La alocada vida sentimental de Charlotte Rampling, que cumple 80 años
2026-02-09 - 11:35
Charlotte Rampling es una de esas actrices intergeneracionales que, dependiendo de la edad de la persona a la que se le pregunte, responderá por uno u otro papel en concreto. Por eso quizá la gente más joven no sabe reconocer en la Gaius Helen Mohiam de las dos películas de la saga Dune protagonizadas por Timothée Chalamet a la chica que tenía una relación sadomasoquista con un oficial de las SS de la Alemania nazi, descubriendo en sí misma una obsesión sexual y que se convirtió en mito erótico en El portero de noche. Ni tampoco a la actriz de algunos de los thrillers más aclamados entre los años 80 y principios de los 2000: Veredicto final, El corazón del ángel, Las alas de la paloma o Spy game (Juego de espías), entre otras. Rampling cumplía la semana pasada 80 años. Y lo ha hecho sin haber perdido jamás una pizca de la osadía, sobre todo en la elección de roles y en su vida amorosa, que hicieron de ella una antidiva total, que jamás llegó a asentarse en Hollywood porque decidía siempre volver a Europa (nació en 1946 en Sturmer, un pequeño pueblo de Essex) para trabajar en proyectos que realmente supusieran un riesgo o una oportunidad para ella: con Julio Medem en Caótica Ana; en 45 años, su única nominación al Oscar y Oso de Plata a la mejor actriz en Berlín; en la italiana Hannah, con la que ganó la Copa Volpi en Vencia; o en La piscina, de François Ozon. Inconformista desde joven, Rampling, hija de un atleta y una pintora, ya provocaba divisiones entre el público más tradicional y el más rebelde en sus primeros papeles, de Three a Zardoz, de La caída de los dioses a La soltera retozona. Fue en aquellos años cuando vivió una de los sucesos más trágicos de su vida, pues en 1967, su hermana, Sarah, tres años mayor que la intérprete, se suicidó en Argentina, país al que se había mudado siguiendo a su pareja, de nombre Carlos. "Al llegar a casa de mis padres, mi padre abrió la puerta del jardín y me dijo alto y claro: 'Tu hermana ha muerto. Ve con tu madre'. Así me enteré. No hubo cuerpo ni funeral. Yo tenía poco más de veinte años. Era el final de la época del Swinging London.