Khadija Amin, la afgana declarada muerta y aún así luchando por buscar a sus pequeños, muestra su odisea en '¿Dónde están mis hijos?'
2026-02-24 - 17:23
Como cada día, Khadija Amin fue a trabajar a la televisión nacional de Afganistán. Presentó el informativo como de costumbre. Era el 15 de agosto de 2021, el día en el que los talibanes entraron en Kabul tras 20 años acechando a la capital del país. Apenas unos minutos después de salir de antena, el jefe de Khadija le comunicó que ya no podía volver. Ser mujer, periodista y rostro femenino visible de un país que se derrumbaba ante el fundamentalismo religioso la convertía en objetivo y la despojaba de todo derecho. En apenas tres horas, cuenta, perdió su trabajo, su proyecto vital y su país. Meses después, también a sus tres hijos. Esa es la herida abierta que recorre de principio a fin el documental Khadija Amin. ¿Dónde están mis hijos?, una producción original de TBS dirigida por Vanessa Hernández Borque y Pablo Deus Bouzón, que se estrena el 26 de febrero en Movistar Plus+. Khadija Amin, periodista afgana refugiada en España y colaboradora de 20minutos, lucha desde entonces recuperar a sus tres hijos. En su país figura oficialmente como fallecida, pues el padre de sus hijos consiguió que la declararan muerta para dificultarle toda opción burocrática de reclamar la custodia o de mantener contacto con los pequeños. "Es violencia vicaria", resume ella en declaraciones a este medio. "Todo lo que me está haciendo es para hacerme el mayor daño posible. Me ha quitado a mis hijos, los ha llevado a Afganistán y ha cerrado todas las puertas para que yo no pueda saber ni dónde están ni cómo están". El secuestro de los niños se produjo en noviembre de 2024. Hasta entonces vivían en Europa, pero su padre los trasladó a Afganistán sin el consentimiento de la madre. Durante meses, Khadija vivió sumida en la angustia, sin noticias, sin pruebas de vida y sin ninguna vía legal efectiva para localizarlos. "No sabía si estaban vivos. No sabía si comían, si iban al colegio, si estaban enfermos. Era una tortura constante", confiesa. Gracias a la ayuda de familiares y personas de confianza, consiguió saber que habían salido de Afganistán hace poco tiempo y que ahora se encontrarían de nuevo en Alemania, aunque la información no está del todo claro, porque apenas puede hablar con ellos. "Me permiten hablar con ellos muy poco. Y cada vez es más difícil", hace ver. Cuando logra comunicarse, el dolor es aún más intenso. Sus hijos repiten un discurso que ella atribuye directamente a la presión del padre. "La última vez me dijeron: ‘Mamá, no queremos hablar contigo. Tú nos abandonaste. Nuestro padre nos cuida muy bien’. Mi hija mayor me pidió que no les llamara más", relata con la voz rota, emocionándose aún después de tantos años de pelea por ellos. "Antes esto me destrozaba. Ahora sé que no son sus palabras. Son las palabras de su padre", afirma. El punto de inflexión llegó tras la difusión del tráiler del documental en el Festival de Sevilla. A partir de ese momento, medios afganos en el exilio comenzaron a entrevistarla y la historia se hizo más visible. Poco después, el tono de sus hijos cambió bruscamente. "Me dijeron que yo solo buscaba fama, dinero, que quería ser famosa. Eso no es verdad. Yo no hago esto por mí. Lo hago por ellos, para que algún día puedan entender por qué tuve que irme", afirma. "Estoy segura de que el documental y el libro les llegarán. Y entonces sabrán que su madre luchó por ellos hasta el final". En el documental, Khadija habla también de su historia, de sus seis años de matrimonio marcados por el control, el encierro y la violencia psicológica. "Durante seis años no me dejaba ni salir de casa. Vivía como una esclava", recuerda. Tras divorciarse [aún era posible en Afganistán], comenzó a estudiar periodismo, logró incorporarse a la televisión pública y se convirtió en una de las presentadoras más reconocidas del país. Esa independencia, sostiene, es lo que su exmarido nunca le perdonó. "Ahora soy una mujer visible, ayudo a otras mujeres, hablo con medios internacionales. Eso le da al padre de mis hijos mucha rabia. Como no puede hacerme daño de otra manera, utiliza a los niños". El documental acompaña ese dolor íntimo y devastador, pero también la resistencia. "Este documental es una carta audiovisual para mis hijos", explica. "Para que en el futuro vean que su madre no se rindió. Y también para dar voz a millones de mujeres afganas que están siendo borradas”. Khadija insiste en que la suya no es una historia aislada. "Muchas mujeres que salen de Afganistán sufren lo mismo: los maridos se llevan a los hijos sabiendo que ellas no pueden volver. Es una forma de castigo". El filme contextualiza su historia dentro de la situación extrema que viven hoy las mujeres en Afganistán. No existe libertad de expresión, los medios están bajo control talibán y las mujeres han sido expulsadas prácticamente del espacio público. No pueden trabajar, deben cubrirse el rostro, no pueden maquillarse y las niñas tienen prohibido estudiar a partir de los 12 años. Afganistán es el único país del mundo donde se impide por ley la educación secundaria a las niñas. "Esto es un apartheid de género", denuncia Khadija, que reclama su reconocimiento internacional como crimen de lesa humanidad. Para los directores, Vanessa Hernández Borque y Pablo Deus Bouzón, el proyecto fue tomando forma a medida que conocían su historia. "Entendimos que la película no era solo sobre Afganistán, sino sobre Khadija. Su vida condensa la violencia estructural de todo un sistema", explican. Gran parte del rodaje se realizó en España, siguiendo de cerca su día a día y su lucha legal, mientras las escasas imágenes procedentes de Afganistán llegaron a través de personas de confianza que se jugaron la vida para aportar pruebas. El resultado es ¿Dónde están mis hijos? un relato que interpela al espectador europeo, que difícilmente puede imaginar hasta qué punto pueden ser vulnerados los derechos más básicos y asentados. Y, sobre todo, una historia de resistencia. "Yo no he perdido todo", afirma Khadija. "He perdido a mis hijos, sí. Pero sigo luchando por ellos, por mi país y por las mujeres que no tienen voz". Khadija Amin fue Premio Especial 20minutos en 2021 y es colaboradora de este medio, donde escribe sobre su realidad y la de otras las mujeres afganas, a muchas de las cuales ayuda cuando llegan a nuestro país. Presente en el acto de presentación del documental, Encarna Samitier, presidenta de 20minutos, le dio las gracias por su "valentía y generosidad". "Habéis conseguido un documental que nos conmueve, nos nos mete en la piel de Khadija, si eso es posible, en toda la intensidad de su drama, pero también en su lucha", hacía ver Samitier.