La AEMPS alerta de alteraciones en mascotas por contacto con tratamientos tópicos humanos
2026-02-15 - 08:55
En los hogares donde conviven personas y animales, el riesgo no siempre viene de lo que el perro o el gato mastique, a veces está en lo que absorbemos nosotros. Los fármacos humanos causan casi un tercio de las intoxicaciones en animales de familia, según datos del Servicio de Información Toxicológica, y muchas de esas intoxicaciones no se deben a una ingestión directa, sino a exposiciones accidentales en entornos cotidianos. El botiquín doméstico, como ya se ha advertido en otras ocasiones, puede convertirse en una trampa venenosa. Ahora, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha emitido una advertencia específica que amplía ese foco a determinados tratamientos hormonales tópicos (parches, geles o pomadas con estrógenos o testosterona) que pueden provocar alteraciones graves en perros, gatos e incluso cobayas simplemente por contacto estrecho con la piel medicada de sus convivientes. La alerta, recogida por Diario Veterinario, se apoya en notificaciones remitidas por autoridades sanitarias de Suecia, Alemania, Bélgica y Finlandia. Una exposición que ocurre en casa Lo más relevante de esta alerta es que no hablamos de animales que ingieren comprimidos ni rompen envases. La exposición es dérmica o transdérmica, es decir, basta con que el perro o el gato lama la piel donde se ha aplicado el gel, se tumbe sobre la zona del parche o entre en contacto con restos del medicamento en manos, ropa de cama o sofás. Estos productos están diseñados para liberar hormonas de forma controlada a través de la piel humana, pero la fisiología de un perro o un gato no es la misma, y la dosis que para una persona es terapéutica puede resultar desproporcionada para un animal de menor peso. Además, la exposición puede repetirse varias veces al día sin que titulares y convivientes sean conscientes, sobre todo en hogares donde se comparte cama o sofá. En varios de los casos comunicados a nivel europeo, el vínculo entre los síntomas del animal y el tratamiento hormonal de la persona no se estableció hasta que el veterinario indagó en detalle en la rutina doméstica. Esa demora complica el diagnóstico y prolonga el sufrimiento del animal. Estrógenos Uno de los grupos más implicados son los tratamientos tópicos con estrógenos, utilizados con frecuencia, por ejemplo, en el abordaje de síntomas de la menopausia. Según la información trasladada a la AEMPS, se han observado en perros y gatos machos signos de feminización e hiperestrogenismo. Entre los síntomas descritos figuran ginecomastia (desarrollo anómalo de las mamas), alteraciones del aparato reproductor, falta de desarrollo testicular en animales jóvenes y conductas de celo en animales castrados. También se han notificado celos persistentes en hembras. Los casos más graves incluyen malformaciones congénitas y partos prematuros en hembras expuestas indirectamente a estrógenos a través de sus convivientes. Testosterona Los tratamientos con testosterona en formato gel, parche o pomada constituyen el otro gran bloque de riesgo. En animales expuestos se han descrito episodios de alopecia (pérdida de pelo localizada) y alteraciones del comportamiento, con mayor irritabilidad o agresividad en perros que hasta entonces no mostraban esos rasgos. En hembras, la exposición accidental a testosterona se ha relacionado con ausencia de celo y camadas con pocos cachorros, lo que apunta a un impacto sobre el ciclo reproductivo. De nuevo, el problema no suele identificarse de inmediato, porque el animal no ha tenido acceso directo al medicamento y la transferencia se produce a través de la convivencia diaria. Notificar para poder medir el riesgo La recomendación principal es evitar que el animal toque, lama o se apoye sobre la zona de piel tratada, especialmente en las horas posteriores a la aplicación. Cubrir completamente el área con ropa reduce de forma significativa la transferencia. Lavarse las manos con agua y jabón tras aplicar el medicamento es otro gesto esencial antes de acariciar al animal de compañía con el que se conviva, manipular sus juguetes o preparar su comida. También conviene prestar atención a la ropa de cama y a los espacios compartidos si el animal duerme con sus convivientes. Seguir estrictamente la dosis prescrita es igualmente importante. Un exceso de producto aumenta la cantidad de hormona disponible en la superficie cutánea y, por tanto, el potencial de transferencia. Y ante cualquier signo sospechoso, como cambios de conducta, alteraciones reproductivas, pérdida de pelo o síntomas de celo inusual, la indicación es acudir al veterinario e informar de manera detallada sobre el uso de tratamientos hormonales tópicos en el hogar. Se puede acceder al aviso publicado por la AEMPS haciendo clic aquí.