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La algarabía de las artes frente al tumulto de la guerra

2026-03-27 - 09:00

Nada hacía presagiar hace seis meses, cuando el Museo Universidad de Navarra presentaba sus líneas de programación para esta temporada, que Oriente Medio iba a encontrarse en la compleja situación de guerra global que vive en la actualidad. Entre las propuestas que formaban parte de aquella selección de eventos culturales, llamaba la atención una sugerente colaboración entre la universidad navarra y la fundación emiratí Khawla Art and Culture (KAC), para crear un espectáculo conjunto donde se fusionaba danza y música flamenca, poesía, música sinfónica y teatro, que sería acometida por un equipo mixto oriente-occidente. Algarabía es el nombre del espectáculo, un término que remite a cierto alboroto o confusión, pero también fue usada para referirse a esa lengua ininteligible que hablarían los árabes en la Península ibérica, a oídos de los cristianos, en época de Reconquista. Por último, algarabía también es una planta silvestre de flores amarillas, que cierto papel juega en las imágenes del espectáculo. A pesar de que la guerra está afectando a Emiratos Árabes Unidos -Abu Dhabi forma parte de ellos-, lo más relevante es que el proyecto se ha llevado a cabo y Algarabía es una realidad que se va a presentar los días 27 y 28 de marzo en el Teatro del Museo Universidad de Navarra (MUN). Las eventualidades bélicas impiden que pueda representarse en el mes de abril, en Abu Dhabi Festival, como era la intención inicial, pero no han evitado que cuatro bailarines árabes, procedentes de Sharjah Performing Arts Academy, así como varios artistas procedentes de países de Oriente Medio compongan este símbolo de la concordia. Algarabía es un espectáculo difícilmente catalogable al reunir música, danza, poesía y teatro, como reconocía en la presentación llevada a cabo en Casa Árabe, la directora artística del MUN, Teresa Lasheras. "No hemos encontrado una denominación adecuada, pero sí sabemos que Algarabía supone un diálogo entre generaciones, entre la de los profesionales y la de los jóvenes que aporta una visión más fresca al proyecto. Aquí participan unos 130 estudiantes de nuestra universidad en la orquesta y coro, los equipos de figuración, producción y diseño visual, junto a los mejores profesionales de cada disciplina". Liuba Cid es la responsable de la dirección artística de Algarabía, que incluye el espacio escénico, la concepción del vestuario -diseñado por Yaiza Pinillos- y los audiovisuales. Liuba ya asumió la dirección escénica de aquel milagro obrado por el MUN montando nada menos que una producción de Falstaff, la postrera obra maestra de Giuseppe Verdi. En el apartado de audiovisuales, diseñado por Alejandro Contreras, destacan los que nos trasladan hasta la Alhambra, lugar donde tiene lugar la trama de Algarabía. Para esa ambientación se ha tomado como modelo las instantáneas del británico Charles Clifford realizadas en el palacio granadino durante sus viajes por España entre 1852 y 1862, reportajes que atesora el Museo Universidad de Navarra en su impresionante colección fotográfica. Quién sabe si este espectáculo pueda representarse precisamente en Granada, en esos jardines del Generalife que serían ubicación ideal. El entendimiento se produce en diferentes planos y la música es un territorio donde va a establecerse el diálogo entre el aquí y el allá, entre el ayer y el ahora. Esta mezcolanza o jolgorio musical desembocará seguro en armonía, ya que de ello se encargará el maestro Borja Quintas, director de la Orquesta Sinfónica y Coro Universidad de Navarra. Según él, hay cuatro patas fundamentales que sostienen la música del espectáculo: Manuel de Falla, como punto de partida; los compositores actuales Ihab Darwish y Manu Masaedo, que aportan bases sonoras para que los poemas sean declamados o cantados; y Josema García Hormigo, que aporta música original y ha realizado las transiciones, los arreglos y la orquestación necesaria para dotar de coherencia al conjunto. Borja Quintas ha destacado que Algarabía partió de una proyecto musical dentro del programa Campus Creativo del Museo Universidad de Navarra. Un deseo de tender puentes musicales al que posteriormente se fueron añadiendo el resto de disciplinas hasta redondear la propuesta actual. Finalmente, todo ello ha contribuido a contar la historia de una joven botánica árabe (Cynthya Karam) que visita la Alhambra de Granada para estudiar la antigua teoría botánica de las flores. Lucía Campillo interpretará a su colega española y por ahí aparecerá un florista español al que pondrá rostro y movimiento Jesús Carmona. Precisamente Jesús Carmona viene de dar una buena palmada encima de la mesa con Tentativo en Centro Danza Matadero, un espectáculo ambicioso y con poderío. Por ello hemos de esperar lo mejor de su participación como coreógrafo y bailaor en Algarabía, donde contará de nuevo con Manu Masaedo en la percusión. Carmona califica el espectáculo de universal, ya que en él confluyen dos mundos sólo en apariencia alejados. "Lo de ser árabe o español se está diluyendo en el proceso creativo. Me sorprende cómo los flamencos están absorbiendo los movimientos más tradicionales de la danza árabe, y cómo los árabes están haciendo lo mismo con el flamenco", confiesa el bailaor. "Ojalá el mundo pudiera ver a través de una mirilla cómo se está trabajando aquí, para hacerse eco tanto a nivel político como social". Un deseo al que todos nos apuntaríamos. Este punto de encuentro alcanza vuelo poético gracias a una serie de páginas escogidas de escritores como Ibn Zamrak, San Juan de la Cruz, Miguel Hernández o Nizar Qabbani (1923-1998). Precisamente unos versos de este poeta sirio son la perfecta introducción para la historia que se cuenta en Algarabía, según reconoce Jihad Mikhael, uno de los directores escénicos del proyecto. La cantante libanesa Cynthya Karam, el actor sirio Rafic Ali Ahmad y la cantaora Belén Vega serán los encargados de poner voz a los poemas, incorporando un lirismo extra al espectáculo. Ignacio García firma la dramaturgia y dirección escénica de este espectáculo, junto al citado Jihad Mikhael, y apunta la dimensión más trascendental de esta algarabía artística: "Es necesario convertir la cultura en un refugio contra la intolerancia, la censura, la cancelación, la violencia... Lo que estamos haciendo aquí es defender una idea, porque hay gente que sigue peleando por la belleza como refugio espiritual en lugares donde están cayendo bombas. Los que tenemos como patria común la belleza y como casa los teatros, debemos acordarnos de que nuestros colegas están defendiendo la cultura en esos lugares". Ese espíritu comprometido y de profundo respeto por las artes y lo que representan, debe guiar iniciativas como la que ve la luz en Pamplona. Si esta Algarabía no puede representarse ahora en Abu Dhabi, será en noviembre de este mismo año -como se está barajando- o más adelante. Ojalá pueda llegar en el futuro también a Teherán o Jerusalén, como símbolo de un nuevo espíritu de concordia.

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