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La alargada sombra del Bosco en el arte contemporáneo

2026-02-26 - 13:13

Basta un dato para comprobar la influencia que sigue teniendo hoy El Bosco, quinientos años después . En 2016, el Prado conmemoró el V centenario de la muerte del genial artista con una antológica irrepetible. Y en 2025, el museo solicitó a la Real Academia Española incluir la palabra 'bosquiano' en el Diccionario para describir todo aquello relacionado con el pintor, al igual que ya aparecen los adjetivos 'velazqueño' y 'picassiano'. Aunque conocemos muy poco de su biografía, el 5 de abril del año 1474 es la primera referencia en la que se tiene constancia de su existencia. Por eso, la pinacoteca designó esta fecha como día destacado para difundir su legado, que es inacabable. La Fundación Juan March nos tiene acostumbrados a grandes exposiciones, no solo en la forma, sino especialmente en el fondo, con muestras de tesis o monográficas de grandes creadores. Por eso sorprende que en estas fechas que coinciden con ARCO, cuando museos, fundaciones y centros artísticos echan el resto e inauguran sus proyectos más ambiciosos del año, la fundación apostara por una muestra de formato tan reducido: apenas diez obras. Explica el motivo Manuel Fontán del Junco, director de museos y exposiciones de la Fundación Juan March: ha habido que reformular el calendario expositivo del año debido a las obras de rehabilitación de su salas de exposiciones. Su apuesta era 'La transición estética. España, 1960-2020', que pasa a octubre. Y ahora, durante mes y medio, puede visitarse 'A la manera del Bosco' , organizada con SOLO Contemporary , una colección de arte contemporáneo que atesora 1.300 obras y que cuenta con dos sedes en Madrid: en la Plaza de la Independencia y en la Cuesta de San Vicente. Una exposición "pequeña pero intensa" , en palabras de Manuel Fontán, que parte de dos tablas que fueron atribuidas al Bosco, pero hoy constan como obras de un seguidor del pintor. Son 'La muerte del justo [El cielo]' y 'La muerte del réprobo [El infierno]', realizadas entre finales del siglo XV y mediados del XVI. Formaban parte de un tríptico, hoy desaparecido, dedicado al Juicio Final. Sin duda, remiten al celebérrimo 'Jardín de las Delicias', del Bosco, una de las joyas que podemos ver en el Museo del Prado y una de sus obras más visitadas. La muestra conecta las dos tablas de un seguidor del Bosco con los seguidores contemporáneos del artista. Para Rebekah Rhodes, responsable de investigación de SOLO Contemporary, el encuentro entre esta colección y la Fundación Juan March "funciona muy bien" y destaca en los artistas presentes que "abren un portal a otros mundos posibles y nos invitan a reflexionar". Para André Breton, El Bosco era el antecedente del surrealismo . Creía que la imaginación era "lo que puede ser". Los artistas representados en la muestra son en su mayoría muy jóvenes, exceptuando algunos como David Lynch , fallecido hace un año. Reconocido en su faceta de cineasta, los mundos de sus películas ('Twin Peaks', 'Terciopelo azul', 'Mulholland Drive') recuerdan las pinturas del Bosco: en ellas priman lo macabro, lo inquietante, lo surrealista . Ambos creadores tienen una capacidad única para llegar al subconsciente a través de la imaginación. Lynch tuvo formación de pintor y es autor de esculturas sonoras, pinturas, dibujos, fotografías... En la muestra se exhiben dos fotograbados de su serie 'Desnudos distorsionados', donde hay cuerpos amputados que remiten a los cuerpos transformados del Bosco. Las salas de la fundación están tomadas por criaturas híbridas, como unos perros pulpo con alas de insectos, que aparecen en 'Mundo al revés, Fotograma No 1-02', una impresión por inyección de tinta con pigmentos sobre papel del colectivo AES+F, formado en Moscú por dos arquitectos y un diseñador. O por un Pinocho, atrapado contra el techo y con una nariz que llega al suelo, en su particular purgatorio, víctima de las mentiras. 'Quisiera ser tan alto como la luna' es una fábula irónica sobre la mentira y el deseo , obra de Ampparito. Las figuras del Bosco evocan piezas como las esculturas de cristal de Dustin Yellin (recortes de papel encapsulados en cristal) y las creaciones de Masako Miki en lana sobre espuma de polietireno que se basan en los yokai japoneses. Mario Klingemann vuelve la mirada sobre 'El Jardín de las Delicias' , obra maestra del Bosco. Un complejo y fascinante jeroglífico repleto de misterios que en su origen fue concebida como una pintura de conversación, cuando lucía en el palacio de los Nassau en Bruselas. El tríptico ha dado pie a todo tipo de interpretaciones: una herejía para unos, una utopía para otros, una sátira moralizadora del mundo entregado al pecado para la mayoría. Felipe II se encaprichó de esta obra, la compró y la llevó al Escorial en 1593. Klingemann hace una reproducción digital y lo transforma en 'El Jardín de los Detalles Efímeros'. Una instalación en la que un modelo de inteligencia artificial analiza y transforma en tiempo real el tríptico bosquiano. Sin duda, El Bosco se sentiría hoy muy atraído por la IA. También se centran en 'El Jardín de las Delicias' SMACK y Amandine Urruty. Esta recrea la obra en el 'Tríptico del huevo', en grafito sobre papel, mientras aquel (un trío artístico) ofrece en 'Más allá' (animación digital en 4K) una visión sarcástica del cielo , en la que los humanos son transformados por su egocentrismo en grotescos seres digitales. La del Bosco es una obra radicalmente contemporánea que, cinco siglos después, sigue fascinando.

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