasé aún mejor. Cuando Neve Campbell se unió a la séptima, me llamó por videollamada y me pidió que yo mismo la dirigiera", revela Williamson a CINEMANÍA. El fichaje de Campbell llegó tras un cambio de rumbo en el proyecto, por lo que esta conversación resultó fundamental para que finalmente saliera adelante. "Dije: 'Vale. Hagámosla'. Fue algo fresco y nuevo para mí, pero también fue como volver a casa de nuevo y jugar con un viejo amigo. Una de las mejores experiencias de mi vida. Lo pasamos genial", explica. A pesar de todo, como mano derecha de Wes Craven en las películas originales, el vértigo inicial de dirigir estuvo siempre muy presente. "Tuve miedo. Wes fue un gran mentor para mí y traté de homenajearlo, aunque hice lo mío propio. Pero, si eres un alumno de Wes Craven como yo, creo que reconoces algunos de sus movimientos. Traté de rendir tributo a la primera y la segunda película, así como al personaje de Sidney Prescott. Ese era mi objetivo", confiesa el realizador. Matthew Lillard regresa tras las críticas de Tarantino Scream aterrizaba en los cines estadounidenses el 20 de diciembre de 1996, tres décadas después se ha convertido en uno de los clásicos del cine de terror más influyentes de la historia. ¿La clave? "Ojalá tuviera la respuesta a eso. Estoy tan feliz de ello. De vez en cuando aparece una película de terror que simplemente prende, como Halloween, Viernes 13 o Pesadilla en Elm Street. Scream ha tallado su propio género. Creo que es más un misterio: ese asesino diferente en cada película, sin saber quién está debajo de la máscara, con una razón y un motivo diferentes. Eso nos hace únicos en el mundo del terror. Tratamos de hacer películas divertidas que impulsen la franquicia y hagan feliz a la audiencia". Aunque Williamson rehúye la polémica por el despido de Melissa Barrera, sí que explica cómo su salida dio paso a una nueva película completamente diferente a la idea original. El guion inicial, que trascendió en su momento, planteaba la transformación de Samantha Carpenter en la nueva Ghostface, siguiendo los pasos de su padre, Billy Loomis, quien se le aparecía en forma de visiones. "No hemos tenido una película reciente que se centre solo en Sidney Prescott. La pregunta era: '¿Quién es ella hoy en día? Creció en Woodsboro, fue a la universidad en Scream 2 y se encontró con todo ese trauma y horror. ¿Cómo le afectó eso como adulta? ¿Cómo afecta eso al que se casa con ella? ¿Cómo afecta eso a lo que hace para vivir? ¿Cómo cría a sus hijos? Queríamos hablar de todos esos temas y realmente hacer que esta película estuviera centrada en Sidney. Aquí está ella, esta es ella hoy en día. ¿Y qué pasa cuando Ghostface viene a llamarla? Fue regresar a lo básico", aclara sobre la trama de Scream 7. Pese a que Paramount lo anunciaba a bombo y platillo, el realizador se muestra cauto al hablar del retorno de Matthew Lillard, uno de los dos icónicos Ghostface de la película de 1996. Si bien, el estadounidense declara que "es uno de los seres humanos más grandes con los que ha trabajado" y un "gran actor", lanzándole también un capote después de las críticas que el actor recibía recientemente de boca de Quentin Tarantino. De esta forma, Scream 7 recupera la nostalgia a golpe de reencuentros, cuchilladas y nuevos asesinatos en Woodsboro.